La Voz 26: honrar, dar gracias y servir

Reconocer es agradecer. También es construir comunidad. Cuando alguien pone su talento al servicio de los demás, merece ser visto y celebrado.

La Voz de Xela 17 Agosto 2026 13:31
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Los Reconocimientos LA VOZ 26 nacen de esa convicción. Con nueve años, La Voz de Xela reúne relatos de hombres y mujeres que aportan al avance de Quetzaltenango y Guatemala.

Reconocer no es solo entregar un premio. Es decir gracias, valorar un camino y recordar que cada logro tiene empeño, orden, sueños y años de labor.

Esta edición confirma un fin: contar relatos, visibilizar talentos y reconocer a quienes hacen bien.

Los 20 reconocidos, en orden alfabético por nombre, son: Aníbal Aurelio Juárez Velásquez, Arturo Gramajo Ovalle, Eduardo Arturo Ayala, Erick Santiago Citalán Aguilar, Esteban Salcedo Fuks, Flor del Rubí Rodríguez Cifuentes, Jorge Mario De León Alconero, Jorge Valverde Peña, José Echeverría Reyes, José Carlos López, Lilian Wug Maldonado, Marta Guadalupe Elías Juárez, Martín Humberto Ixcot Batz, Sarah Castillo Monterroso, Ubaldo Agustín Soto Barrios, Vilma Tatiana Cabrera Alvarado, Viviana Aroche López, Víctor Rolando Arreola Muñoz, Ana Margarita Valdizán de Gutiérrez y Francisco Roberto Gutiérrez Martínez. Esta edición incluye una pareja ejemplar: los dos últimos.

Cada premio cuenta una historia, pero todos comparten algo: el deseo de aportar. Muestran que transformar es servir. Son ejemplos que motivan y recuerdan que podemos hacer más por nuestra comunidad.

Como medio de comunicación, asumimos la tarea de reconocer lo que merece ser contado. Una comunidad que agradece a quienes aportan inspira a jóvenes a servir y construir.

Gracias a todos: reconocidos, familias, aliados, auspiciadores, asistentes y equipo de La Voz de Xela, por hacer posible esta gala. Es un gesto: mirar, agradecer, reconocer y abrir paso para que otros sirvan, aporten, crezcan y cambien su entorno. Así crece la sociedad y hay un gran futuro.

El valor de reconocer está en agradecer hoy e inspirar mañana con fe y paz. Nos vemos en LA VOZ 27. 


La Voz de Xela


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EditorialLA VOZ 26La Voz de Xela

El valor de dialogar

Dialogar no significa ceder ni abandonar nuestros principios y escuchar al adversario tampoco significa darle la razón.

Luis Felipe Polo 6 Octubre 2026 08:38
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Vivimos un momento internacional marcado por conflictos, tensiones y profundas diferencias. En ese escenario, hablar de diálogo puede parecer ingenuo. Incluso hay quienes interpretan la disposición a conversar con el adversario como una señal de debilidad. Sin embargo, la experiencia demuestra que los conflictos más difíciles no terminan solamente cuando una parte logra imponerse. Tarde o temprano, alguien tiene que sentarse a conversar. Dialogar no significa ceder ni abandonar nuestros principios y escuchar al adversario tampoco significa darle la razón.

Durante mi trabajo con Naciones Unidas tuve la oportunidad de conocer de cerca escenarios marcados por el conflicto y participar en espacios donde el diálogo era indispensable. Años después, desde otros espacios, continué participando en procesos de construcción de acuerdos. Aquellas experiencias me dejaron una convicción que todavía mantengo: sentarse a dialogar con quien piensa diferente no es una muestra de debilidad. Muchas veces requiere más firmeza, paciencia y valentía que negarse a escuchar.

La diplomacia no existe porque los países estén de acuerdo. Existe precisamente porque no lo están. Construir la paz exige mucho más que buenas intenciones. Requiere comprender los intereses de la otra parte, mantener abiertos los canales de comunicación y aceptar que ningún acuerdo importante satisface completamente a todos. Negociar no garantiza alcanzar un acuerdo, pero cerrar toda posibilidad de diálogo reduce las alternativas para encontrarlo.

