La mujer rural en el proceso de la configuración de la cultura ambiental
Por Yendi Yomara Santos Rodas
Dentro del ámbito de la educación informal la mujer del área rural se instituye como elemento sustancial dentro del proceso de educación ambiental, y lamentablemente se le ha invisibilizado dentro de las políticas educativas, en tanto que muy poco se le ha reconocido su potencial como figura social copartícipe de la educación y la producción.
Por tradición, los hombres se han constituido en los propietarios de las tierras productivas, pero son las mujeres las que participan activamente y quizá en mayor medida que los hombres en los procesos de producción, sobre todo, los que se desarrollan a escala familiar. Ellas se constituyen en productoras alimentarias: Su función es trascendental para determinar y garantizar seguridad alimentaria y de bienestar de todo el hogar, en tanto que es ella quien administra los alimentos familiares, pero igualmente, se desempeña activamente como productora de bienes alimentarios de las sociedades.
Pero se debe aclarar aquí, que el concepto de mujer rural no es un sinónimo de mujer agricultora, aun cuando en sea a éste último grupo al que pertenece un porcentaje elevado de mujeres que habitan en las zonas rurales y que se enrolan en la práctica de la agricultura en forma más o menos permanente. La labor que se realzará en las siguientes reflexiones, desborda el de mujer productiva agrícola, e incluye y concibe a una mujer productiva en muchas esferas económicas, entre éstas, la agrícola, y asume su labor en tanto que hace uso de los recursos naturales, de una u otra manera; pero además, se realza el papel en su desempeño como transmisora de valores sociales, culturales y hasta religiosos de su entorno, adquiridos no solo por su experiencia con esos recursos naturales, sino por efecto de sus relaciones sociales, que implica relaciones de poder, relaciones económicas, etc.
Con el hecho de plantear el caso de la mujer rural, no se pretende soslayar la importancia de la mujer de otras esferas sociales o económicas, sino demostrar que por sus particularidades, la mujer del ámbito rural juega un papel relevante dentro del proceso ambiental, porque:
- Tiene una relación directa con los recursos naturales por el papel productivo en el que en la mayoría de los casos se desenvuelve. En tal sentido, el vínculo que se establece entre las mujeres y su ambiente se entiende por el tipo de actividades que ellas realizan para la reproducción de su familia y de su comunidad.
- Las madres administran los alimentos y otros recursos que familiarmente se producen.
- Mantienen un vínculo más estrecho con los hijos, por lo que la tarea de transmisión de valores intergeneracional le corresponde en mayor medida en relación al padre de familia.
Un hecho que es importante resaltar es que las comunidades rurales muestran regularmente diferencias étnicas, por lo que en cada caso el rol que asume la mujer y los valores que transmite puede variar. Pero lo que sí es un hecho más común es que, dentro de la estructura productiva la mujer se desempeña en pequeñas parcelas productivas, mismas que se usan para consumo familiar. Entonces, estas pequeñas parcelas donde se desempeñan las mujeres son el ámbito de producción, de gestión y de consumo, y en relación al proceso de consumo es la mujer quien decide cuanto y como usar ese recurso.
Aún con los niveles de vulnerabilidad ambiental, social y económica que caracteriza los ámbitos rurales, a lo cual se suma la exclusión a la que la mujer ha sido sometida en varias de las esferas de la sociedad, y que limita las actividades domésticas y productoras de las mismas: es un hecho innegable que la relación que la mujer tiene con los recursos naturales es muy estrecha, misma que le ha provisto de “conocimientos y experiencias de uso y manejo que son vitales para la conservación y el desarrollo, sin embargo la importancia de estos conocimientos sobre la biodiversidad, por sus condiciones de género, muchas veces han sido desconocidos, ignorados, invisibilizados, e inclusive en muchos casos se han perdido” (Pazmiño,2005). En definitiva, se ha de admitir que la mujer rural participa activamente en la gestión ambiental y además ha desarrollado cierto conocimiento en torno al manejo de los recursos naturales debido a las actividades propias de su género.
Calixto (1997) plantea que el papel de la mujer como educadora en la familia incluye lo ambiental. En torno a la temática ambiental manifiesta actitudes que involucran a los integrantes de la familia en actividades de uso de la energía, del recurso hídrico de prácticas alimentarias y de convivencia. Actividades que se enrolan dentro del qué hacer de ama de casa y madre de familia. La mujer se compenetra de manera más activa en las tareas propias del hogar o denominadas “domésticas” que los hombres, son las mujeres las encargadas de proveer de agua, alimento, medicina (se le atribuye a la mujer el uso de plantas medicinales naturales), en algunos casos de vestimenta, y de disponer en el hogar un ambiente más inocuo para toda la familia. Estas actividades, implican una transferencia de conocimientos a las nuevas generaciones en cuanto a cuánto, qué y cómo consumir.
