Amarse es meter la nariz en la propia vida y no en la ajena
La Torá, la ley judía, tenía 613 normas. La mayoría de ellas eran prohibiciones. Pero Jesús sintetiza todas estas leyes en dos mandamientos: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo (Mt 22, 39). Jesús estaba consciente de que el amor debe cultivarse en uno, en cada persona, para luego adquirir la habilidad de amar a los demás.
Nadie puede decir que ama a Dios y al prójimo si no se ama a sí mismo. Es clave amarse y quererse a nivel personal. Una vez que la persona se ama, le es mucho más fácil amar a los demás.
Pero, para poder comenzar a amarse a sí mismo, es indispensable el conocimiento personal. Porque “nadie puede amar a alguien si primero no se conoce” (Aristóteles). También lo dijo Sócrates: “conócete a ti mismo”. Considero que el desconocimiento personal es el talón de Aquiles de muchos trastornos psicológicos que experimentamos los seres humanos.
“La visión negativa que se tiene de uno mismo es un factor determinante para que aparezcan trastornos psicológicos como fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad interpersonal, alteraciones psicosomáticas, problemas de pareja, bajo rendimiento académico y laboral, abuso de sustancias, problemas de imagen corporal, incapacidad de regular emociones” (Riso, 2013, pág. 8). Esto significa que, si no aprendo a conocerme, no aprenderé a amarme; y, si no me amo, no tendré una autoestima que me conduzca a la felicidad.
El autor antes mencionado agrega que “amarse a uno mismo es fundamental. No hay otra forma de cuidarse y de reconocerse como un ser digno. No solamente es el punto de referencia para saber cuánto se debe amar a los demás, sino que parece actuar como un factor de protección para las enfermedades psicológicas y un elemento que genera bienestar y calidad de vida. Si no te amas, te desconoces como ser humano” (Riso, 2013, pág. 8).
¿Por qué cuesta tanto meter mi nariz en mi propia vida? Simplemente porque no me gusta discernir sobre mis propios procesos personales. Me incomoda descubrir defectos que están muy enraizados en mi vida. Incluso algunos hasta se enojan consigo mismos porque no saben cómo lidiar con el carácter explosivo que tienen.
De ahí la urgencia de activar el conocimiento y el amor personal. Caso contrario, seguiré haciendo daño por donde la vida me ha hecho daño. Y no es justo que los demás paguen los platos que otros han quebrado. El desconocimiento personal y la poca habilidad para amarse a sí mismo destruye matrimonios, familias, parejas y amistades. Y no existe una varita mágica para detectar quién se conoce y quién se ama. Muchas mujeres creen haber conseguido un Supermán, pero con el tiempo se dan cuenta de que han elegido para vivir a un pendejo” (Ricardo Arjona). Puede ser también que un hombre crea que se ha ganado la lotería con la mujer que tiene, pero cuando ya comparte con ella se da cuenta de que se ha ganado torturas psicológicas constantes.
Entonces, si de verdad quiero poner en práctica el mandamiento de Jesús: “ama a tu prójimo como a ti mismo”, debo comenzar a conocerme y amarme. Para conocerse y amarse, primero hay que aceptar que se está “jodido”, emocionalmente hablando; luego, busque a un buen psicoterapeuta que le oriente para salir de ese charco de agua sucia en el que vive.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Septiembre: libertad y oportunidades
La independencia se celebra con libertad, pero también se construye con responsabilidad. Y septiembre, bien aprovechado, puede multiplicar nuestras oportunidades.
Septiembre nos invita a hablar de independencia, pero también de uno de los valores más extraordinarios del ser humano: la libertad. Somos un país libre y, como ciudadanos, tenemos la potestad de pensar, decidir y actuar sin que alguien determine por nosotros qué debemos hacer o dejar de hacer. Esa posibilidad, que puede parecernos cotidiana, no existe con la misma amplitud en todas las sociedades del mundo.
