El secreto de la vida está en Dios, en disfrutar la vida y el servicio
Como si nada, ya se terminó el primer mes del año 2026. Normalmente es un mes cuesta arriba, pero la realidad es que pasó rápido. Luego de haber caminado por treinta y un días, ya podemos evaluar el camino recorrido hasta ahora. A algunos la vida nos ha tratado bien, a otros no tanto y a otros, este mes ha sido de sorpresas, algunas muy positivas y otras totalmente negativas. Pero recuerde que nada sucede por casualidad. Todo lo que nos pasa tiene una razón de ser.
Pero independientemente de lo que se haya vivido durante este mes, no olvide que la clave para que nos vaya bien a todos es poner nuestra vida en las manos de Dios, disfrutar cada situación de la vida y servir a los demás. Recordemos que un alma tenemos; si la perdemos, no la recobramos (Santo Hno. Pedro). Hay que ir caminando en esta vida y hacer lo que cada uno tenga que hacer en este mundo; pero este mundo es finito y temporal, pues tarde o temprano tendremos que bajarnos del tren de la vida y daremos el paso a la otra vida, la vida eterna.
Primera premisa: “Poner nuestra vida en las manos de Dios”. Esto significa estar en total sintonía con Dios a través de la oración, la lectura de su palabra y las buenas obras que podemos hacer con los demás. Los creyentes cristianos creemos en la existencia de un ser superior a nosotros, llamado: Dios. ¿Y dónde está Dios? Creemos que Dios está en el sagrario en una iglesia, creemos que está en la lectura y meditación de su palabra; pero, como decía San Agustín de Hipona: “Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé, te buscaba fuera de mí y tú estabas dentro de mí”. Esta es la verdad. Dios, más que en una iglesia, está en nuestros corazones; Dios está dentro de cada uno, cada una.
Una segunda premisa tiene que ver con “disfrutar lo que uno hace todos los días”. Cada persona hace actividades diversas cada día. Unos trabajan en una oficina, otros en el campo, otros en la casa, otros vendiendo en las calles, etc. Y somos personas productivas para el país, porque nos ganamos el pan de cada día con el sudor de nuestra frente. Digo esto porque hay otros, como los pandilleros y cuántos ladrones hay en Guatemala, que se ganan el pan de cada día, pero asesinando y robando lo que no es de ellos. Aquí hablo de los que trabajamos honradamente. Entonces, disfrutar de lo que uno hace es hacerlo con vocación y no solo por compromiso. No importa el oficio o la profesión que tenga; lo que importa es que usted sea feliz haciendo lo que se le ha encomendado.
Tercera premisa: servir. “Yo no he venido a ser servido, sino a servir” (Mc 20, 28). “El que no vive para servir, no sirve para vivir” (Santa Teresa de Calcuta). El poner mi vida en las manos de Dios me permite servir con excelencia a través de lo que hago todos los días. Prepárese bien para un día servir; y cuando le toque servir, sirva bien. Servir le da sentido a la vida. El servicio nos hace felices. Por lo tanto, ahora que estamos iniciando un nuevo mes, reflexione sobre su relación con Dios, qué tanto disfruta lo que hace cada día y la calidad del servicio que está prestando a los demás.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Condiciones para seguir a Jesús
“El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”, (Mt 16, 21-27). Los cristianos entendemos qué quiere decir Jesús cuando nos invita a su seguimiento. Lo primero que pide a sus discípulos es “renunciar a sí mismos”. Y es que es imposible seguir a Jesús como laicos, consagrados o sacerdotes, si somos incapaces de dejar todo aquello que estorba el proceso de seguimiento. Esa renuncia a sí mismos es una renuncia válida para todos los tipos de vocaciones: solteros, casados o vida consagrada y sacerdotal.