El problema de la contaminación ambiental y el deterioro de los recursos naturales, se asocia a muchos factores: patrones de consumo, acelerado crecimiento de la población y su concentración en algunas áreas; al desarrollo industrial, cambios de hábito y de consumo, y el nivel de vida. Dichas prácticas se encuentran determinadas e íntimamente relacionadas con las relaciones propias de la sociedad, en todas sus esferas.
El segundo Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental realizado en Jalisco 1997, estableció con claridad que los problemas de contaminación ambiental se relacionan en cada acción de la persona, de la familia y de la comunidad. De hecho, la producción de desechos son resultantes de los hábitos de consumo de bienes y en cuyo manejo resulta evidente lo siguiente :
• La necesidad urgente de buscar y poner en marcha alternativas de acción para modificar los patrones de consumo doméstico de bienes, entre los que se encuentra sustancias de riesgo.
• Así mismo, es necesario buscar vías y establecer mecanismos de coordinación en la
acción de los diferentes organismos involucrados en la gestión de los desechos domésticos.
Como se hace notar, en dicha convención se adjudica a las prácticas del hogar y más aún, del seno familiar, una las causas del proceso de producción de deshechos nocivos para el ambiente. Además, en un apartado posterior, involucra dentro de los procesos de contaminación no solo a las ciudades, sino también a las comunidades indígenas y rurales.
Muchas veces impera la idea de que lo rural no contamina en comparación con las sociedades urbanas. Esto, porque hay menos accesibilidad comercial, menor o nulidad desarrollo industrial, altos niveles de pobreza que implica menor poder adquisitivo, y determinadas pautas culturales que rigen las relaciones con el entorno; aún con ello no se le puede desligar de su responsabilidad en el proceso de contaminación ambiental. Existe mucha insistencia en creer que los residuos contaminantes de las áreas rurales son únicamente producto de las actividades agrícolas, y si bien es cierto que no se puede comparar los niveles y los patrones de consumo del ámbito rural con el urbano, ya no se puede pensar en un área rural virgen, es decir aislada en su totalidad de las transacciones comerciales responsables de introducir todo tipo de productos, muchos de los cuales, resultan ser perjuiciosos para el entorno natural.
Muchos de estos elementos contaminantes y que deterioran el entorno natural se asocian con productos originados en el hogar y a las prácticas relacionadas con la disposición final de los desechos sólidos, con la adquisición de productos imperecederos a los cuales no se les otorga ninguna otra utilidad que aquella para lo cual fue adquirida, la limpieza y mantenimiento del hogar, el uso de fertilizantes y pesticidas, alimentos de los animales, artículos de belleza y cuidado personal, etc. Nótese que muchos de estos productos se asocian con actividades tradicionales de la mujer, por lo que la forma en que se administren dentro del hogar, dependerá en mucho de su educación ambiental, y de igual manera, determinará los hábitos y conductas ambientales de las nuevas generaciones.
Según Errázuriz (FAO, 1987), aún cuando el desempeño de la mujer del área rural no se limita a lo interno del hogar, las féminas privilegian este desempeño, en tanto que es el único que les otorga identidad, posición social, que no depende del nivel adquisitivo económico como criterio de diferenciación social. El papel de madre se constituye en la única posición en que la mujer se siente insubstituible. “Las actividades domésticas de las mujeres constituyen un sistema semiautónomo, centrado en el bienestar familiar, que es controlado por las mujeres y constituye un área única donde la mujer puede ejercer su poder de decisión con legitimidad y mayor autodeterminación” (Errázuriz, FAO, 1987)
Así, el seno familiar se impone como la institución social que forma valores y actitudes ambientales culturales ya que mantiene y asegura en muchos de los casos la transmisión oral de la cultura y la conservación de los patrimonios de los núcleos rurales. El componente educativo de la familia es fundamental para el desarrollo psicológico, afectivo y axiológico de todo ser humano. Una actuación nula o negativa de la familia, conlleva para el niño o el joven, indefectiblemente, un desconcierto dada la duplicidad de los mensajes que percibe.