Esto también vale para nuestras sociedades. Podemos defender firmemente nuestras convicciones sin negar la dignidad de quien piensa diferente. Podemos discrepar sin convertir al otro en enemigo y podemos negociar sin renunciar a nuestros principios. El diálogo no garantiza la paz, pero difícilmente podremos construirla sin él. Porque la paz no comienza cuando desaparecen nuestras diferencias, comienza cuando decidimos que esas diferencias ya no necesitan resolverse destruyendo al otro.


 


Luis Felipe Polo


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OpiniónDiálogo

La gran pregunta sobre la inteligencia artificial ya no es si funciona

La ventaja competitiva del futuro no será simplemente tener IA, sino saber dónde, cuándo y para qué utilizarla.

Edwin Ibarra 6 Octubre 2026 08:32
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Durante mucho tiempo, empresarios y profesionales se preguntaron si la inteligencia artificial realmente funcionaba. Hoy la pregunta es diferente: ¿cómo puede producir resultados concretos en nuestro trabajo y en nuestra empresa?

La IA puede analizar información, resumir documentos, identificar patrones, generar propuestas, automatizar tareas repetitivas y ayudar a tomar decisiones. Pero su verdadero valor no está en hacer cosas sorprendentes, sino en liberar tiempo humano para hacer cosas importantes.

Un empresario debería comenzar con una pregunta sencilla: ¿qué tareas consumen horas y aportan poco valor? Allí puede estar la primera oportunidad de automatización.

Proverbios 18:15 recuerda: “El corazón del entendido adquiere sabiduría; y el oído de los sabios busca la ciencia". La tecnología exige aprendizaje continuo.

También conviene recordar que no todo lo que puede automatizarse debe automatizarse. “Todo me es lícito, mas no todo conviene” (1 Corintios 10:23). La eficiencia necesita criterio, ética y responsabilidad.

Finalmente, Eclesiastés 7:12 afirma: “La sabiduría es defensa, como también lo es el dinero”. La IA puede convertirse en una herramienta poderosa, pero la sabiduría sigue perteneciendo a quien la utiliza.

La ventaja competitiva del futuro no será simplemente tener IA, sino saber dónde, cuándo y para qué utilizarla.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión

Segunda oportunidad a tus prendas

Carol Contreras 5 Octubre 2026 16:00
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Antes de que existiera el dinero, el intercambio funcionaba bastante bien, y pareciera que es una práctica antigua, pero en la actualidad lo seguimos usando de una u otra manera. Por ejemplo, marcas pequeñas y grandes envían sus productos a cambio de publicidad, reseñas o recomendaciones.

Pero este fin de semana participé en una actividad donde el trueque fue protagonista. ¿Cuántas prendas que no usas están ocupando espacio en tu clóset? Algunas personas esperan para intentar venderlas, otras buscan un lugar para donarlas y otras una oportunidad para obsequiarlas o “heredarlas” a alguien de la familia. Sin embargo, muchas veces pasan semanas, meses y años acumulando prendas que no les gustan, que se compraron para ocasiones especiales o que fueron un regalo que nunca se usó.

Como les comentaba, el fin de semana estuve en una actividad de Mujeres Wow. Buscamos motivar a las mujeres para buscar en su clóset esas prendas que ya no utilizan. Tuvimos buena aceptación pese al clima y muchas decidieron participar, llevando sus prendas y encontrando nuevas opciones en el lugar con piezas del clóset de alguien más.

Las preguntas que puedes hacerte para una revisión consciente son las siguientes:

· ¿Realmente utilizo todo lo que tengo?
· ¿Tengo prendas que pueden ser más útiles a otras personas?
· ¿Qué prendas ya no forman parte de mi estilo?
· ¿Tengo prendas en mal estado?
· ¿A dónde puedo llevarlas?