Para que un laico haga bien su trabajo y de verdad ordene las realidades temporales en la sociedad, tiene que renunciar a sus deseos ávaros y concupiscentes. Esa es la razón por la cual Guatemala sigue siendo percibida como uno de los países más corruptos de América Latina. Esto significa que la corrupción es un problema estructural que afecta la justicia, los servicios públicos y las oportunidades para los guatemaltecos. El apego a los bienes materiales es un impedimento para seguir a Jesús.
Pero además de renunciar a las cosas materiales, los cristianos tenemos que renunciar a ese viejo yo para revestirnos de hombres y mujeres nuevos. Hay que renunciar a esos paradigmas pasados de moda y que ya no son útiles en los tiempos actuales. Hay que renunciar a esa mentalidad derrotista, negativa y mediocre que se tiene. Mientras no se renuncie a todo lo negativo, viejo y mediocre que hay dentro de cada uno, difícilmente se construirá una verdadera civilización de amor dentro y fuera de la iglesia y en la sociedad en general.
Una segunda condición para seguir a Jesús es “tomar la cruz”. Todos tenemos en nuestras manos un pedacito de la cruz de Cristo. Cuando padecemos una enfermedad, un accidente, la pérdida de un ser querido o cualquier otra situación que nos genere sufrimiento, estamos participando de la cruz de Cristo. Tomar la cruz significa estar dispuesto a integrar el sufrimiento y el dolor que implica vivir. Cada uno debe estar dispuesto a seguir a Jesús cargando sus propias cruces.
Todos tenemos cruces que llevar, y a veces son muy difíciles: una enfermedad, una infidelidad matrimonial, una decisión importante que haya que tomar. A veces las cruces son muy personales: un vicio, un mal hábito, una dependencia afectiva. Pues con todo esto hay que seguir a Jesús. Hay que anunciarlo con nuestro propio testimonio de vida. La cruz de Jesús era llevar a cabo la voluntad con las consecuencias que este seguimiento implicaba. Y lo mismo para nosotros: cargar la cruz es hacer la voluntad de Dios en nuestra vida. No es nada simple, pero vale la pena intentarlo todos los días.
Una tercera condición del discipulado es “seguir” a Jesús. En la vida religiosa, laical o sacerdotal, hay que aprender el arte de seguir a Jesús en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en los éxitos y fracasos. Seguir a Jesús tiene sus espinas. No todo es color de rosa. Pedro no está de acuerdo en seguir a un Jesús sufriente. Pero seguirlo implica padecer y resucitar.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
De la Información a la prevención
También se quiere invitar a la comunidad a buscar información y saber qué hacer en caso de algún evento catastrófico.
Recientemente, el municipio de Salcajá estuvo de feria, con conciertos en espacios públicos donde se convocó a muchas personas. Como dice mi mamá: “Gracias a Dios, todo estuvo sin novedad”. Vienen a mi mente los conciertos de hace algunos años en la feria de Quetzaltenango que, por falta de organización, prevención o descuido de las autoridades, tuvieron consecuencias negativas.
En esta ocasión, teniendo a la puerta las festividades de Independencia, me pregunto: ¿existen protocolos de prevención para estos eventos masivos? ¿Cómo y quién los comunica? ¿Las empresas productoras o los gobiernos municipales? Son preguntas que quedan en el aire y que es urgente replantear a las autoridades, más que todo en estos momentos, después de escuchar noticias sobre eventos naturales como inundaciones, incendios y terremotos, así como por la cantidad de personas que asisten a estos eventos o, peor aún, por algún problema de inseguridad.
Al realizar un análisis de esta situación, nos damos cuenta de lo vulnerables que somos como sociedad, por lo que es URGENTE que se comuniquen, socialicen e informen los protocolos de prevención, que sean fáciles de comprender y que lleguen a todos los públicos, para saber qué hacer en una emergencia de este tipo.
Esta columna tiene como propósito hacer conciencia en las autoridades y entidades de gobierno, tanto locales como nacionales, que son responsables de evaluar y mitigar los desastres, para que comuniquen con claridad los pasos a seguir en caso de un siniestro.