En su relación con la educación formal, las mujeres están directamente involucradas con la educación de sus hijos e hijas. De hecho, en mi experiencia educativa, he podido constatar en todo momento mayor asistencia de las madres a las actividades escolares y mayor entereza por apoyar el desenvolvimiento académico de sus hijos.
Se busca que el niño antes que llegue a la escuela adquiera conciencia de sus posibilidades de influir y actuar en su entorno y de transformarlo, por lo que la educación materna resulta imprescindible en esta dimensión. Es necesario evitar, que los conocimientos que el niño esté adquiriendo en la escuela y los hábitos que los maestros intenten formar en ellos colisionen con los hábitos y la fuerte influencia del hogar; ya que por medio de una pedagogía íntima, las mujeres transmiten en la cultura doméstica desde la lengua y las concepciones del mundo, hasta las identidades de los sujetos y las relaciones sociales privadas con su ritualidad y mitología; y son las encargadas de vigilar aun a costa suya la obediencia y el cumplimiento de las normas cotidianas (Lagarde, 1996). En tal sentido, el involucramiento de la mujer en la educación formal debe obligatoriamente considerarse. Las mujeres deben apoyar a los y las docentes en la tarea de educar, y deben ser conscientes de las competencias que la escuela quiere desarrollar. Los docentes deben considerar a la mujer, madre, en su mejor aliada pedagógica. Lo más importante es su integración en la toma de decisiones y su comunicación constante con los y las docentes para resolver juntos los problemas que se presenten.
Una educación que integre familia, escuela y comunidad, será pues la que asegure el éxito de la educación ambiental.
La participación de la mujer en la familia, la comunidad y la sociedad, demanda entonces de la implementación de políticas que fortalezcan su actuación y que valoren su actividad educativa informal. Se requiere además que las naciones intervengan con programas sustentables que brinden asesoría técnica, capacitación, recursos para la producción, y educación formal e informal para la mujer rural. Además, es preciso, que los países superen las acciones excluyentes hacia la mujer, y que las curricula educativas incorporen relevantemente en la teoría y práctica el eje de género y educación ambiental, pero además, que consideren la incorporación, inexcusable, de la lengua materna como principio lingüístico pedagógico y la cosmovisión y pautas culturales de los grupos sociales marginados, entre estos, los indígenas.
El programa de la Agenda 21, acordada en la Cumbre de la Tierra en 1997, realza el fortalecimiento del papel de los grupos indígenas y de la mujer con miras al desarrollo sostenible. Y si bien es cierto que los medios de comunicación han contribuido a difundir información sobre la problemática ambiental, ésta ha sido mínima y carente de un esfuerzo mayor que oriente a las familias en relación al uso de todos los recursos en el hogar. Por tanto, se demanda que se remocen los esfuerzos en educación no formal e informal para concientizar y sensibilizar a todos los miembros de la familia.
En definitiva, las cuestiones como: el rol de la familia, y sustancialmente, el papel ambiental de la mujer en el hogar, y el cómo se asume el mismo por parte de los demás integrantes de la familia en actividades ambientales concretas, emergen como interesantes objetos para la investigación, pues los resultados emanados de ella podrían favorecer la instrumentación de políticas ambientales al respecto.
"Mientras la contribución de la mujer a la ordenación del medio ambiente no reciba reconocimiento y apoyo, el desarrollo sostenible seguirá siendo un objetivo difícil de alcanzar" (Informe de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, 2010).
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Calixto Flores, R. (1997). La Perspectiva de Género en la Educación Ambiental. En la Revista Xictli de la Unidad –UPN- 094. D.F. México.
Daltabuit, M. (1994). Mujer rural y medio ambiente en la selva lacandona, CRIM-UNAM, México.
Ezarruriz, M. (1987). Participación Institucional en la vida Campesina. División Agrícola Conjunta. CEPAL/ FAO. Santiago de Chile.
Lagarde, M. (1996). La perspectiva de género en Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia. Ed. Horas y HORAS. España.
Pazmiño Montero. A. (2005). Las Mujeres Indígenas de Latinoamérica en la Agenda del Desarrollo. UICN. Ecuador.
Pazmiño Montero, A. (2006). Los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Las opciones para las Mujeres Indígenas y la Pobreza. Ponencia de Seminario de Mujeres Indígenas, Territorialidad y Biodiversidad. Bogotá, 8 de Septiembre.
