La Biblia: el fundamento de una familia sólida
En un mundo donde los hogares enfrentan conflictos y cambios, construir una familia sólida no puede depender únicamente de intenciones.
En un mundo donde los hogares enfrentan conflictos y cambios, construir una familia sólida no puede depender únicamente de intenciones. Necesitamos un fundamento que permanezca cuando lleguen las tormentas. La Biblia ofrece ese fundamento: la verdad de Dios aplicada a la vida cotidiana.
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). Esta declaración nos recuerda que una familia fuerte comienza reconociendo a Dios como el centro, no como visita ocasional.
La Biblia también nos desafía a vivir el amor dentro del hogar: “Maridos, amad a vuestras mujeres” (Efesios 5:25) y “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12). Son principios que enseñan respeto, entrega, perdón y responsabilidad.
Y hay una invitación poderosa para cada hogar: “Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Servir juntos significa orar juntos, conversar con honestidad, perdonar, enseñar con el ejemplo y permanecer unidos en tiempos difíciles.
Familia, el futuro de nuestros hijos se construye hoy. No esperemos una crisis para buscar dirección. Abramos la Biblia en casa, vivamos sus enseñanzas y hagamos de nuestro hogar un lugar donde la fe se vea, el amor se practique y Dios sea honrado. Una familia sólida no se improvisa: se edifica sobre la Palabra.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Visitar el IGSS es someterse a una prueba de paciencia
Aunque esta institución autónoma tiene como finalidad la protección de trabajadores y familias del país, en muchas ocasiones resulta ser toda una experiencia en la que se pone a prueba la falta de empatía y la falta de paciencia, por el trato de trabajadores a pacientes, por la cantidad de pacientes que deben atender día a día los trabajadores, y no lo digo solo yo, es una opinión muy generalizada.
Lejos de hacer sentir a los afiliados protección y seguridad, por el contrario, la sensación es de desprotección e inseguridad en algunos casos, mientras que otros opinan lo contrario.
Hoy me refiero a las malas experiencias que se viven a través de este servicio; sin embargo, hay que realizar varias consideraciones:
Hacia los trabajadores, me pongo en sus zapatos e imagino: ¿cómo será atender a grandes cantidades de personas en un día, de todas las edades y muchos afiliados carentes de estudios básicos que les obstaculizan hasta seguir instrucciones, no digamos realizar gestiones?
Hacia los pacientes, los protagonistas, que evidentemente llegan a buscar el servicio, no por descansar, vacacionar o ir a pasear, sino por pura necesidad; en repetidas oportunidades se evidencia la ausencia de salud.
Considerar la atención masiva, porque, como dice el dicho, el que mucho abarca poco aprieta, poniendo en riesgo una atención de calidad a los afiliados.
Resaltar que no es un servicio gratuito, no es un regalo brindado por el Estado, como en ocasiones pareciera; así que, a la hora de brindar cualquier tipo de asistencia, procurar estándares de calidad, tratándose de la salud tanto física, mental y social.
En todo caso, siendo la salud un derecho que garantiza el bienestar físico, mental y social, el llamado es para las autoridades por velar por que el servicio sea humano y de calidad; tanto servidores del Estado como afiliados deben hacer uso de la inteligencia emocional, la empatía y la cordialidad.
Recordar que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
El autocuidado es la manera de recuperar tu poder
Algunas veces, cuando hablo de autoestima, arreglo personal o fortalecer las rutinas de autocuidado, me he encontrado con respuestas como “eso es vanidad”, “eso es superficial”. Pero el autocuidado es una decisión consciente de volver a ocupar un lugar importante en nuestra propia vida. Nos olvidamos de nosotros mismos cuando priorizamos a los demás, pasamos gran parte del tiempo resolviendo problemas de trabajo, atendiendo responsabilidades, dejando de escuchar nuestras propias necesidades. Por supuesto, es parte de la rutina que cumplimos día a día, pero incluir tu cuidado personal es fundamental para tu propio crecimiento.
Cuidarte puede ser: ir al gimnasio, dormir un poco más, alimentarte mejor, hidratarte más, arreglarte para estar en casa o proyectar una imagen más pulida en tu trabajo. Cuidarte también es poner límites, atender lo que pospones, pedir ayuda, enfrentar lo que evitas, regalarte unos minutos para meditar, desconectarte del celular, elegir un ambiente sano, fortalecer tu fe, rodearte de personas que influyen positivamente en tu vida, aprender nuevas habilidades o pulir las que ya tienes.