También se quiere invitar a la comunidad a buscar información y saber qué hacer en caso de algún evento catastrófico. Hay diferentes instituciones de socorro, como los Bomberos Voluntarios, la CONRED y la Policía Nacional Civil, entre otras, que trabajan en la ciudad y ayudan en casos de desastres. Es necesario tener a la mano los números de teléfono de cada una de estas instituciones.
¡Felices fiestas de Independencia!
Claudia Yomara Mazariegos Soto
OpiniónFeria de Independencia
Septiembre amarillo
No todas las personas manifiestan señales evidentes y es por ello que la prevención es importante, en este caso.
Septiembre amarillo es el nombre que diferentes organizaciones, comunidades y grupos alrededor del mundo le han colocado para promover acciones de prevención del suicidio. Aunque el color amarillo es únicamente un símbolo que se ha asociado a este tema y el mes solo es un recordatorio de lo que es importante todo el año, esta causa invita a hablar de la salud mental y brindarle esperanza y acompañamiento a quienes están sufriendo esta condición.
El tema del suicidio sigue siendo un tabú, y un tema difícil de abordar, este mes busca recordar que puede haber personas afectadas a nuestro alrededor, sin importar su condición social, condición económica, condición laboral, edad, contexto entre muchos otros factores. El principal objetivo de septiembre amarillo, es ofrecer una brecha de ayuda, informando a las personas que de forma empática y directa, se puede motivar a quienes están sufriendo esta condición de que tienen apoyo y que pueden salir adelante si buscan la ayuda correcta.
Es por ello, que conversar sobre el tema, sin juzgar, ni minimizar, ni desvalorar el sufrimiento, puede ayudar a que las personas que necesitan ayuda puedan aceptar su condición y tener la voluntad de seguir adelante. Una persona que atraviesa una crisis, puede sentirse atrapada, desesperanzada sin opciones para resolver sus problemas. Algunos dicen frases que pasan desapercibidos sobre no querer vivir o sentirse recargados o no encontrar sentido a la vida. Y otros, pueden presentar cambios importantes en el comportamiento como aislamiento, despedidas inusuales, cambios físicos o abandono de actividades que antes disfrutaba.
No todas las personas manifiestan señales evidentes y es por ello que la prevención es importante, en este caso, fuera de tratar de detectar señales, es esencial crear redes de apoyo, donde la persona puede expresar su sufrimiento, ayudarle a buscar apoyo profesional y no sentirse solo.
Con acompañamiento adecuado, tratamiento y apoyo de las personas más cercanas puede ser una fuente fundamental para que la persona logre salir de la crisis que está enfrentando. Cuando la persona tiene una red de apoyo, esta crisis puede cambiar y encontrar alternativas para salir adelante.
Prevenir el suicidio comienza mucho antes de la crisis, este comienza cuando se construye una sociedad donde hablar del dolor emocional sea tan válido como hablar de cualquier otro problema de salud.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Septiembre: libertad y oportunidades
La independencia se celebra con libertad, pero también se construye con responsabilidad. Y septiembre, bien aprovechado, puede multiplicar nuestras oportunidades.
Septiembre nos invita a hablar de independencia, pero también de uno de los valores más extraordinarios del ser humano: la libertad. Somos un país libre y, como ciudadanos, tenemos la potestad de pensar, decidir y actuar sin que alguien determine por nosotros qué debemos hacer o dejar de hacer. Esa posibilidad, que puede parecernos cotidiana, no existe con la misma amplitud en todas las sociedades del mundo.
Por supuesto, existen presiones y condicionamientos, especialmente en determinados espacios laborales y públicos, donde algunas personas pueden sentirse obligadas a apoyar determinadas posiciones o decisiones. Sin embargo, incluso en esos escenarios, nadie puede retener físicamente nuestro brazo para obligarnos a votar de una determinada manera. La libertad comienza también en la capacidad de asumir nuestras propias decisiones y las consecuencias de ellas. Por eso, ser libres implica ser responsables: en el trabajo, en la familia y en la sociedad.