Colaboración
No se canse de hacer el bien
Este versículo bíblico: «Así que no nos cansemos de hacer el bien porque, si seguimos haciéndolo, Dios nos premiará a su debido tiempo», se ha convertido en una frase famosa muy aplicada en la vida secular, utilizada para explicar que cada acción buena que realizamos en la vida es comparada con un tipo de semilla que producirá fruto.
Permítame hacerle la siguiente pregunta: ¿considera usted que hacer el bien produce cansancio? Probablemente muchos opinarán que sí, especialmente cuando existen ciertas actitudes y comportamientos que son tan sencillos de practicar, pero no lo hacen. Quizá usted se va a identificar con este ejemplo: saludar con cordialidad a una persona en la calle y no ser correspondido. No podemos entender ni cambiar la conducta de las personas; sin embargo, podemos entender nuestra intención, y es lo que cuenta, ya que la educación no pelea con nadie. Es más, experimentamos que la cordialidad abre puertas en la vida. Imaginemos ahora que, por esta mala experiencia, dejáramos de tener esta buena actitud; nosotros seríamos los perjudicados al no tener el beneficio que nos causa hacer el bien.
Cuando entendemos que hacer el bien, o hacerle el bien a alguien, es mucho más beneficioso para la persona que lo hace que para la persona que lo recibe, entonces hemos entendido la importancia de hacer el bien.
El pasaje bíblico nos enseña que hacer el bien es una semilla que generará fruto de mucho beneficio, especialmente para el sembrador. ¿Cree usted que un agricultor siembra un producto pensando solamente en el beneficio del consumidor? Hablemos con honestidad, lo hace porque es una forma de producir y generar muchos beneficios económicos.
Hacer el bien conlleva paciencia. Algunas veces el beneficio es inmediato, como en el ejemplo ya mencionado: ser amable y cordial produce bienestar y satisfacción en el momento; pero, en otros casos, por ejemplo, elegir opciones saludables son acciones que darán resultados a mediano o largo plazo.
Así que la invitación es para que nuestro actuar siempre vaya orientado a hacer el bien sin mirar a quién; recuerde que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Sonríe y sé amable
Marian Rojas Estapé es una psiquiatra y reconocida escritora española que refuerza este tema: la gestión de las emociones es clave para poder ser feliz. Soy fan de sus libros y también de su pódcast. En el más reciente que escuché, menciona una frase con la que conecté inmediatamente: «No conozco a nadie que, siendo pesimista, le vaya bien en la vida», explicando que el optimismo no es negar la realidad. Ella explica que el optimismo es entender lo que me está pasando, aceptarlo, pero asimilarlo de una manera en la que no bloquee mi forma de seguir adelante.
Menciono esto porque la actitud que tomamos en nuestro día a día puede hacer la diferencia, no solo de manera interna, sino también en el entorno donde nos desenvolvemos. Algo tan sencillo como una sonrisa y la amabilidad con la que te comunicas tienen un poder extraordinario. No cuestan dinero, no requieren grandes esfuerzos y, sin embargo, pueden cambiar el rumbo del día de una persona.
Una sonrisa se convierte en un acto de bondad; la amabilidad funciona de la misma manera: es una decisión diaria que se refleja en las palabras, el tono de voz, en la forma en que escuchamos, cómo saludamos y el respeto con el que tratamos a quienes nos rodean.
Una persona puede vestirse impecablemente, pero si la actitud es fría, arrogante e indiferente, la probabilidad de generar conexiones genuinas es muy baja. La sonrisa tiene un efecto contagioso, favorece la liberación de sustancias asociadas con el bienestar, ayuda a reducir el estrés y fortalece las relaciones interpersonales.
No conocemos las batallas que cada persona está librando internamente. Sonríe y sé amable. Saluda, agradece sinceramente, pregunta con amabilidad, transforma tu entorno con un gesto tan simple como regalar una sonrisa. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
¿Soy trigo o cizaña?
El ser humano, por naturaleza, está inclinado al pecado y todos somos pecadores. Aquellos que se consideren limpios de pecado, que lancen la primera piedra. Digo esto porque nunca faltan quienes se fijan mucho en la paja que lleva el ojo ajeno, pero son incapaces de ver la viga que llevan en el suyo. Y lo peor es que, a veces, son muy duros y crueles para tratar a quien se equivoca.
Algunos cristianos son muy ofensivos para tratar al pecador. No caen en la cuenta de que nuestro Dios es un Dios misericordioso. Dios “es misericordioso con todos. Gobierna con delicadeza. Al pecador le da tiempo para que se arrepienta” (Sab 12, 13.16-19). El libro de la Sabiduría nos recuerda que Dios es misericordioso y que juzga con misericordia. Y esto es verdad, porque si Dios no nos tratara con misericordia ante nuestra terquedad y falta de compromiso cristiano, pues muchos no estaríamos donde estamos.
