"Estabas preciosa vestida de nada" (cuento)
Inspirado en la novela "Contigo en la distancia" de Carla Guelfenbein; el poema "La poesía jamás te olvidará" de Elvira Sastre y la canción "Perdimos el control" de Nacho Vegas.
ANTES DEL FIN DE SEMANA
Los saludos cordiales duraban ya 15 días. Su número había llegado a mi teléfono en una de esas reuniones apresuradas en las que dos excompañeros de secundaria fingen tener poco tiempo para saludarse en un centro comercial y se despiden aún más apresurados. Durante esas dos semanas, solo nos enviamos mensajes por WhatsApp de “buenos días” y “buenas noches”, un “todo bien” y un “espero que tu jornada sea exitosa”.
El martes por la noche, la ansiedad me golpeó el pecho luego de sugerirle que nos viéramos para poder conversar. Eran las 6:15 de la noche cuando se lo pregunté y fueron las 8:33 cuando vio el mensaje. Por un momento pensé que, erróneamente, había roto una distancia adecuada; que había sido malagradecido con su cortesía, cuando ella se tomaba el tiempo para responderme; que, en todo caso, le había faltado el respeto queriendo traspasar su espacio personal cuando ella tan solo por educación me había dado su número.
Me dejó en visto.
Confiado ya en mi derrota, consideré que lo mejor era olvidarme del caso y salir por donde había entrado. Sin embargo, el jueves por la mañana me respondió un extenso texto en donde me contaba de sus días, que ella llamaba "las correderas de la vida", y que por eso no me había contestado.
En su respuesta me habló de su matrimonio, del pequeño Javier de cinco años que ya estaba en la escuela, me habló de sus quehaceres domésticos, de que no tenía nada que ponerse para un viaje de fin de semana en el que iban a asistir, lejos, a la graduación de maestría de un primo de su esposo. También me dijo que no tenía ganas de ir. Me habló del menú que haría para el almuerzo, de que estaba viendo una serie y al final del mensaje: “Si no voy a la graduación, con gusto nos vemos”.
VIERNES
No fue a la graduación. Es más, luego de conversar con su esposo, me dijo que acordaron que ella se quedara en casa, pero en verdad, tendría todo el fin de semana: desde el viernes al mediodía, hasta el domingo por la tarde, para ella sola.
Era la mujer más hermosa del mundo cuando la vi entrar al café. Se vistió simple, con tenis, pantalón azul y una blusa amarilla que resaltaban las almendras que tenía por ojos. Vestida como para ir de viaje.
El 50 por ciento del éxito de cualquier relación, ya sea personal, empresarial o académica, le corresponde a la empatía. Ella y yo sentimos simpatía por el otro. Tanta empatía, que al descubrir la recién iniciada tarde del viernes decidimos viajar a una playa a algunos kilómetros de allí y disfrutar el fin de semana juntos hasta que fuera el domingo por la tarde.
La tarde era fresca cuando llegamos y ella aprovechó para disfrutarlo en una sesión rápida de bronceado. Le pregunté si su esposo notaría el cambio en su color de piel, tomando en cuenta que supuestamente ella estaba en su casa.
—Ya sé qué le voy a decir —me dijo.
Por la noche recorrimos las calles a la orilla del indómito mar, comimos, bailamos, bebimos y poco a poco nos convertimos en unos confidentes inocentes que tenían tanto para contarse.
Rendidos al fin de la fiesta. Nos sentamos en una banqueta y su autoridad tomó el control de la noche.
—¿Con cuántas mujeres has estado? —Me preguntó mientras encendía un cigarro.
Le mentí respondiéndole que era virgen. Se atascó con el humo y sonrió ligeramente. Nos quedamos en silencio por un momento.
—¿Y tú? —Le pregunté.
—Solo con tres —me dijo —. Mi primer hombre fue mi esposo.
Interesado en ese secreto que suponía el acto de la infidelidad, le pregunté por los otros dos.
El segundo fue un desconocido de acento extranjero la noche de su despedida de soltera y el tercero, el día de su boda, con el mejor amigo de su esposo, en algún momento entre la bendición del sacerdote en la iglesia y el brindis antes de la cena.
—Pobres —dijo—, pronto los dos serán socios.
Esa noche dormimos juntos en el hotel. Tal como lo imaginaba, su piel denotaba el mando que su madurez tenía en el mundo.