No existe una regla o ritual de autocuidado para todos, existe la que más se adecua a tus necesidades, la que resuena contigo. A veces, recuperar tu poder comienza con algo tan sencillo como:
· Elegirte incluso cuando es más fácil evitarte.
· Hacer algo por ti antes de finalizar el día.
· Aprender a escucharte.
El autocuidado impulsa tu energía, te da claridad y fortalece tu amor propio. No tienes que poder con todo, solo aprende a no abandonarte mientras lo intentas. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Sed de amor y compasión
“Todos ustedes, los que tengan sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman. Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos” (Is 55, 1-3).
En la sociedad actual hay una gran infinidad de sedes: sed de justicia, de paz interior, de reconciliación, sed de amor, sed económica, etc. Dios nos dice hoy: vengan a mí, porque en mí van a saciar su sed. Considero que lo que más padece el mundo y, por ende, nosotros, es la sed de paz. Hay gente malhumorada por todas partes, y para que las personas que no están bien de su cabeza y de su corazón no nos hagan daño, nosotros tenemos que estar en armonía y con tranquilidad. En una sociedad tan convulsionada, mantener la serenidad es clave.
“¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? (…) Nada podrá apartarnos del amor de Cristo” (Rm 8, 35.37-39).
Como ven, a quien tiene el amor de Dios en su mente y corazón nada le pasará. Podemos estar pasando por noches oscuras, podemos estar siendo perseguidos, podemos estar pasando penas económicas, podemos estar siendo amenazados, pero si tenemos a Dios dentro, nada nos pasará. A los que tenemos el amor de Dios en nosotros se nos nota, se nos ve. Quien tiene amor en su corazón, da eso: amor. Pero quien tiene el mal en su corazón vive dejando su veneno por dondequiera que pasa. Si usted quiere saber si una persona tiene a Dios o al diablo en su corazón, solo observe sus acciones y lo que dice. Cuando de nuestra boca solo salen palabras destructivas, es porque Dios no habita en nosotros.
Hoy Jesús “vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos” (Mt 14, 13-21). La “compasión” significa “sufrir juntos”. No es sentir lástima por los otros, sino mitigar el sufrimiento de los demás. Compasión es ponerse en los zapatos del otro y ver la vida desde esa persona. El psicólogo Paul Gilbert, creador de la terapia centrada en la compasión, dice que la compasión es una energía que nos mueve a ayudar a los demás para que ellos alivien su sufrimiento con nuestra ayuda (Reyes Zendera, 2017). Pero el mejor terapista es Jesús. Déjese ayudar por Él.
Los discípulos le piden que despida a la gente, porque se hacía tarde. Pero Jesús les dice: “Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”. Y, mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron y sobraron doce canastos. Eran más de cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.
Lo primero que podemos compartir con los demás es la palabra de Dios y nuestra fe. En segundo lugar, compartamos también un poco de tiempo con nuestros seres queridos. Y, por último, compartamos con los más pobres algo de los bienes materiales que recibimos, fruto de nuestro trabajo. Pero compartamos sin esperar nada a cambio.
No seamos tacaños. A los tacaños y egoístas les molesta que los demás sean generosos. Hay gente que no comparte, que no es generosa, pero critica a quienes dan. Seamos pequeñas gotas de generosidad en medio de una sociedad egoísta e individualista. Jesús es el modelo para imitar.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Notas de una escribiente
Con esta columna estoy siguiendo los sueños que tengo guardados en el corazón. Gracias por acompañarme en este camino.
Inicio esta columna con una pequeña reflexión sobre el nombre de la misma. Hace un tiempo yo estaba de directora editorial de un medio escrito, uno de los primeros en Quetzaltenango; conocí a un personaje que tenía una columna en el medio y su nombre era más o menos como el de esta, creo que lo estoy parafraseando, si no mal recuerdo. El nombre de este escritor era Rodrigo Tormo, uno de los mejores columnistas que he conocido y de quien aprendí mucho sobre este oficio.
Por varias situaciones dejé de escribir, se dieron varias cosas en el camino de la Comunicación, de las que aprendí y con las que he tenido que avanzar. Hoy agradezco a este medio la oportunidad de volver a la esencia, a poder compartir por medio de la palabra con la comunidad, escribir, analizar y expresar los diferentes temas, problemas y situaciones que aquejan a nuestra ciudad.