Dios nos ha dado unos mandamientos para que nos orienten en esta vida. Los primeros tres —amarle sobre todas las cosas, no jurar su nombre en vano y santificar las fiestas— se refieren a nuestra relación con Dios. Un Dios que nos da tiempo suficiente para convertirnos, para volver a Él. Del cuarto mandamiento al décimo, Dios nos dice que respetemos a nuestros padres, que no mintamos, que no matemos, que no robemos, que no deseemos bienes ajenos y que no demos falsos testimonios.
Sabemos de memoria estos mandamientos. Y Dios nos está dando tiempo para practicarlos y que nos ayuden a convertirnos en mejores personas. Dios nos está dando tiempo, pero si no cambiamos, tarde o temprano recibiremos, en nuestra propia vida, las consecuencias de nuestros pecados.
Muchos de nosotros somos cizaña para los demás. Y a todos los cizañosos, Dios les da tiempo para que cumplan sus mandamientos, es decir, espera que se conviertan. Por eso, en (Mt 13, 24-43), Jesús habla del trigo y la cizaña. El trigo es la semilla buena; son los cristianos obedientes, que respetan; son los cristianos que tratan cada día de vivir un cristianismo serio y comprometido, que intentan disciplinar su vida de pareja, que reciben los sacramentos y se sienten comprometidos con los valores del reino de Dios.
La cizaña representa a los cristianos desobedientes, que no respetan a nadie; la cizaña se refiere a quienes no son constantes en la práctica de su fe; la cizaña son aquellos cristianos a quienes les vale la autoridad en la Iglesia y que hacen de la Iglesia una plataforma para complacer sus propios caprichos. La cizaña son los hipócritas, los perseguidores y todo aquel que obra el mal.
¿Qué hay que hacer con la cizaña? ¿Arrancarla? Jesús recomienda que no se arranque. Hay que dejarla que crezca con el trigo. Ya llegará el tiempo de la cosecha y, entonces, sí se arrancará. Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Le da tiempo al pecador para que se arrepienta. Lamentablemente, los pecadores no siempre nos arrepentimos a tiempo.
En la vida, podemos ser trigo o cizaña. ¿Qué es usted en su trabajo, en su familia y en su comunidad? ¿Es trigo o cizaña? La decisión es personal.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Un acercamiento a la actitud mental positiva
¿Qué es la actitud positiva? ¿Cómo se define?
No es otra cosa que ser optimista ante los retos de la vida, tener esperanza e ilusión ante el presente y el futuro, los cuales abarcan la vida entera.
¿Qué debe hacerse ante el conflicto, que es el pan de cada día?
Para comprenderla mejor, se ilustra con algunos ejemplos a seguir ante la dificultad:
a. Reconducir el conflicto.
b. Buscar consensos.
c. Ver el lado positivo de las personas.
d. Evitar la crítica y el chismorreo.
e. Evitar la queja constante.
f. Buscar y aportar soluciones a los problemas.
g. Actuar con resolución y ser creativo.
h. No caer en el desánimo.
Para profundizar más en el tema, se aconseja la práctica del mindfulness, que ayuda a ver con ojos nuevos los conflictos y buscar consensos y soluciones, evitar las críticas y quejas, enfocarse en trabajar con energía, diseñar y desarrollar proyectos, evitar el desánimo y formular y ejecutar planes que ayuden a crecer como personas.
Pero ahora viene la interesante pregunta: ¿Qué es el mindfulness?
No es otra cosa que aprender a ver con buenos ojos las dificultades, haciendo a un lado aquellos hábitos o prácticas que muestran resistencia a los acontecimientos del día a día, hechos que no son de nuestro agrado; pero también es ver cada día de manera diferente.
¿Qué es lo que queremos expresar cuando hablamos de actitud positiva?
Responder con optimismo día a día, con una mirada llena de esperanza y de ilusión, aunque los acontecimientos no sean del 100 % de nuestro agrado. Algunos ejemplos de actitudes positivas pueden ser los siguientes:
a. Reconducir el conflicto.
b. Buscar consensos.
c. Ver el lado bueno de las personas.
d. No ser retorcidos.
e. No buscarle tres pies al gato, como dice el dicho.
f. No criticar ni chismorrear.
g. No quejarse todo el tiempo.
h. Aportar soluciones a los problemas.
i. Ser creativos y resolutivos.
j. Enfocar las energías en el trabajo de cada día.
k. Diseñar, desarrollar y concluir proyectos.
l. Estar activos y no caer en el desánimo.