Hacer espacio en el clóset, ordenarlo y verlo con intención te dará tranquilidad, permitirá compras conscientes y les dará una segunda oportunidad a prendas que ya cumplieron su propósito contigo. Recuerda que en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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No existe luz sin oscuridad

Silvia Morales Paniagua 5 Octubre 2026 12:00
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Tengo una profunda admiración por estos seres que son auténticos pilares en la vida de la Tierra, siendo los grandes productores del planeta, que además son parte esencial del paisaje, regulan el clima, dan refugio a innumerables especies, sin dejar de mencionar que proporcionan alimento, sombra y madera. Me refiero a los árboles; les llamo los gigantes de la montaña. Algo que admiro de estos bellos seres vivos es el funcionamiento y repercusión del sistema de raíz en el sistema del fruto. Los árboles crecen en dos direcciones: hacia abajo, en la oscuridad, y hacia arriba, en la luz.

En la vida, muchas personas quieren ser fructíferas, tener éxito visible, reconocimiento, tener resultados sin pasar por esa etapa de oscuridad y sufrimiento que atraviesa la raíz. Hay belleza en la oscuridad y en la soledad, aunque cuando uno está ahí no lo vea. No siempre es cómodo; por eso, cuando estás atravesando por momentos de desolación, oscuridad, cuando la vida pesa, debes recordar que es la raíz quien sostiene cuando sopla el viento.

Algo fascinante de este proceso y, al final, una lección de vida es entender que muchos procesos significativos en la vida del ser humano ocurren precisamente en la oscuridad. El desarrollo embrionario, por ejemplo, es uno de ellos. Son procesos que tienen algo en común: punto o lugar, tiempo específico y sustento que permite que suceda el crecimiento. Así es que, si estás atravesando un momento de oscuridad, considera que es algo momentáneo; solo asegúrate de estar adherido a la fuente de vida, que es Jesús, el sustento de todo cuanto existe.

Recuerda que las raíces de un árbol se desarrollan en la oscuridad, de manera no visible, para convertirse en un ser majestuoso con frutos, un acto visible. Ten presente: no existe luz sin oscuridad y en la vida todo tiene sentido.


Silvia Morales Paniagua

Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.


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Justicia, amor y conversión de vida

P. Orlando Pérez 3 Octubre 2026 07:00
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Según Ez 18, 25-28, el pueblo de Israel, que había sido deportado a Babilonia, creía que Dios era injusto por haber permitido que se fueran al destierro. En realidad, no fue culpa de Dios, sino de los antepasados del pueblo que no obedecieron los mandamientos de Dios proclamados por medio de los profetas. Por eso, el Señor les pregunta: “¿Conque mi proceder es injusto? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?”. Normalmente, el proceder humano es el injusto. Las instituciones que tienen la responsabilidad de impartir justicia son justas con ellas mismas, pero muy injustas por el abuso de poder y de autoridad. A veces nosotros también procedemos injustamente en nuestras relaciones con los demás. Somos injustos en la familia, en el trabajo y en nuestra manera de relacionarnos con los demás. Para poder proceder y actuar con justicia, es necesario que el pecador se arrepienta y practique la rectitud. Si por alguna razón hemos actuado injustamente con los demás, pues ahora tenemos la responsabilidad de comenzar a dar a cada uno lo justo. No olvidemos la famosa frase de Sócrates: “Vale más sufrir una injusticia que cometerla”. Es mejor llegar a la cama ultrajado, criticado, burlado y víctima de una injusticia, y no llegar yo a mi cama en la noche con la conciencia negra, sabiendo que yo he cometido durante el día tantas injusticias en contra de mis hermanos.