SÁBADO
Disfrutamos del mar y del sol. Cuando llegó la tarde, su bronceado era evidente y le pregunté si estaba segura de que tendría una excusa para el domingo por la noche.
—Ya sé qué le voy a decir —me dijo.
La duda me asaltó, como asaltan todas las dudas, a partir de los recuerdos. Me recordaba lo que decía mi catecismo de Primera Comunión: "Nunca con la mujer de tu prójimo" y caí en cuenta, hasta entonces, de que estábamos en un lugar peligroso, frente a la vista de todos, guiándonos por el camino de la infidelidad, totalmente indefensos.
La tarde la aprovechamos para compartir una botella de vino en un restaurante con una vista impresionante de la dimensión de la naturaleza.
Fue entonces cuando me contó que había aceptado verme porque estaba cansada de su matrimonio. Me contó que se casó muy joven y que su papel siempre había sido el de ponerse bonita para los amigos de su esposo.
—Yo soy como la medalla más importante que él ha ganado, solo eso. —dijo.
Me contó que él no la embarazó durante 10 años por el miedo a que su objeto más preciado perdiera la forma que le daba enviada a sus amigos. Me contó que ella tenía que sonreír en las reuniones sociales y nunca bajar la vista. Mostrarse indomable, lejana a todos, irresistible, pero al llegar a casa volvía a ocupar su lugar como cualquier cosa de la sala mientras él se concentraba en sus negocios. Me contó del pequeño Javier, que lo amaba, que ese hijo había nacido no planificado una noche en la que él quiso desestresarse de estar mucho tiempo en la gloria de su empresa.
Me contó que al pequeño le gustaba el mar, tanto como a ella. Y luego suspiró. Cuando cayó la noche, se puso a llorar, finalmente con su alma vestida de nada, nos abrazamos y caminamos otro poco.
Esa noche cada quien ocupó su cuarto en el hotel.
DOMINGO
Su color de piel era otro. El bronceado ya era de tres días, pero ella parecía confiada en su respuesta: “Ya sé qué le voy a decir”.
La mañana la aprovechamos para acudir a los mercados y a uno que otro museo donde exponían especies marinas. En fin, estábamos distrayéndonos para lo inevitable: la llegada del domingo por la tarde.
Cuando fuimos conscientes de la caída de la hora, finalmente me dijo:
—Hay veces que mi esposo me parece tan similar a los otros dos, no tiene nada de especial.
La observé con ternura y entonces descubrí que yo había sido como una huida a sus jornadas, a la que, en pocas horas, inevitablemente, debería volver.
—En verdad, no quiero regresar —confesó con la vista puesta en el lejano horizonte del tiempo que poco a poco dejaba de pertenecernos.
Sin embargo, la hora llegó. La despedí y ella se subió en el bus de turistas que la llevaría de regreso a su realidad.
Nos observamos a través de la ventana, creyendo quizá, como el final de una película de amor, que yo subiría a rescatarla o ella bajaría para abrazarme y fugarnos finalmente rumbo a la felicidad.
Pero nuestra mirada era otra, una que anunciaba que ninguno de los dos se atrevió a hablar de un futuro juntos y que aquello solo había sido una aventura de la que salimos bien librados: Ella regresaría a ser la mujer más hermosa del mundo para los amigos de su esposo y a contarle al pequeño Javier a través de un cuento para niños lo que vivió a la orilla del mar y yo estaría feliz de no haberme atravesado con el filo del cuchillo de su marido, rebanándome la garganta, dirigido por sus celos.
Recuerdo su última mirada, y la sonrisa temblorosa con la que finalmente me despidió: era una niña asustada y entonces, caí en cuenta de que ella no tenía ninguna respuesta para explicar su bronceado y que esa noche del domingo ella daría el mensaje más contundente y genuino de sus 15 años de matrimonio a través del nuevo color de su piel.