Para la inteligencia artificial, la actitud positiva consiste en enfrentar el día a día con optimismo, esperanza y una mentalidad constructiva. Lo cual no significa darles la espalda a los problemas, sino buscar soluciones con optimismo, esperanza y una mentalidad constructiva, asumiendo las dificultades y enfocándose en encontrar soluciones.
Laura Ronquillo
Doctora en Salud Mental y Dinámica Humana, con tres maestrías, Licenciada en Pedagogía, Profesora en Enseñanza Media, escritora de temas de educación, salud mental y psicología, y catedrática universitaria.
Ejecutivo y Legislativo, corresponsables del alza en el combustible
Para países como el nuestro, donde el 100 % de los derivados del petróleo —combustible— que consumimos es importado, siempre vamos a estar sujetos a los precios internacionales y esto se agrava aún más cuando existen conflictos geopolíticos y los importadores deshonestos y corruptos se aprovechan del desastre del Estado —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— para seguir engordando sus cuentas bancarias.
Desde mi particular punto de vista, el Ejecutivo y el Legislativo son corresponsables en el alza al combustible, toda vez que no han querido estar del lado del pueblo. Estamos claros: el presidente legalmente no puede intervenir en el precio del combustible, porque la Ley de Comercialización de Hidrocarburos —artículos 1 y 5— se lo prohíbe; sin embargo, tiene al Ministerio de Energía y Minas y la DIACO a su disposición. Desde hace mucho tiempo debió implementar mecanismos de control —contratar más personal técnico y especializado— para realizar una presencia masiva de auditoría que controle el precio, la cantidad y la calidad del producto. Sin embargo, nuestra historia es triste: el MEM solamente cuenta con ocho personas encargadas de supervisar a más de 1 mil 300 gasolineras autorizadas en todo el territorio. Esto es inaudito. La DIACO tiene 250 personas, incluido personal administrativo, pero el campo de competencia de la DIACO es mucho más grande. Entonces, como dijo Cantinflas, ahí está el detalle: los comerciantes de combustible tienen todo a su disposición y nadie los fiscaliza. No había estallado la guerra en el Medio Oriente y ellos ya le habían subido el precio al combustible.
Los diputados están haciendo su mayor esfuerzo para sí mismos; muchos están aprendiendo a fiscalizar para las redes sociales, porque menos lo hacen para la gente de a pie. Muchos hasta se toman la foto y graban videos junto al pilón publicitario, descargando su enojo contra el presidente del Ejecutivo. Diputados —me refiero al 95 %—, no sean hipócritas, porque ustedes han tenido la responsabilidad de mejorar la calidad de vida del guatemalteco y no han asumido ese rol. Les recuerdo que, desde el mes de abril de 2026, está en el Congreso la iniciativa No. 6755, la cual busca reformar los artículos 1, 6, 37 y 40 de la Ley de Comercialización de Hidrocarburos. Las multas de hoy son irrisorias; con la reforma deben pagar hasta 20 millones de quetzales. A decir de uno de los diputados ponentes, esta iniciativa ni siquiera la han agendado para su lectura. Entonces, diputados, ¿a qué están jugando? ¿Será que los intereses de las importadoras —tres importadoras— tienen mayor peso que la calidad de vida de más de 18 millones de guatemaltecos?
Entonces, no castiguen más al pueblo, no den más subsidio. Está comprobado técnica y financieramente que no ayuda para nada. Sí o sí, deben eliminar el Impuesto de Distribución de Petróleo (IDP). Este impuesto representa el 3 o 4 % —4 mil millones de quetzales— del total de ingresos del Estado, mientras que el subsidio pagado en dos meses sumó 2 mil millones de quetzales. En dos meses más se pierde todo lo que se recauda al año en IDP. Diputados, ¿les cuesta entender eso?
Para los que están preocupados por el agujero fiscal que ocasionará la eliminación del IDP, les recuerdo que las grandes corporaciones y/o empresas evaden el 30 % del ISR. ¿Qué hay que hacer entonces? Fácil: que la SAT siga apelando a la IA y seguramente tendremos más dinero en las arcas nacionales. ¿También les cuesta entender eso, diputados?