Por supuesto, existen presiones y condicionamientos, especialmente en determinados espacios laborales y públicos, donde algunas personas pueden sentirse obligadas a apoyar determinadas posiciones o decisiones. Sin embargo, incluso en esos escenarios, nadie puede retener físicamente nuestro brazo para obligarnos a votar de una determinada manera. La libertad comienza también en la capacidad de asumir nuestras propias decisiones y las consecuencias de ellas. Por eso, ser libres implica ser responsables: en el trabajo, en la familia y en la sociedad.
Septiembre también representa oportunidad. Es un mes que dinamiza la economía, genera movimiento y abre espacios para emprender, vender, trabajar y crecer. En Quetzaltenango lo estamos viendo: con las actividades de Independencia aumenta considerablemente el flujo de personas y la ciudad prácticamente duplica su población durante algunos días. El tráfico y la agitación no deberían ser solamente motivo de queja; son también una muestra del movimiento cívico, social y económico que estas fechas generan.
Aprovechemos esa energía. Que septiembre sea una oportunidad para producir, servir mejor, comprar, visitar, emprender y generar ingresos. Aportemos paciencia, planificación y organización de nuestros tiempos para que estos días transcurran positivamente para todos.
La Independencia se celebra con libertad, pero también se construye con responsabilidad. Y septiembre, bien aprovechado, puede multiplicar nuestras oportunidades.
A quienes nos visitan, desde ya, bienvenidos a Quetzaltenango.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónMes Patrio
Fondos públicos en manos de las OPF
OPF aprovechan para hacer negociaciones con los proveedores para que les entreguen productos de menor calidad.
Las Organizaciones de Padres de Familia (OPF) reciben transferencias del Ministerio de Educación para ejecutar programas de apoyo, entre ellos, alimentación escolar, útiles escolares, materiales y recursos de enseñanza destinados a los estudiantes. El Reglamento de las OPF establece que su patrimonio debe utilizarse exclusivamente en beneficio de los alumnos y la comunidad educativa, pero, en la realidad, no sucede así.
Aunque administran y ejecutan recursos públicos, no son una unidad ejecutora del MINEDUC; sin embargo, actúan como administradoras y ejecutoras de programas mediante transferencias públicas. En esa cadena de administración, algunas OPF aprovechan para hacer negociaciones con los proveedores para que les entreguen productos de menor calidad y les devuelvan dinero en efectivo. Es decir, este modelo ya dejó de ser funcional porque está corrompido con la participación de quienes deben velar por sus hijos, pero también de los proveedores que se prestan a este tipo de artimañas con tal de vender.
Este problema se originó porque, al delegar el manejo de fondos públicos a las OPF, no se acompañó esta medida de controles suficientes sobre calidad, precio y pertinencia. No basta con presentar facturas para demostrar una buena administración si los útiles, alimentos o materiales adquiridos son de mala calidad o fueron comprados a precios elevados. Aunque documentalmente exista una liquidación, puede cuestionarse la calidad del gasto y el cumplimiento de la finalidad pública.
Por ello, el MINEDUC debería fortalecer la supervisión, publicar las compras, los proveedores, los precios y los productos entregados, así como facilitar mecanismos de denuncia y auditoría social. Las OPF acercan la ejecución a las escuelas, pero esa cercanía no puede traducirse en una administración discrecional, ya que manejar dinero público implica responsabilidad y velar porque cada quetzal se traduzca en bienes adecuados, verificables y de calidad para los estudiantes, con participación informada de padres, docentes y la comunidad educativa.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónFondos Públicos
Un martes de septiembre
Considero que el tiempo es una de las tantas formas de Dios.
No sucedió un domingo rendido a la nostalgia ni un lunes pasajero. El noveno mes nos alcanza un martes como una imprecisión geométrica que parece no tener principio ni fin. Afuera, algunos hablan de la patria, otros, más modestos, siguen habitando los días a través de la rutina. Y el confuso y siempre indescifrable tiempo nos indica que, en cálculos humanos, quedan 122 días para el 1 de enero de 2027.