Déjenme confesar que tengo un poco de inseguridad, porque como buena comunicadora me preocupa no poder lograr el objetivo. Pero también viene a mi mente una frase que siempre me decía uno de los mejores catedráticos que tuve en la universidad: “Deja de autochingarte, Claudia”. Es como si Jon Dunn me lo estuviera diciendo al oído (por cierto, Jon está bien escrito).
Autochingarse es una palabra muy fuerte, que tiene un gran significado y que quiere decir: no seas insegura, no te compliques, confía en lo que haces. Es ese monstrito que tenemos en la cabeza, que nos complica la existencia y que no nos permite realizar lo que queremos, lo que deseamos o lo que nos llama la atención, por el miedo al qué dirán. Es la exigencia a realizar todo perfecto, es no permitirnos equivocarnos porque somos profesionales o porque tenemos un título.
Con esta columna estoy siguiendo los sueños que tengo guardados en el corazón. Gracias por acompañarme en este camino.
Claudia Yomara Mazariegos Soto
OpiniónEscritura
Nueve años construyendo juntos la era digital
Hoy somos una comunidad de 1.9 millones de seguidores en nuestras diferentes plataformas digitales.
Hoy iniciamos la conmemoración del noveno aniversario de La Voz de Xela, el diario digital de servicio que, desde el 14 de agosto de 2017, ha asumido el compromiso de informar, servir y acompañar a la población con responsabilidad, cercanía e innovación.
La presentación de nuestro imagotipo conmemorativo marca el comienzo de una celebración que, más que recordar una fecha, reconoce un camino construido junto a una audiencia que ha depositado su confianza en nuestro trabajo día tras día. Estos nueve años representan miles de historias contadas, incontables coberturas y una firme convicción de que el periodismo puede ser un motor para el desarrollo de nuestra sociedad.
Expresamos un profundo agradecimiento a los 219 creativos que respondieron a la convocatoria para diseñar la imagen oficial de este aniversario. Cada propuesta reflejó talento, dedicación y amor por Quetzaltenango y por La Voz de Xela. Nos llena de satisfacción que estudiantes y profesionales del diseño hayan querido formar parte de esta historia. La autora de la propuesta ganadora recibirá su reconocimiento el próximo sábado en las oficinas de La Voz de Xela.
Celebramos también un logro que nos inspira a seguir creciendo: hoy somos una comunidad de 1.9 millones de seguidores en nuestras diferentes plataformas digitales. Esa cifra representa personas que nos leen, nos escuchan, nos ven y nos acompañan cada día. Es una confianza que asumimos con humildad y con la responsabilidad de seguir ofreciendo información útil, veraz y de servicio.
Este noveno aniversario no es únicamente una celebración de La Voz de Xela; es una celebración de nuestra audiencia, de nuestros aliados, de nuestros anunciantes y de todas las personas que han creído en este proyecto desde sus inicios.
Gracias por caminar con nosotros. Lo mejor de La Voz de Xela aún está por escribirse.
La Voz de Xela
EditorialLa Voz de XelaNoveno Aniversario
Reconocer también es construir el futuro
Todo está preparado para esta nueva edición: Reconocimientos La Voz 26.
Hay decisiones que fortalecen a una sociedad más allá de cualquier obra material. Una de ellas es reconocer, en vida, a quienes con su ejemplo, liderazgo y trabajo están dejando un legado. Reconocer no es únicamente entregar un galardón; es valorar el esfuerzo, motivar la excelencia y sembrar referentes para las nuevas generaciones.
Tengo el privilegio de contarles que 20 líderes serán homenajeados en la segunda edición de los RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26, quienes han sido seleccionados por su destacada trayectoria y por el impacto positivo que generan en nuestra sociedad. La ceremonia será un momento de gratitud y, sin duda, también de emoción.
La selección ya concluyó. Son hombres y mujeres que representan distintas áreas del desarrollo: el emprendimiento, la empresa, la educación, la ciencia, la cultura, el deporte, el servicio y el compromiso social. Todos tienen algo en común: han demostrado que el verdadero liderazgo consiste en servir, crear oportunidades y abrir camino para otros.
Estoy convencido de que una comunidad crece cuando aprende a valorar a quienes hacen la diferencia. Cada reconocimiento transmite un mensaje poderoso: el esfuerzo vale la pena, la integridad tiene recompensa y el trabajo bien hecho deja huellas que trascienden.