Como dijo Raúl Velasco: «AÚN HAY MÁS», en mi tintero.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Sanar las huellas: La autoimagen después del abuso sexual infantil
La historia no termina en la herida; comienza en la capacidad que tenemos para florecer a pesar de ella.
El camino hacia la reconstrucción personal después de experimentar violencia en la infancia es, sin duda, uno de los procesos más delicados y profundos que un ser humano puede vivir. Cuando el abuso sexual ocurre en los primeros años de vida, no solo vulnera el cuerpo y la confianza; también distorsiona de forma drástica la manera en que la persona se ve a sí misma, afectando el núcleo más íntimo de su identidad: la autoestima. Durante la infancia, nuestra autoestima se construye a través del cuidado, la protección y el reflejo del amor que recibimos de nuestro entorno. Cuando ese espacio se rompe, el mensaje que la mente infantil suele asimilar equivocadamente es "yo soy el culpable" o "no valgo lo suficiente para ser protegido".
Para dimensionar el impacto de esta problemática y comprender que no se trata de un dolor aislado, es fundamental mirar la realidad con empatía y sin tabúes:
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que 1 de cada 5 mujeres y 1 de cada 13 hombres declaran haber sufrido abusos sexuales en la infancia (entre los 0 y los 17 años). Investigaciones clínicas revelan que hasta un 70% de las víctimas guardan el secreto durante años o incluso décadas, cargando en soledad con sentimientos de vergüenza, culpa y desvalimiento. Las personas que han vivido abuso sexual infantil tienen hasta 4 veces más probabilidades de experimentar una baja autoestima crónica, cuadros de ansiedad, depresión y dificultades para establecer límites saludables en sus relaciones adultas.
Recuperar el amor propio tras una herida de esta magnitud es un trayecto progresivo, que requiere paciencia, ternura y un ritmo respetuoso. La mente de un niño o niña busca explicaciones lógicas ante el dolor un paso transformador en la vida adulta es comprender que la responsabilidad de un abuso recae al 100% en el agresor, jamás en la víctima. Muchas veces mantenemos una voz interior rígida o crítica que perpetúa el trato recibido en el pasado. Cambiar el "debería ser más fuerte" por un "estoy haciendo lo mejor que puedo y merezco paz" abre espacio a la sanación. El abuso despoja a la persona del control sobre su propio espacio. Fortalecer la autoestima implica volver a habitar el cuerpo desde la seguridad: aprender a escuchar sus señales, honrar el descanso, decir "no" sin culpa y establecer límites claros en tus relaciones. Volver a tomar las riendas de tus decisiones corporales y emocionales es un acto de amor propio sumamente poderoso. La historia no termina en la herida; comienza en la capacidad que tenemos para florecer a pesar de ella.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónAutoestima
Las mentiras que te dejan sin trabajo
Al final, un currículum puede abrir la puerta a una entrevista, pero es la honestidad la que ayuda a mantenerla abierta.
El proceso de reclutamiento y selección de personal es un procedimiento bastante especializado para contratar colaboradores. Aunque no siempre es perfecto, logra detectar muchas mentiras, algo muy común en todas las organizaciones. Una entrevista de trabajo es mucho más que un espacio para responder preguntas; es el inicio de un proceso de análisis de la persona.
Algunos candidatos creen que inventar excusas, exagerar logros, mentir sobre su experiencia, modificar fechas u otras tantas falsedades aumentará las probabilidades de ser contratados. Sin embargo, el proceso está diseñado para detectar dónde se ha mentido, y es muy difícil sostener una mentira. Al final, esto les costará la oportunidad laboral.
Las mentiras más comunes van desde la típica excusa de tener emergencias familiares o personales para justificar un retraso o la ausencia a la primera entrevista, hasta afirmar que dominan un idioma, ajustar las fechas para ocultar períodos sin trabajo, exagerar el manejo de programas requeridos para el puesto, inflar las responsabilidades en el currículum o asegurar que renunciaron voluntariamente cuando, en realidad, fueron despedidos. También están frases como: "aprendo rápido", "me gusta trabajar en equipo", "soy puntual" o "soy responsable", que, a la hora de desempeñar el puesto, muchas veces no se reflejan en la práctica.
Desde la psicología, estas conductas se relacionan con el miedo a ser rechazado, la baja autoestima, la presión social por conseguir empleo o la facilidad para decir mentiras. Desde la perspectiva de los recursos humanos, también es común que las personas oculten problemas ocurridos en trabajos anteriores o exageren la experiencia que realmente poseen. En el ámbito social, específicamente en Guatemala, muchas personas están acostumbradas a decir mentiras para salir de situaciones incómodas.