El bus arrancó, y mientras terminaba ese corto fin de semana, comenzaba el olvido más largo de nuestras vidas.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
Influyentes y en movimiento
Cuando una mujer encuentra su voz, descubre su poder. Desde pequeña, he estado rodeada de mujeres con una energía muy particular, y en cada oportunidad donde puedo compartir con más historias, sueños, habilidades y personalidades maravillosas, mi corazón se llena y fortalece. Mi abuela materna “mamá Luz” fue una mujer increíble, llena de carisma, sentido del humor y una fuerza interna extraordinaria. La recuerdo con amor e inspiración. Crecí con dos hermanas, una mayor que yo y una menor, ambas con cualidades increíbles y siempre encontrando la forma de salir adelante. Con los años elegí mudarme y aventurarme al occidente del país; fui encontrando mujeres que me inyectaban su buena energía, amistades con una corriente invisible de inspiración, alegría, valentía y sororidad. Aprendí que las ideas crecen cuando se comparten, los miedos se reducen y las posibilidades se expanden. Cuando una mujer habla y cuenta su historia, otra se identifica; cuando se comparte aprendizaje, alguien encuentra un impulso para dar el siguiente paso.
La sinergia femenina ocurre cuando la energía de varias mujeres unidas crea algo más grande, acompañada de empatía, apoyo genuino y una forma muy particular de celebrar los logros de otras. Sumado a esto, la valentía que he visto en ellas, cuando se atreven a emprender, a salir de su zona de confort, las que deciden reinventarse, aquellas que comparten conversaciones y miradas de complicidad para caminar acompañadas en su proceso de crecimiento. Este mes de marzo está lleno de actividades donde resuena la energía femenina, espacios donde se comparten ideas, se reconoce el talento y se abren nuevas oportunidades. Y en todos estos eventos, dejamos de ser solo participantes para convertirnos en mujeres influyentes y en movimiento. Recuerda que en los pequeños detalles está, el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Cambiar la queja por el agradecimiento
Finalizada la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, quiero expresar mi reconocimiento a todas las mujeres esforzadas y valientes. Por supuesto, es de reconocer a aquellas mujeres que con su entrega y trabajo han influido fuertemente en la sociedad a nivel mundial, pero no dejar de reconocer a las mujeres que en la vida cotidiana desempeñan actividades que en ocasiones no son reconocidas, pero que marcan la vida de las personas de las que se rodean.
Pertenezco al virtuoso género femenino y, sin ser orgullosa o presuntuosa, opino que las mujeres son una creación especial, diferente al género masculino; gracias a Dios por esa individualidad. Estudios científicos demuestran que algunas diferencias que existen se deben a los procesos neuroquímicos en diferentes grados, a través de conexiones cerebrales específicas. Un ejemplo claro es que los hombres tienen una visión de túnel cuando realizan una tarea; están profundamente comprometidos con lo que hacen, que no pueden atender fácilmente otra tarea ni demostrar sensibilidad hacia otras personas de su entorno. Todo lo contrario de nosotras: somos capaces de hacer muchas actividades al mismo tiempo y, aunado a eso, ser sensibles hacia todas las personas y situaciones externas. Esto nos hace vulnerables y en muchos casos, ser más quejumbrosas que los hombres.
Lamentablemente, la queja es una actitud que expresa insatisfacción, disgusto o descontento hacia algo o alguien, aunque es normal que de vez en cuando presentemos este tipo de actitud, Dios nos exhorta a vivir sin quejas ni enojos a través de la carta de Filipenses 14:2.
Por lo que invito a todas las mujeres a vivir con una actitud positiva hacia la vida, hablar más de las cosas buenas que nos suceden o hacemos, y minimizar aquellas cosas que muchas veces no tienen ni trascendencia. “Aprendamos a cambiar la queja por el agradecimiento”.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
El destino de una mujer y un hombre: saber para siempre quién es
Son mujeres líderes, capitanas de su nave, saben decir con la misma exactitud un sí o un no y parece que, sea cual sea su respuesta, es la indicada.
Sospecho que la victoria de una mujer reside, al igual que en los hombres, en la lucha constante por dominar los pensamientos, las emociones y la conducta. Hay fechas que el calendario repite con veneración porque son necesarias, como esta.
Es marzo otra vez en lo que llamamos almanaque, un día 8 para ser precisos. ¿Pero cómo fijar en un solo día, en un domingo ya cargado de memoria, la conmemoración de quien tiene inoculado por orden de Dios el otorgamiento de la vida y todas sus vertientes?
En el tramo de lo que es la existencia, creo que el destino de un hombre y de una mujer es uno solo, aquel en el que sabe para siempre quién es.
La vida misma me ha enseñado que hay, en efecto, mujeres que han aprendido tanto sobre la vida que la madurez existencial es un cúmulo que les da una muy peculiar sabiduría. Son mujeres líderes, capitanas de su nave, saben decir con la misma exactitud un sí o un no y parece que, sea cual sea su respuesta, es la indicada.