Pienso en el tiempo. Esa antigua forma de la que siempre prescindimos para experimentar el universo. Una persona tiene 15 minutos para desayunar y no le alcanza. Otra lo hace en nueve y le parece que pasó una eternidad.
Considero que el tiempo es una de las tantas formas de Dios. Tan cambiante siempre que, justo cuando creemos dominarlo, este ya ha transmutado de rostro. Sospecho que muchos hombres han buscado ser sus legítimos dueños a través del acto de desarrollar su intuición para saber, sin usar el mortal artefacto del reloj, qué hora es, con sus minutos y sus segundos.
Lo he intentado, a veces me pregunto en voz alta: ¿Qué hora es exactamente? A veces acierto, muchas otras me equivoco. Sin embargo, con modestia creo que ese aparente trivial ejercicio engloba en sí una de las cualidades más insospechadas de los hombres, conectarse, por un instante, con la abstracción de lo que le rodea y reconocerlo por un momento, tan solo confiando en esa primitiva idea de habitar la tierra que lo envuelve.
Es un martes de septiembre, otra fecha más en el calendario y me tomo un momento para arrancarme los ojos y sentarme a escuchar cómo corre el mismo tiempo en sí. ¿Cuánto más me quedará de aprender sobre el tiempo y sus misteriosas formas de proceder?
El tiempo, además de avanzar, o por lo menos darle al ser humano la sensación de avanzar, siempre entrega algo en nuestro viaje terrenal. Alguien de 30 años no siente igual que uno de 19. Algo en él se vuelve más profundo, más pesado, como si con el tiempo también viniera algo parecido a una gravedad espiritual.
Y acá me surge algo inquietante: quizá la verdadera forma en la que medimos el tiempo es por la siempre más fina intimidad sentimental con la que vamos entendiendo la vida.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónSeptiembre
Volver a la palabra
En medio de todo ello, hay una pregunta que seguirá acompañando estas páginas: ¿dónde queda la persona? De allí nace el nombre de esta columna: El Factor Humano.
Volver a escribir una columna semanal es, de alguna manera, volver a casa.
Por eso quiero comenzar agradeciendo a La Voz de Xela y a su director, mi buen amigo César Pérez Méndez, por abrirme este espacio y permitirme retomar una costumbre que durante muchos años fue parte importante de mi vida: sentarme frente a una página en blanco, observar lo que ocurre a nuestro alrededor y compartir una reflexión con quienes están al otro lado.
Regreso a la columna semanal en un mundo muy distinto. La inteligencia artificial transforma nuestra manera de trabajar, aprender y relacionarnos; nuestras democracias enfrentan nuevos desafíos; la política continúa alejándose demasiadas veces de las personas; y vivimos rodeados de información, aunque no necesariamente de mayor comprensión.
En medio de todo ello, hay una pregunta que seguirá acompañando estas páginas: ¿dónde queda la persona?
De allí nace el nombre de esta columna: El Factor Humano.
Cada martes quiero conversar con ustedes sobre Guatemala y el mundo; sobre política y democracia, educación y derechos humanos, liderazgo, inteligencia artificial, tecnología y transformación social, entre muchos otros temas que forman parte de nuestra realidad. Algunas veces coincidirán conmigo y otras seguramente no. Una columna de opinión no debería buscar únicamente aprobación; debería provocar preguntas, abrir conversaciones y, cuando sea necesario, incomodarnos un poco.
También escribiré desde la experiencia, pero con la mirada puesta en el futuro. Porque después de tantos cambios tecnológicos y sociales, sigo convencido de algo muy sencillo: ninguna innovación tiene verdadero sentido si dejamos atrás a las personas.
Gracias a La Voz de Xela por la invitación y gracias a ustedes por acompañarme desde esta primera entrega.
Nos encontraremos aquí cada martes.
Y, como siempre, seguiremos poniendo el factor humano en el centro.
Luis Felipe Polo
OpiniónEl Factor Humano
Libres para decidir: cuando la libertad comienza en la mente
Septiembre nos invita a hablar de libertad, pero existe una independencia mucho más íntima que la de cualquier nación: la libertad que comienza en nuestra propia mente.