En La Voz de Xela creemos que reconocer es una responsabilidad social. Queremos visibilizar historias que motiven y demuestren que el desarrollo también se construye a partir de personas comprometidas con transformar su entorno.
Todo está preparado para esta nueva edición. Durante este octavo mes del año será la fecha de la ceremonia, en la que celebraremos a estos 20 líderes que, con su ejemplo, están contribuyendo a escribir una mejor historia para nuestra región y nuestro país.
Porque quienes construyen un legado merecen ser reconocidos, y porque reconocer a tiempo también es una forma de impulsar el desarrollo de las generaciones presentes y futuras.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónReconocimientos La Voz 26
El amor versus el miedo
Las relaciones se concretan por la confianza, el apego, la autoestima, pero son afectadas por experiencias previas.
Cada día se vuelve más común que las relaciones de pareja se rompan o ni siquiera lleguen a desarrollarse por culpa del miedo. Muchas personas desean profundamente una relación de pareja; consideran que saben amar, cuidar, acompañar y comprometerse; pero al intentar acercarse a una persona, aparece el miedo. No es que tengan problema en amar y ser amadas, sino que tienen problemas con el miedo. Para la psicología, esto se define dentro de la seguridad emocional. Las relaciones se concretan por la confianza, el apego, la autoestima, pero son afectadas por experiencias previas. A partir de malas experiencias previas, puede influir en la forma en la que una persona interpreta el afecto. Si una persona ha tenido malas experiencias, como abandono, rechazo, infidelidad, relaciones conflictivas o, incluso, una infancia marcada por vínculos poco estables, puede hacer que el cerebro aprenda a asociar la cercanía emocional con peligro; con todo ello, seguro desarrollará miedos a partir de su experiencia. Si estos miedos no se enfrentan y se reconstruye la autoestima de la persona, estos seguirán influyendo en cómo se define el vínculo emocional para esa persona. Este estado constante de alerta hace que la persona busque constantes señales y lo defina como que algo está mal, aunque en realidad no sea así. Situaciones simples las puede interpretar como desinterés o rechazo, y esto puede generar ansiedad. La persona no necesariamente querrá controlar a su pareja, sino recuperar su sensación de seguridad. Incluso, la tranquilidad les puede generar dudas, ya que son personas que están acostumbradas a tener vínculos dentro del conflicto. El problema aparece cuando el miedo termina gobernando la relación. La necesidad constante de confirmación, los celos, la vigilancia, las pruebas de amor o el distanciamiento emocional pueden desgastar incluso un vínculo saludable. La terapia será indispensable para que la persona pueda aprender a comprender y diferenciar experiencias pasadas, fortalecer su autoestima, superar el pasado y desarrollar formas seguras de relacionarse. Esta persona debe trabajar en aprender a diferenciar una amenaza real y un miedo aprendido; también tiene que aprender a desarrollar una comunicación asertiva y saber expresarse en vez de exigir. Sentirse seguro mientras se ama también se aprende. Y construir vínculos saludables comienza cuando se deja de preguntar “¿me aman?” y se empieza a preguntar “¿puedo permitirme recibir ese amor sin vivir permanentemente esperando que desaparezca?”.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
El costo de atreverse a alzar la voz
El sistema de justicia de nuestro país, evidentemente, sigue cooptado. Los jueces señalados por organizaciones nacionales e internacionales de impartir justicia selectiva, sesgada y a favor del pacto de corruptos lo confirman; al parecer, se niegan a que el país retorne a un verdadero Estado de derecho, donde se privilegie el combate directo y frontal a la corrupción, de tal manera que la población más vulnerable alcance una mejor calidad de vida.
Alzar la voz contra las injusticias, contra los intereses mezquinos, tiene un costo psicológico, moral, humano e incluso económico sin precedentes en la historia reciente; es abismal el trato entre las personas que luchan contra la corrupción y las que la procuran. Las personas que imparten “justicia” a la medida de los intereses de quienes creen que nuestro país es su finca rayan en lo absurdo; sus resoluciones causan estupor y vergüenza ajena. El costo de atreverse a alzar la voz contra este sistema de justicia corrupto representa un peligro, incluso de vida. Ejemplo: Oscar Armando Escribá, exdiputado y exdirector de COVIAL, fue beneficiado por la Corte de Constitucionalidad al confirmar el cierre definitivo del caso Construcción y Corrupción por más de 194 millones de quetzales.