Por otro lado, también he conocido mujeres que todos los días luchan contra ellas mismas; despiertan apagadas pensando en que ese día traerá más problemas que ayer o que, luego de estar riendo durante todo el día, por fin suspiran de desesperanza, su aparente simpatía desaparece, se meten en la cama y se ponen a llorar.
Eso sí, la vida misma me ha enseñado que todas son valientes. Cada quien con su historia, sus principios y su forma de observar el orbe. Buscan no reclamar su espacio en el mundo, sino el mundo entero.
Hay mujeres que han hecho su éxito no de sus discursos, sino de su persistencia. He conocido también mujeres genuinas, que no buscan aparentar, sino encontrar el lado placentero y bello a todo aquello que les sucede.
Por supuesto que las he visto cansadas, estresadas y enojadas, pero todo aquello son solo manifestaciones de la secuencia de sus actos con los que buscan ordenar todas las cosas que las habitan.
La fecha nos recuerda también la vastedad de una lucha que no se agota. Una colectividad, acaso visible e invisible al mismo tiempo, que contiene entramadas todas las luchas posibles; siempre en esta fecha se habla de justicia, de igualdad. La ONU, en sus estadísticas, indica que las mujeres solo tienen el 64% de los derechos de los hombres; también se habla de marchas y de consignas. Todo es verdadero, porque es la vida misma exigiendo el espacio que le corresponde, y ese espacio debe ser todos los espacios.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónDía Internacional de la Mujer
Sed de justicia, de perdón y de paz
La sed es una experiencia humana por la que todos hemos pasado y pasamos a cada instante. Normalmente, después de hacer ejercicio o de un día con mucho calor, sentimos ese deseo de tomar agua. La sed es una necesidad que nos mueve a buscar agua hasta encontrarla.
Hoy, Jesús regresa cansado del camino, se sienta junto al pozo de Jacob; era cerca del mediodía, es decir, hacía calor. Ahí estaba cuando llega una mujer de Samaria a sacar agua de ese pozo. Y Jesús le dice: dame de beber (Jn 4, 5-42). La mujer no puede creerlo, puesto que Jesús era judío y ella una mujer samarita, una mujer ignorada para los judíos. Y ahí comienza el discurso del agua viva, porque Jesús le dice: el que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna. La mujer le dice: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”.
Pues bien, Jesús es el agua viva bajada del cielo. Jesús es el único que puede saciar esa sed de escuchar su palabra, de crecer en nuestra fe. Jesús es el único que puede saciar esa sed de estar cerca de él todos los días de nuestra vida.
En Guatemala hay muchos tipos de sed. Tenemos la sed de justicia, la sed de tener diputados más honrados, no como estos corruptos que votaron a favor de la reelección de un hombre defensor de ladrones. Tenemos sed de tener jueces más íntegros, que tengan la habilidad para dar sentencias más justas y verdaderas.
En el caso de quienes luchamos por hacer las cosas bien, estamos invitados a establecer un diálogo con Jesús hasta encontrarnos con él. Ese diálogo con Jesús va a permitir escarbar sobre nuestra propia vida hasta encontrarnos con Jesús. Jesús le dice a la mujer: “Ve a llamar a tu marido y vuelve”. La mujer le contestó: no tengo marido. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: no tengo marido. Has tenido cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad”.
El diálogo de Jesús con la samaritana es un diálogo restaurador, porque restaura la vida de esta mujer, porque genera un cambio en la vida de esta mujer. El tiempo de Cuaresma es un tiempo propicio para restaurar nuestra vida de tantas heridas que la vida nos ha provocado.
Este diálogo con Jesús provoca el testimonio de la samaritana: “La mujer dejó su cántaro, se fue al pueblo y comenzó a decir a la gente: vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho”.
Al igual que esta mujer, también nosotros estamos invitados a dar testimonio con palabras y obras de que Jesús es el único que puede saciar esa sed de Dios que existe dentro de nosotros.
Finalmente, este 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Es una fecha para hacer memoria de todas aquellas mujeres que, con su trabajo y servicio, han dejado y siguen dejando una huella indeleble en la memoria de su familia, en su trabajo y en el país. Ustedes, como mujeres, conviértanse en instrumentos para saciar la sed de tantas mujeres víctimas de todo tipo de violencia en la sociedad. Un saludo cordial a todas las mujeres. ¡Feliz Día de la Mujer!