San Pablo, en Flp 2, 1-11, nos invita a que tengamos una misma manera de pensar, unas mismas aspiraciones y una sola alma; que no actuemos con un espíritu de rivalidad, que no busquemos nuestros propios intereses, sino los del prójimo; y que tengamos los mismos sentimientos que tuvo Cristo. “Tener una misma manera de pensar” significa que, en medio de la diversidad de pensamientos e ideas en una comunidad o en cualquier grupo, esa diversidad de pensamientos nos permita caminar juntos. Tener “un mismo amor” quiere decir que nos tratemos con caridad, con ternura y con respeto, y que el amor sea el condimento que le dé sabor a nuestras relaciones interpersonales. Tener “unas mismas aspiraciones” significa que todos nosotros aspiramos a la vida eterna. Pero para llegar a la vida eterna, primero aspiremos a ser felices y, si uno es feliz, entonces puede aspirar también a la vida eterna. En nuestras relaciones con los demás, actuemos según la manera de pensar de Cristo. No busquemos nuestros propios intereses: en la amistad, con los compañeros de trabajo, en los grupos. En algunas ocasiones actuamos según nuestros propios intereses y nos valen los demás.

En Mt 21, 28-32, Jesús nos cuenta la parábola de un hombre que tenía dos hijos. Le dijo al primero: “Ve a trabajar a mi viña”. Él respondió: “Ya voy, Señor”, pero no fue. Luego se dirige al segundo y le dijo lo mismo, pero este le respondió: “No quiero ir”, pero se arrepintió y fue. Luego Jesús les pregunta a los sacerdotes y ancianos quién de los dos hizo la voluntad del padre. Ellos responden: “El segundo”. Luego agrega Jesús: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios”. Les dice también que vino Juan y predicó el camino de la justicia y no le creyeron, pero las prostitutas sí. Esta es una llamada a la conversión de vida. Cada uno sabrá cuál es su manera de pensar, sentir y actuar y, con base en eso, debe generar cambios en su propia vida. Nunca es tarde para convertirnos de nuestras malas acciones. Convirtámonos de nuestros pecados y volvamos a Aquel que nos invita a estar en su presencia. Lo más importante es volver a Dios, encontrarnos con él cara a cara y comprometernos a ser verdaderamente suyos.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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¿Es seguro movilizarnos en Xela?

Hay un crecimiento poblacional que demanda una movilidad digna, donde los vecinos se sientan seguros al caminar.

Claudia Yomara Mazariegos Soto 2 Octubre 2026 10:05
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En la anterior columna se discutió sobre la ciudad que soñamos. Es importante analizar diferentes frentes; uno de ellos es la movilidad.

Se dice que las ciudades modernas están creadas para los vehículos, no para las personas, ya que todo está pensado para que los autos puedan transitar, mientras las calles no están hechas para caminar. Hay que analizar que no todos los ciudadanos tienen la posibilidad de comprar un vehículo. Hay personas que necesitan trasladarse de un lado a otro y la ciudad les niega la posibilidad de hacerlo de forma segura y digna.

Quetzaltenango es una ciudad de convergencia, una ciudad dormitorio. Esto significa que tiene un flujo diario flotante de 45 mil vehículos que ingresan procedentes de municipios vecinos y del suroccidente del país, creando embudos en las entradas de la ciudad.

La movilidad es uno de los retos de las ciudades en crecimiento. Para Xela, es uno de los grandes problemas que tiene que resolver a corto plazo. En el municipio se estima que hay un registro oficial de 116 mil 62 vehículos, lo que genera un colapso del tráfico que hace que hasta los tramos cortos se compliquen, con pérdida de tiempo, combustible y hasta afectaciones a la salud mental.

Analizar la movilidad no es solo hablar de vehículos, autos, motos, bicicletas, cuatrimotos, etc. Es también pensar en el ciudadano de a pie, el que camina por calles llenas de baches, sin banquetas seguras, con autos mal parqueados que eliminan espacio para poder transitar y que, cuando llega una pequeña lluvia, encuentra imposible trasladarse de un lugar a otro.

Hay un crecimiento poblacional que demanda una movilidad digna, donde los vecinos se sientan seguros al caminar, con un transporte público decente (este será otro problema a discutir) y con calles transitables.