Los profesionales de recursos humanos realizan entrevistas de forma constante y han desarrollado habilidades para identificar inconsistencias. Además, se apoyan en otras herramientas que les ayudan a detectar cualquier mentira que pueda presentarse durante el proceso. En otros casos, mentir para justificar la inasistencia a citas previamente acordadas es tan frecuente que termina cerrando puertas y perjudicando a quienes verdaderamente han tenido una situación justificada.
La mejor recomendación que podemos dar es ser honestos. Reconocer la verdad y admitir que existen áreas de mejora no es una desventaja. Las empresas valoran cada vez más la buena actitud, la honestidad, la capacidad de aprender y adaptarse, la confiabilidad y las ganas de salir adelante, por encima de cualquier mentira que pueda decirse durante el proceso.
Al final, un currículum puede abrir la puerta a una entrevista, pero es la honestidad la que ayuda a mantenerla abierta. En el mundo laboral, las habilidades se pueden desarrollar, pero la confianza, una vez perdida, es mucho más difícil de recuperar.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Cuando una oportunidad puede cambiar una vida
Los sueños necesitan preparación, perseverancia, pero también necesitan oportunidades.
Hoy tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento de la sexta edición del Festival de Canto Luz de Luna 2026, impulsado por Interplaza Xela y Metroproyectos. Salí con una sensación muy positiva al ver que existen iniciativas que creen en el talento y en los sueños de los jóvenes.
En una época en la que abundan las críticas sobre la falta de oportunidades, resulta alentador encontrar proyectos que no solo hablan de apoyar el talento, sino que abren un escenario real para descubrirlo y desarrollarlo.
Muchos jóvenes poseen una voz extraordinaria, una habilidad artística o un sueño que permanece en silencio porque nunca han encontrado la oportunidad de demostrarlo. Para ellos, este festival puede representar mucho más que un concurso: puede ser el inicio de una historia de éxito.
Ningún artista reconocido comenzó siendo famoso. Todos tuvieron un primer escenario, una primera audiencia y alguien que creyó en ellos. Precisamente eso representa Luz de Luna: una puerta abierta para quienes esperan ese primer "sí" que puede cambiar su vida.
Más allá de los premios, el mayor reconocimiento será la experiencia, la disciplina, la confianza y la visibilidad que obtendrán los participantes. Esas oportunidades suelen tener un valor incalculable.
Como sociedad, necesitamos impulsar más espacios donde el talento tenga cabida. Cuando una empresa decide invertir en cultura, arte y juventud, también está invirtiendo en el futuro de su comunidad.
Ojalá muchos jóvenes del occidente del país se animen a participar. Los sueños necesitan preparación, perseverancia, pero también necesitan oportunidades.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónCésar Pérez MéndezFestival de Canto Luz de Luna 2026
La fe: el mejor capital para construir una empresa
Quien aprende a depender de Dios descubre que el mayor éxito no es construir una empresa próspera, sino una vida con propósito y un legado que glorifique su nombre.
En el mundo de los negocios solemos medir el éxito por las utilidades, el crecimiento o la capacidad de innovar. Sin embargo, existe un activo que no aparece en los estados financieros, pero que sostiene a los líderes en los momentos más difíciles: la fe en Dios.
Todo empresario enfrenta incertidumbre, decisiones complejas y desafíos que ponen a prueba su carácter. En esos momentos, la tentación es confiar únicamente en la experiencia, el conocimiento o los recursos propios. Pero la Palabra de Dios nos recuerda: "Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas"(Proverbios 3:5-6).
La verdadera fortaleza de un líder no radica en creer que puede hacerlo todo, sino en reconocer que necesita la dirección de Dios. Cuando Él guía nuestras decisiones, también moldea nuestro carácter para actuar con integridad, justicia y humildad. Así, la empresa deja de ser solo un negocio y se convierte en un instrumento para servir, generar bienestar y honrar al Creador.
El Salmo 127:1 lo expresa con claridad: "Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican". Ningún plan estratégico sustituye la bendición de Dios. Por eso, antes de abrir una puerta, firmar un contrato o iniciar un nuevo proyecto, vale la pena hacer la pregunta más importante: "Señor, ¿es este tu camino?"
Quien aprende a depender de Dios descubre que el mayor éxito no es construir una empresa próspera, sino una vida con propósito y un legado que glorifique su nombre.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
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