Septiembre también representa oportunidad. Es un mes que dinamiza la economía, genera movimiento y abre espacios para emprender, vender, trabajar y crecer. En Quetzaltenango lo estamos viendo: con las actividades de Independencia aumenta considerablemente el flujo de personas y la ciudad prácticamente duplica su población durante algunos días. El tráfico y la agitación no deberían ser solamente motivo de queja; son también una muestra del movimiento cívico, social y económico que estas fechas generan.
Aprovechemos esa energía. Que septiembre sea una oportunidad para producir, servir mejor, comprar, visitar, emprender y generar ingresos. Aportemos paciencia, planificación y organización de nuestros tiempos para que estos días transcurran positivamente para todos.
La Independencia se celebra con libertad, pero también se construye con responsabilidad. Y septiembre, bien aprovechado, puede multiplicar nuestras oportunidades.
A quienes nos visitan, desde ya, bienvenidos a Quetzaltenango.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónMes Patrio
Fondos públicos en manos de las OPF
OPF aprovechan para hacer negociaciones con los proveedores para que les entreguen productos de menor calidad.
Las Organizaciones de Padres de Familia (OPF) reciben transferencias del Ministerio de Educación para ejecutar programas de apoyo, entre ellos, alimentación escolar, útiles escolares, materiales y recursos de enseñanza destinados a los estudiantes. El Reglamento de las OPF establece que su patrimonio debe utilizarse exclusivamente en beneficio de los alumnos y la comunidad educativa, pero, en la realidad, no sucede así.
Aunque administran y ejecutan recursos públicos, no son una unidad ejecutora del MINEDUC; sin embargo, actúan como administradoras y ejecutoras de programas mediante transferencias públicas. En esa cadena de administración, algunas OPF aprovechan para hacer negociaciones con los proveedores para que les entreguen productos de menor calidad y les devuelvan dinero en efectivo. Es decir, este modelo ya dejó de ser funcional porque está corrompido con la participación de quienes deben velar por sus hijos, pero también de los proveedores que se prestan a este tipo de artimañas con tal de vender.
Este problema se originó porque, al delegar el manejo de fondos públicos a las OPF, no se acompañó esta medida de controles suficientes sobre calidad, precio y pertinencia. No basta con presentar facturas para demostrar una buena administración si los útiles, alimentos o materiales adquiridos son de mala calidad o fueron comprados a precios elevados. Aunque documentalmente exista una liquidación, puede cuestionarse la calidad del gasto y el cumplimiento de la finalidad pública.
Por ello, el MINEDUC debería fortalecer la supervisión, publicar las compras, los proveedores, los precios y los productos entregados, así como facilitar mecanismos de denuncia y auditoría social. Las OPF acercan la ejecución a las escuelas, pero esa cercanía no puede traducirse en una administración discrecional, ya que manejar dinero público implica responsabilidad y velar porque cada quetzal se traduzca en bienes adecuados, verificables y de calidad para los estudiantes, con participación informada de padres, docentes y la comunidad educativa.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónFondos Públicos
Un martes de septiembre
Considero que el tiempo es una de las tantas formas de Dios.
No sucedió un domingo rendido a la nostalgia ni un lunes pasajero. El noveno mes nos alcanza un martes como una imprecisión geométrica que parece no tener principio ni fin. Afuera, algunos hablan de la patria, otros, más modestos, siguen habitando los días a través de la rutina. Y el confuso y siempre indescifrable tiempo nos indica que, en cálculos humanos, quedan 122 días para el 1 de enero de 2027.
Pienso en el tiempo. Esa antigua forma de la que siempre prescindimos para experimentar el universo. Una persona tiene 15 minutos para desayunar y no le alcanza. Otra lo hace en nueve y le parece que pasó una eternidad.