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Derechos, Justicia y Acción: El Imperativo del 8M en Guatemala
La razón es cruda: según los últimos informes globales, al ritmo actual, el mundo tardará 123 años en alcanzar la paridad de género.
El 8 de marzo, se evalúa cuánto hemos avanzado hacia la igualdad. Sin embargo, para este 2026, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha propuesto un lema: “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”.
¿Por qué este énfasis? La razón es cruda: según los últimos informes globales, al ritmo actual, el mundo tardará 123 años en alcanzar la paridad de género. La ONU propone este título porque hemos entendido que tener derechos escritos en papel no sirve de nada si los sistemas de justicia no funcionan. No basta con que una ley diga que somos iguales; se necesita justicia para que los agresores no queden impunes y acción para que el presupuesto público llegue a la mujer rural, a la joven profesional y a la niña que sueña con estudiar.
En nuestra región, el panorama es desafiante. América Latina sigue siendo una de las zonas más peligrosas para ser mujer; solo en los últimos cinco años se han registrado más de 19 mil feminicidios. Además, la autonomía económica es una asignatura pendiente: el 25% de las latinoamericanas no cuentan con ingresos propios, frente a solo un 10% de los hombres. Esta brecha no es falta de capacidad, es falta de oportunidades.
Guatemala es un país de mujeres jóvenes (el 58% tiene menos de 30 años), pero esa juventud enfrenta barreras estructurales. En lo que va del 2025 y principios de 2026, la tasa de violencia homicida contra mujeres se mantiene cerca de 4.1 por cada 100 mil habitantes. Aunque las mujeres representamos el 54% del padrón electoral, nuestra participación en puestos de toma de decisiones reales sigue siendo limitada. La justicia en Guatemala sigue teniendo una deuda histórica: la impunidad en delitos contra la mujer supera el 90%, lo que convierte el lema de la ONU en un grito de auxilio para nuestro sistema judicial.
Como especialista en salud, no puedo ignorar que la justicia también empieza por el propio cuerpo. En Guatemala, la salud sexual y reproductiva sigue siendo un privilegio y no un derecho universal. En 2025, se reportaron recortes presupuestarios que dejaron a más de 450 mil mujeres sin atención en salud materna, afectando principalmente a comunidades rurales e indígenas.
Este Día Internacional de la Mujer no es para felicitar por "ser flores", es para exigir justicia por las que ya no están y acción por las que vienen. Necesitamos un Estado que invierta en nosotras, no por caridad, sino por justicia elemental. Porque cuando una mujer avanza, Guatemala camina con ella.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónDía Internacional de la Mujer
El fin justifica los medios. Parte II
Reitero la frase: “El fin justifica los medios”, que casi siempre choca con principios preestablecidos y elementales de sana convivencia, en el caso que nos ocupa —elección de funcionarios públicos— jamás debe dejarse de observar lo que dice la Constitución Política de la República, artículo 113: capacidad, idoneidad y honradez, valores mínimos que debe tener toda persona que quiera optar a un cargo público.
Pero lo visto en estos días es despreciable; el corrupto perdió toda dimensión de dignidad, entonces ya no tiene nada que perder, hace hasta lo imposible por mantenerse allí —puesto público con altos salarios, lujos, carros, casas, etc. Por ejemplo, la señora que trabaja en Gerona intentó por todos los medios arroparse de inmunidad “solicitando trabajo” para magistrada en la Corte de Constitucionalidad”; no lo logró; en este caso, gracias a Dios, su fin justifica los medios, no le funcionó. Le queda un último cartucho —reelección como fiscal general y jefe del MP—, pero este cartucho está mojado y no le funcionará. Señora de las más de cuatro décadas, vaya preparándose para lo que jamás pensó que le iba a suceder: rechazo total —comunal, nacional e internacional— de la población por sus acciones perversas en contra del pueblo, ese pueblo que no reconoce a un tal fiscal que vocifera ser su fiscal. ¡Señora, el pueblo ya se hartó de usted!