Septiembre nos invita a hablar de libertad, pero existe una independencia mucho más íntima que la de cualquier nación: la libertad que comienza en nuestra propia mente. Para empresarios y profesionales, muchas de las cárceles más difíciles de reconocer no tienen paredes: están hechas de pensamientos, temores y presiones.
Un empresario puede tener una empresa, empleados, propiedades y recursos, y aun así sentirse atrapado. Puede ser prisionero de la necesidad de agradar, del miedo a equivocarse, de la comparación con otros o de la presión por mantener una imagen de éxito.
La mente puede convertirse en una oficina abierta las 24 horas.
“¿Y si fracaso?”
“¿Qué van a pensar de mí?”
“¿Y si pierdo lo que he construido?”
“¿Por qué otros avanzan más rápido que yo?”
Son preguntas legítimas, pero cuando gobiernan nuestras decisiones dejan de ser simples pensamientos y comienzan a convertirse en cadenas.
La Biblia plantea una alternativa: “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2). La libertad comienza cuando dejamos de aceptar automáticamente todo lo que pensamos como una verdad.
También encontramos una promesa contundente: “Porque Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”(2 Timoteo 1:7).
Y quizá una de las declaraciones más conocidas de Jesús sea también una de las más desafiantes: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”(Juan 8:32).
Ser libre no significa vivir sin responsabilidades, problemas o presión. Significa que esas circunstancias no tienen necesariamente que gobernar nuestras decisiones.
Un profesional libre puede escuchar una crítica sin destruirse por ella. Un empresario libre puede reconocer un error sin considerar que su identidad ha fracasado. Una persona libre puede decir “no” aunque otros esperen que diga “sí”.
La pregunta no es solamente cuánto hemos logrado, sino quién está gobernando nuestra mente mientras lo logramos.
Porque cuando aprendemos a pensar de manera diferente, también comenzamos a decidir de manera diferente.
Y la próxima semana iremos un paso más allá: hablaremos de una de las mayores cárceles mentales del mundo empresarial y profesional: el miedo al fracaso.
La Voz de Xela
OpiniónReflexión
Confía en lo que aún no puedes ver
¿Será que estoy en el camino correcto? Es común cuestionar constantemente si lo que estamos haciendo nos lleva a los resultados que deseamos. Hay momentos en los que hasta la fe decae, pensando que el camino es difícil, que el esfuerzo constante sigue sin dar respuestas. No todo lo que está creciendo puede verse inmediatamente. Recientemente escuché a Susana Zabaleta dar una anécdota sobre el crecimiento de los árboles: al sembrar la semilla, las raíces empiezan su trabajo por debajo de la tierra, en la oscuridad, donde nuestros ojos no alcanzan a mirar. Para que el árbol crezca y podamos verlo, quizá pase mucho tiempo, años inclusive. Así es en la vida: adaptar un nuevo hábito, emprender con un negocio, poner en marcha una idea, cambiar la manera de pensar, soltar antiguas creencias, se acompañan de procesos internos que, cuando ocurren, no siempre los resultados externos son inmediatos.
Hay una herramienta de coaching que me gusta aplicar en situaciones donde la confianza disminuye por no ver el resultado: “visualiza el futuro”:
· Cierra los ojos, respira profundo e imagina que han pasado seis meses:
• ¿qué sientes?
• ¿qué decisiones estás tomando?
• ¿qué hábitos tienes?
• ¿cómo estás vestida(o)?
Las respuestas te ayudan a programar tu mente, a creer en tus capacidades. Confiar no significa esperar sin actuar, puedes seguir avanzando, con la convicción de que el resultado óptimo llegará.