Pero, para Luis Pacheco y Héctor Chaclán, exdirectivos de los 48 Cantones, su único delito fue cumplir un mandato de las asambleas comunitarias, el cual fue defender la decisión del pueblo expresada en las urnas en 2023 y detener un golpe de Estado evidente. En ese sentido, el costo de atreverse a alzar la voz ha significado la imputación de los delitos de terrorismo y obstaculización a la acción penal; mientras tanto, pasaron 469 días en prisión preventiva y enfrentaron un litigio malicioso con el único fin de retardar y obstaculizar el proceso judicial. Después de tener el caso del tingo al tango —tres veces fue cambiado de juzgado y cinco jueces intervinieron—, todos sabemos que es un caso fabricado, espurio, cuyo objetivo es criminalizar las protestas genuinas de los pueblos indígenas, ancestrales y originarios, acompañados de los cuatro pueblos que cohabitan el territorio de Guatemala; ni el propio Fredy Orellana quiso tomar el caso, se excusó; más bien, no se atrevió a mirar a los ojos a las exautoridades que demandaron su renuncia en 2023.
Al final, al juez Mynor Moto se le asignó el caso y este 4 de agosto se llevó a cabo la audiencia, en la cual sucedieron cosas interesantes: se agregó el delito de asociación ilícita; el juez dejó fuera del caso a la Fundación contra el Terrorismo porque, después de tanto cacaraqueo, el representante legal —Méndez Ruiz— no se presentó a la audiencia. Al parecer, es un duro revés para el pacto de corruptos; pero el juez Moto —incluido en la Lista Engel y objeto de otros señalamientos internacionales— quiso lavarse la cara al otorgar arresto domiciliario a Pacheco y Chaclán, pero impuso una caución económica exorbitante de 160 mil quetzales a cada uno; como quien dice, sí, pero no. Así las cosas, es un mensaje claro para las organizaciones que luchan contra la corrupción: el costo de atreverse a alzar la voz.
Las exautoridades de los 48 Cantones ya están libres; ahora toca una nueva fase para demostrar que manifestar no es delito; más bien, es un derecho humano inherente por el simple hecho de existir.
El silencio es profundo cuando la verdad no puede ser dicha. —Sócrates.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Retirar obstáculos debe ser una política permanente
La recuperación de los espacios públicos no debe entenderse como una medida contra el comercio, sino como una acción necesaria para ordenar la ciudad.
El reciente retiro de algunos obstáculos colocados sobre la vía pública por parte de la Municipalidad de Quetzaltenango representa un paso positivo para recuperar los espacios públicos y garantizar el derecho de los peatones a transitar con seguridad. Sin embargo, la medida resulta insuficiente, pues mientras algunos obstáculos fueron retirados, continúan estructuras comerciales completas que ocupan prácticamente toda la acera, en el sector entre la calle Rodolfo Robles y el parque Benito Juárez y sus alrededores.
Esta situación obliga a los peatones a descender a la calle para caminar, exponiéndolos al tránsito vehicular y aumentando el riesgo de accidentes. Los más afectados son los adultos mayores, personas con discapacidad, familias con niños y niños que diariamente utilizan estas vías. Las aceras fueron construidas para el paso peatonal, no para el comercio.
El problema no es exclusivo de ese sector; en diferentes zonas de Quetzaltenango es común encontrar vehículos estacionados sobre las aceras, mercadería invadiendo el paso, rótulos, casetas y ventas ambulantes de comida, entre otros obstáculos que reducen la circulación peatonal y vehicular. Por ello, las acciones municipales no deberían concentrarse únicamente en la zona 3, sino extenderse a toda la ciudad mediante operativos permanentes aplicados con el mismo criterio para todos.
La recuperación de los espacios públicos no debe entenderse como una medida contra el comercio, sino como una acción necesaria para ordenar la ciudad y proteger el bienestar colectivo que fortalece la confianza de la ciudadanía, promoviendo una convivencia más armoniosa entre comerciantes, peatones y conductores.
Quetzaltenango merece calles y aceras libres de obstáculos; la verdadera transformación urbana no se alcanzará con operativos aislados, sino con una política constante de supervisión, prevención y cumplimiento de la normativa en todos los sectores del municipio, garantizando que el espacio público vuelva a ser un lugar seguro y accesible para toda la población.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónQuetzaltenango















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