Señora, podrá tener todo lo material, menos paz espiritual, es decir, ese estado profundo de tranquilidad, ese equilibrio emocional y esa serenidad que provoca no tener necesidad de una docena de guaruras, sino salir con toda la confianza y tranquilidad para respirar aire fresco y puro por nuestras calles, aunque polvorientas y empedradas, pero caminar erguidos y con la frente en alto no tiene precio y eso, usted no lo puede disfrutar. Señora, prepárese, porque la justicia del Ser Supremo la espera; mientras eso llega, le recomiendo leer el libro de Proverbios 6:15 y 21:7, entre otros. Amén.
El fin justifica los medios, el señor Roberto Molina Barreto, quien lleva varios años sumergido en el mundo de la justicia injusta, en 2006 inició como Procurador General de la Nación —nombrado por Berger—; ese mismo año fue nombrado magistrado de la Corte de Constitucionalidad hasta nuestros días, a excepción de 2016 a 2020 porque quiso ser vicepresidente de la República junto a Zury Ríos. Más de quince años procurando impunidad para sus patrocinados, más de veinte años trabajando para los suyos —pacto de corruptos—, sus decisiones han sido perjudiciales para la paz y el desarrollo de Guatemala, mantuvo en reserva el caso contra Joviel Acevedo y por convenir a su interés, hasta hace unas horas ratificó la sanción económica contra este líder magisterial; precisamente, convirtió o consolidó a la alta corte —CC— como un medio para justificar acciones que favorecen al Pacto de corruptos con resoluciones inconstitucionales.
Hoy por hoy, la Corte de Constitucionalidad ha perdido su esencia; lejos de ser un tribunal cuya función primordial es defender la constitución política sobre cualquier ley o disposición, procura impunidad. Cuando le es conveniente a sus patrocinados, resuelve en un parpadeo, pero, cuando se trata del pueblo, engaveta las peticiones, los amparos, etc. El caso más paradigmático es lo presentado por la organización ancestral de los 48 Cantones el 13 de septiembre de 2025, relacionado con la inconstitucionalidad del delito de terrorismo. Han pasado exactamente 173 días y la CC de Roberto Molina Barreto no ha dicho absolutamente nada, mientras las exautoridades que defendieron la voluntad del pueblo en el 2023 llevan más de 317 días privados de su libertad injustamente.
Ayer, precisamente, usted, como Corte de Constitucionalidad, obligó a los diputados a sesionar hoy, para que lo elijan —a usted—, para un período más en la Corte de Constitucionalidad. Señor Barreto Molina, usted ya lo perdió todo, no tiene dignidad; por favor, hágase a un lado, el pueblo necesita paz.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Día de la Mujer, un llamado a la salud mental
La violencia física, emocional, económica, de género, entre otras, también tiene un impacto en la salud mental de la mujer teniendo como consecuencias daño y secuelas.
En la conmemoración del Día de la Mujer que se celebra el 8 de marzo de cada año, es el constante recuerdo de la lucha de las mujeres por la equidad de género y su participación en la sociedad y el desarrollo íntegro como persona.
Es una fecha de constante felicitación a las mujeres; pero más allá de los regalos, las flores, los chocolates y los mensajes, es una oportunidad para reflexionar sobre la realidad que afrontan las mujeres a diario desde el punto de vista social, emocional y psicológico.
Desde la psicología, se reconoce que las mujeres frecuentemente son expuestas a las presiones sociales por tener que cumplir estándares de belleza, equilibrar su vida profesional y familiar, asumir roles de cuidado, enfrentar violencia de género, y en cierto modo competir con el género masculino para demostrar que no le falta fuerza y que tiene las mismas capacidades de realizar ciertos trabajos.
A raíz de tener que afrontar estas presiones sociales; muchas mujeres deben demostrar que son fuertes, comprensivas y resilientes, creando una expectativa de perfección normalizando la imagen de personas que se deben sacrificar por los demás y minimizar sus prioridades. En este punto, el derecho a expresar sus emociones, convierte a la mujer en vulnerable y la imagen de que no aguanta nada, minimizando su salud mental. Todo esto genera estrés, ansiedad, culpabilidad y agotamiento emocional.
Desde niñas, reciben mensajes que condicionan su conducta y afectan la construcción de su identidad, sobre todo en contextos culturales donde la mujer vive en un entorno donde es criticada y donde no se valora su espacio y su autoestima. Las críticas sobre cómo se deben comportar, qué deben hacer y cómo deben lucir, puede afectar su identidad.