Cuando estés en un proceso de transformación, no esperes a sentirte listo o lista para comenzar a cuidarte, elígete con amor y respeto. Si estás en la etapa donde la semilla fortalece sus raíces, no abandones si aún no hay frutos. Confía en lo que aún no puedes ver, confía en tus pequeñas acciones, en tu capacidad de aprender, de decidir, confía en tu proceso de reinventarte, porque lo que estás construyendo pronto florecerá. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
La vida y su fragilidad
Pensando en la terrible tragedia vivenciada algunos días en Nepal, a miles de kilómetros de distancia de nosotros, además de muchos otros acontecimientos derivados de fenómenos naturales que generan gran impacto a nivel mundial, nos hace pensar que algo está cambiando; muchas opiniones surgen y nos hacen reflexionar sobre las espantosas consecuencias producto del menoscabo generalizado, originado por el ser humano, afectando el equilibrio y armonía del planeta, daños que en muchos casos son irreversibles; quizá no sea el momento para buscar culpables, pero sí un buen momento para detenernos a reflexionar.
Sin el afán de ser pesimista, nos encontramos viviendo momentos difíciles, no solo a nivel local, sino a nivel universal, muchos problemas ambientales que generan otro tipo de problemas. Todo esto nos invita a reflexionar sobre el valor de la vida. La Biblia dice: “El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo. Que pase el viento por ella y pereció, y su lugar no la conocerá más”. Esta metáfora refleja que la vida humana es temporal y frágil.
Estamos acostumbrados a vivir como que la vida la estuviéramos comprado, muchas veces postergando cosas, acciones o actitudes para un mañana que no estamos seguros de que llegará. Este pasaje habla sobre lo frágil que es nuestra existencia, no solo porque existen factores externos que pueden afectarnos y que no están en nuestras manos controlar, sino porque hay factores internos que sí podemos modificar y no lo hacemos.
Al escuchar qué fue lo que provocó este desastroso incidente, expertos explican que el desprendimiento masivo de hielo, rocas y glaciares bloqueó el cauce del río, generando una inundación repentina y violenta, lo que dio paso a un sismo, provocando el deslizamiento de tierra; al punto que quiero llegar es que en nuestra vida hay situaciones internas que muchas veces identificamos y conocemos que provocan situaciones lamentables que pueden ser evitadas. Muchas de estas repercuten en la salud, en relaciones familiares o laborales.
“La invitación es para que reflexionemos sobre nuestra vida y nos preguntemos si estamos aprovechando el tiempo para vivir el presente”, recordando que en la vida todo tiene sentido.
Los Influyentes · La Voz de Xela
El que miente para llegar, roba para pagar
Resulta que en tiempos del profeta sucedían cosas muy feas. Había cosas feas en los tribunales de justicia, en la administración de los impuestos, en los cargos y nombramientos que hacía para el templo. Había abuso de poder, violación a los derechos humanos. En aquel tiempo había personas sin ética; otros se aprovechaban de sus puestos públicos, etc., (Is 22, 19-23).
Isaías nos habla de Sebná, un hombre de negocios sucios que era el mayordomo o administrador de la casa real. Se caracterizaba por su ambición desenfrenada, tenía un complejo de superioridad o delirios de grandeza, que aparentemente servía al rey y al pueblo. Pero era una apariencia. Quería ser recordado como buen hombre en el futuro, por lo que había programado construir un monumento funerario. Hoy habría optado por construir una estatua, ponerle su nombre a un puente importante o a un estadio.
A Sebná no le interesaban los pobres y necesitados. Le interesaba construir su propia tumba. Por eso Dios le dijo a Sebná: “te echaré de tu puesto y te destituiré de tu puesto”. En otras palabras, Dios le dijo: ya basta de tanta hipocresía y abusos, yo te voy a destituir por mafioso y corrupto. A Dios le da asco todo aquel que no tenga ética y valores para actuar, tanto dentro como fuera de la iglesia. A Dios le repugna todo aquel que se hace rico con la fe y a costillas de los demás.
Hay muchos sebnás en la sociedad actual, sobre todo, en el ámbito político. La mayoría de los que optan a cargos públicos mienten para llegar y roban para pagar los favores de quienes les ayudaron a estar en donde están.