Considero que el tiempo es una de las tantas formas de Dios. Tan cambiante siempre que, justo cuando creemos dominarlo, este ya ha transmutado de rostro. Sospecho que muchos hombres han buscado ser sus legítimos dueños a través del acto de desarrollar su intuición para saber, sin usar el mortal artefacto del reloj, qué hora es, con sus minutos y sus segundos.
Lo he intentado, a veces me pregunto en voz alta: ¿Qué hora es exactamente? A veces acierto, muchas otras me equivoco. Sin embargo, con modestia creo que ese aparente trivial ejercicio engloba en sí una de las cualidades más insospechadas de los hombres, conectarse, por un instante, con la abstracción de lo que le rodea y reconocerlo por un momento, tan solo confiando en esa primitiva idea de habitar la tierra que lo envuelve.
Es un martes de septiembre, otra fecha más en el calendario y me tomo un momento para arrancarme los ojos y sentarme a escuchar cómo corre el mismo tiempo en sí. ¿Cuánto más me quedará de aprender sobre el tiempo y sus misteriosas formas de proceder?
El tiempo, además de avanzar, o por lo menos darle al ser humano la sensación de avanzar, siempre entrega algo en nuestro viaje terrenal. Alguien de 30 años no siente igual que uno de 19. Algo en él se vuelve más profundo, más pesado, como si con el tiempo también viniera algo parecido a una gravedad espiritual.
Y acá me surge algo inquietante: quizá la verdadera forma en la que medimos el tiempo es por la siempre más fina intimidad sentimental con la que vamos entendiendo la vida.
José J. Guzmán
José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).
OpiniónSeptiembre
Volver a la palabra
En medio de todo ello, hay una pregunta que seguirá acompañando estas páginas: ¿dónde queda la persona? De allí nace el nombre de esta columna: El Factor Humano.
Volver a escribir una columna semanal es, de alguna manera, volver a casa.
Por eso quiero comenzar agradeciendo a La Voz de Xela y a su director, mi buen amigo César Pérez Méndez, por abrirme este espacio y permitirme retomar una costumbre que durante muchos años fue parte importante de mi vida: sentarme frente a una página en blanco, observar lo que ocurre a nuestro alrededor y compartir una reflexión con quienes están al otro lado.
Regreso a la columna semanal en un mundo muy distinto. La inteligencia artificial transforma nuestra manera de trabajar, aprender y relacionarnos; nuestras democracias enfrentan nuevos desafíos; la política continúa alejándose demasiadas veces de las personas; y vivimos rodeados de información, aunque no necesariamente de mayor comprensión.
En medio de todo ello, hay una pregunta que seguirá acompañando estas páginas: ¿dónde queda la persona?
De allí nace el nombre de esta columna: El Factor Humano.
Cada martes quiero conversar con ustedes sobre Guatemala y el mundo; sobre política y democracia, educación y derechos humanos, liderazgo, inteligencia artificial, tecnología y transformación social, entre muchos otros temas que forman parte de nuestra realidad. Algunas veces coincidirán conmigo y otras seguramente no. Una columna de opinión no debería buscar únicamente aprobación; debería provocar preguntas, abrir conversaciones y, cuando sea necesario, incomodarnos un poco.
También escribiré desde la experiencia, pero con la mirada puesta en el futuro. Porque después de tantos cambios tecnológicos y sociales, sigo convencido de algo muy sencillo: ninguna innovación tiene verdadero sentido si dejamos atrás a las personas.
Gracias a La Voz de Xela por la invitación y gracias a ustedes por acompañarme desde esta primera entrega.
Nos encontraremos aquí cada martes.
Y, como siempre, seguiremos poniendo el factor humano en el centro.
Luis Felipe Polo
OpiniónEl Factor Humano
Libres para decidir: cuando la libertad comienza en la mente
Septiembre nos invita a hablar de libertad, pero existe una independencia mucho más íntima que la de cualquier nación: la libertad que comienza en nuestra propia mente.