La violencia física, emocional, económica, de género, entre otras... también tiene un impacto en la salud mental de la mujer teniendo como consecuencias daño y secuelas severas de depresión, miedo, ansiedad, baja autoestima y dificultad para establecer relaciones saludables. Es por eso que esta fecha es un espacio importante para promover el apoyo entre mujeres, el acceso a salud y tratamiento emocional. También significa reconocer la equidad y ofrecerle espacios de salud mental.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónDía Internacional de la Mujer
El sentido de hacer un podcast
En mis entrevistas busco algo simple, pero poderoso: que las historias de otros nos ayuden a pensar mejor nuestra propia vida.
Hacer un podcast no es solo hablar. Tampoco es únicamente generar conversación. Para mí, un podcast es un espacio para aportar, construir ideas y dar significado a las experiencias humanas. Es un ejercicio de comunicación que busca influir positivamente en los demás a partir de historias reales, reflexiones profundas y vivencias que dejan aprendizaje.
En un tiempo donde abundan las palabras, lo valioso es lo que esas palabras provocan. Un buen podcast no se queda en la superficie; intenta ir más allá, explorar pensamientos, descubrir motivaciones y encontrar sentido en las trayectorias de vida. El objetivo no es únicamente llamar la atención, sino provocar algo en quienes escuchan o ven: una idea nueva, una pregunta, una inspiración.
Por eso hago este espacio y por eso invito a personas con historia, experiencia y algo que decir.
Los próximos dos episodios de La Entrevista con César Pérez Méndez estarán dedicados a dos amigos y profesionales destacados, cada uno con un camino propio que vale la pena conocer.
El próximo martes se estrenará la conversación con Oseas Ochoa Cuéllar, colega comunicador que hoy se ha convertido en estratega, mentor de empresarios y creador de ecosistemas de prosperidad. Compartirá una idea disruptiva: cómo decidió alejarse de la vida que parecía destinada para él, la de pescador, para construir la vida que consideraba posible.
La siguiente semana conversaré con el cirujano dentista Guillermo Antonio Martini Galindo, un hombre de familia que ha sabido honrar y continuar un legado reconocido en Xela. Hablaremos de la relación profunda entre padre e hijo y de cómo esa herencia ahora se proyecta en las nuevas generaciones.
Son episodios que valdrá la pena ver y escuchar.
Los espero cada martes a las 19:00 horas en La Voz de Xela.
Porque en mis entrevistas busco algo simple, pero poderoso: que las historias de otros nos ayuden a pensar mejor nuestra propia vida.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónPodcast
Contabilización del anticipo sobre ventas
Debe llevarse un control riguroso que permita que los estados financieros sean claros y cuenten con documentación fiscal formal para cumplir con la normativa aplicable.
En Guatemala, los anticipos sobre ventas representan pagos recibidos de clientes antes de la entrega de bienes o la prestación de servicios. Contablemente, estos anticipos no se reconocen como ingresos definitivos, sino como obligación con los clientes hasta el momento en que se cumpla con la entrega del bien o servicio.
Desde el punto de vista fiscal, la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA), establecida en el Decreto 27-92, indica que el impuesto se causa en el momento en que se genera el hecho imponible de la operación. En la práctica tributaria guatemalteca, los anticipos no dan lugar a la expedición de la factura de venta definitiva al momento de recibir el pago, sino que la SAT ha emitido criterios que recomiendan emitir un documento electrónico de anticipo y, posteriormente, la factura final al efectuarse la prestación del servicio o la entrega del bien.
En cuanto al cobro de anticipos, debe tenerse sumo cuidado en contabilizar de manera cronológica para que los registros reflejen la realidad económica de la empresa; en caso contrario, pueden surgir problemas comunes cuando algunas empresas solicitan anticipos en efectivo y no los contabilizan formalmente, emitiendo recibos informales en lugar de documentos fiscales válidos. Esta práctica contradice los requerimientos de la SAT y genera riesgos de fiscalización, multas y sanciones, debido a que los ingresos no quedan debidamente respaldados ni reportados en los libros contables o declaraciones de impuestos.
En conclusión, debe llevarse un control riguroso que permita que los estados financieros sean claros y cuenten con documentación fiscal formal para cumplir con la normativa aplicable. Esto evitará posibles ajustes por no registrar adecuadamente los anticipos o preventas, que significan efectivo recibido y que, en contabilidad, se convierte en una obligación hasta que llegue el momento de entregar el bien o servicio.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónContabilidad


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