Estoy convencido de que nadie es perfecto. Todos fallamos y nos equivocamos cuando tenemos la oportunidad de liderar a algunas personas. Lo que quiero decir es que no es nada fácil vivir con ética en esta vida, pero si somos discípulos auténticos de Cristo, tenemos que esforzarnos cada día por ser misioneros éticos ahí en donde estemos.
A Jesús le importaron los pobres, los humildes y sencillos. A Jesús le importaron los excluidos y marginados. Y ellos son los destinatarios de nuestra evangelización. A Dios le importa el que sufre o la que sufre por una infidelidad matrimonial, a Jesús le importa el que tiene el vicio del alcohol, el que se droga.
Por lo tanto, sigamos siendo pequeñas gotas de verdad, honestidad e integridad en nuestras familias, en el trabajo, en los grupos, en dondequiera que estemos. Si criticamos a los corruptos, no seamos corruptos; si criticamos a los chismosos, no seamos chismosos; si criticamos al que me ofende, no ofendamos, etc.
Si de verdad creemos que Jesús es el Hijo de Dios, entonces traduzcamos esa fe en valores y virtudes. La fe tiene que ver con lo que hacemos y decimos. Que Dios nos ayude a ser voz de los sin voz. Algo podemos hacer desde esos espacios en los que estamos todos los días. No tenemos el poder político, pero esa no es excusa para no hacer nada en beneficio de los descartados de la sociedad. Los descartados muchas veces están a nuestro lado. Que no seamos ciegos al dolor y sufrimiento ajeno.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
VIH e ITS en Guatemala: una realidad que debemos hablar
La prevención requiere acciones concretas: aunque hay muchas, la más importante es una educación sexual eficiente en todos los momentos de la vida.
Hablar de VIH e infecciones de transmisión sexual (ITS) continúa siendo incómodo para muchas personas. Sin embargo, el silencio no protege. La información, la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado sí pueden hacerlo. En Guatemala, el VIH y las ITS siguen representando un importante desafío de salud pública. Datos recientes señalan que más de 40 mil personas viven con VIH en el país, con alrededor de 2 mil nuevas infecciones cada año, durante enero a agosto de 2025, el MSPAS notificó 20 mil 968 casos de ITS, destacando entre ellos tricomoniasis y verrugas anogenitales. Que no reflejan la realidad total, pues muchas pacientes buscan atención privada y no queda registro de ellas en el Ministerio de Salud.
El VIH y las ITS no distinguen edad, estado civil, profesión ni orientación sexual. Cualquier persona sexualmente activa puede adquirir una infección. Entre los principales factores de riesgo están las relaciones sexuales sin preservativo, tener nuevas o múltiples parejas sin conocer su estado de salud sexual, no realizarse pruebas después de una exposición de riesgo, tener una ITS previa, el consumo de alcohol u otras sustancias que favorezcan decisiones impulsivas y las dificultades para acceder a servicios de salud. Muchas ITS pueden no producir síntomas. Una persona puede sentirse completamente saludable y, aun así, tener una infección y transmitirla.
La prevención requiere acciones concretas: aunque hay muchas, la más importante es una educación sexual eficiente en todos los momentos de la vida.
Un resultado positivo para VIH no significa que la vida se detenga. Actualmente existen tratamientos antirretrovirales altamente efectivos que permiten a las personas con VIH tener una vida larga y saludable. Por eso, debemos combatir no solamente las infecciones, sino también el miedo, la discriminación y el estigma que muchas veces impiden buscar ayuda.
No debemos esperar a tener dolor, secreción, lesiones o cualquier otro síntoma para cuidar nuestra salud sexual. Una nueva pareja, una relación sin protección, dudas sobre una exposición, un embarazo o simplemente querer conocer nuestro estado de salud son motivos válidos para solicitar orientación y pruebas.
La sexualidad debe vivirse desde la responsabilidad, el conocimiento y el autocuidado.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónSexualidad














.gif)