Septiembre nos invita a hablar de libertad, pero existe una independencia mucho más íntima que la de cualquier nación: la libertad que comienza en nuestra propia mente. Para empresarios y profesionales, muchas de las cárceles más difíciles de reconocer no tienen paredes: están hechas de pensamientos, temores y presiones.
Un empresario puede tener una empresa, empleados, propiedades y recursos, y aun así sentirse atrapado. Puede ser prisionero de la necesidad de agradar, del miedo a equivocarse, de la comparación con otros o de la presión por mantener una imagen de éxito.
La mente puede convertirse en una oficina abierta las 24 horas.
“¿Y si fracaso?”
“¿Qué van a pensar de mí?”
“¿Y si pierdo lo que he construido?”
“¿Por qué otros avanzan más rápido que yo?”
Son preguntas legítimas, pero cuando gobiernan nuestras decisiones dejan de ser simples pensamientos y comienzan a convertirse en cadenas.
La Biblia plantea una alternativa: “Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2). La libertad comienza cuando dejamos de aceptar automáticamente todo lo que pensamos como una verdad.
También encontramos una promesa contundente: “Porque Dios no nos ha dado el espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”(2 Timoteo 1:7).
Y quizá una de las declaraciones más conocidas de Jesús sea también una de las más desafiantes: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”(Juan 8:32).
Ser libre no significa vivir sin responsabilidades, problemas o presión. Significa que esas circunstancias no tienen necesariamente que gobernar nuestras decisiones.
Un profesional libre puede escuchar una crítica sin destruirse por ella. Un empresario libre puede reconocer un error sin considerar que su identidad ha fracasado. Una persona libre puede decir “no” aunque otros esperen que diga “sí”.
La pregunta no es solamente cuánto hemos logrado, sino quién está gobernando nuestra mente mientras lo logramos.
Porque cuando aprendemos a pensar de manera diferente, también comenzamos a decidir de manera diferente.
Y la próxima semana iremos un paso más allá: hablaremos de una de las mayores cárceles mentales del mundo empresarial y profesional: el miedo al fracaso.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Confía en lo que aún no puedes ver
¿Será que estoy en el camino correcto? Es común cuestionar constantemente si lo que estamos haciendo nos lleva a los resultados que deseamos. Hay momentos en los que hasta la fe decae, pensando que el camino es difícil, que el esfuerzo constante sigue sin dar respuestas. No todo lo que está creciendo puede verse inmediatamente. Recientemente escuché a Susana Zabaleta dar una anécdota sobre el crecimiento de los árboles: al sembrar la semilla, las raíces empiezan su trabajo por debajo de la tierra, en la oscuridad, donde nuestros ojos no alcanzan a mirar. Para que el árbol crezca y podamos verlo, quizá pase mucho tiempo, años inclusive. Así es en la vida: adaptar un nuevo hábito, emprender con un negocio, poner en marcha una idea, cambiar la manera de pensar, soltar antiguas creencias, se acompañan de procesos internos que, cuando ocurren, no siempre los resultados externos son inmediatos.
Hay una herramienta de coaching que me gusta aplicar en situaciones donde la confianza disminuye por no ver el resultado: “visualiza el futuro”:
· Cierra los ojos, respira profundo e imagina que han pasado seis meses:
• ¿qué sientes?
• ¿qué decisiones estás tomando?
• ¿qué hábitos tienes?
• ¿cómo estás vestida(o)?
Las respuestas te ayudan a programar tu mente, a creer en tus capacidades. Confiar no significa esperar sin actuar, puedes seguir avanzando, con la convicción de que el resultado óptimo llegará.
Cuando estés en un proceso de transformación, no esperes a sentirte listo o lista para comenzar a cuidarte, elígete con amor y respeto. Si estás en la etapa donde la semilla fortalece sus raíces, no abandones si aún no hay frutos. Confía en lo que aún no puedes ver, confía en tus pequeñas acciones, en tu capacidad de aprender, de decidir, confía en tu proceso de reinventarte, porque lo que estás construyendo pronto florecerá. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen





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