Claudia Yomara Mazariegos Soto


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OpiniónQuetzaltenango

Caso totalmente cerrado y sobreseído

Arnoldo Soch Tzul 1 Octubre 2026 08:00
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Lo que vil y espuriamente inició el MP de Consuelo Porras —la fiscal de la impunidad— el 23 de abril de 2025 fue cerrado y sobreseído exactamente diecisiete meses después —25 de septiembre de 2026— por el juez Mynor Moto —520 días de criminalización e incertidumbre—.

El caso de criminalización contra las exautoridades —2023— de los 48 Cantones no debe quedar en un caso más, fabricado, montado o como se nos ocurra llamar a los tantos casos realizados por la gestión de Consuelo Porras. No se nos debe olvidar que esta persona nefasta que procuraba el bienestar del pacto de corruptos le hizo tanto daño a Guatemala que los expertos aseguran que durará muchos años poner en el camino justo y ecuánime el objetivo principal del ente investigador, es decir, el Ministerio Público. Fue un daño terrible, sin precedentes en el sistema judicial de Guatemala.

El 11 de septiembre de 2026, el juez Moto —usted, estimado lector, debe y tiene que saber quién es él— resolvió, con fundamento técnico y legal, lo que al pacto de corruptos le estará doliendo hasta los tuétanos de los huesos: el sobreseimiento del caso contra Luis Pacheco, Héctor Chaclán, Basilio Puac y Esteban Toc Tzay, de los 48 Cantones y Sololá. Y 14 días después —25 de septiembre—, el juez Moto le puso la guinda al pastel al analizar, resolver y también sobreseer el caso contra María Juana Elías, también exautoridad de los 48 Cantones 2023 —ella vivió exiliada más de 15 meses—, y todo porque se atrevieron a cumplir un mandato asambleario de las comunidades ancestrales, indígenas y originarias, es decir, defender el voto y la decisión de más de 2 millones de personas que ejercieron su derecho al voto en 2023 y que los que creen que Guatemala es su finca quisieron invalidar utilizando a Porras y sus achichincles y consumar un golpe de Estado.

Esta frase del juez Moto caló hondo: “No puedo resolver que los 48 Cantones sean una estructura criminal. No hay evidencia de que los 48 Cantones se dediquen a las actividades criminales”. Es decir, con esta resolución o declaración, el juez validó y aceptó que las actuaciones de Luis, Héctor, Basilio, María Juana y Esteban durante las manifestaciones de 2023 correspondieron a una forma ancestral de organización legal y constitucional. Aquellas personas que, a pesar de la declaración del juez, terca y sumisamente repiten la narrativa del pacto de corruptos —fue por defender a un partido político y a Arévalo— deben entender que esa narrativa el juez Moto la tiró completamente a la basura. El caso está cerrado, sobreseído y punto.

Entonces, el Estado debe pedir una disculpa pública a los 48 Cantones y a la Municipalidad Indígena de Sololá por el atrevimiento de Porras de considerar a las autoridades ancestrales como estructura criminal. Está bien, por supuesto que el Estado debe pedir una disculpa pública; es más, el Estado debe nombrar en el calendario el 11 de septiembre como “Día Nacional de la

Resistencia Indígena y la Democracia”, porque mancillar la dignidad de una entidad ancestral nunca debió haber pasado. Pregunto: ¿basta con pedir una disculpa pública? Por supuesto que no. El pueblo indígena está en todo su derecho legal y moral de iniciar y exigir la investigación y persecución penal contra toda persona que maliciosamente armó, tejió y puso a disposición del pacto de corruptos el expediente de criminalización contra las exautoridades de los 48 Cantones 2023. Las personas que lideraron esta perversa acción y contra quienes el MP debe iniciar inmediatamente acciones son Porras, Curruchiche, Orellana y Cintya Monterroso. El daño psicológico, la separación de las familias, etc., no se resuelve con una disculpa pública; debe quedar un precedente histórico para que nadie se atreva a criminalizar acciones legalmente reconocidas tanto a nivel nacional como internacional.

EXIGIMOS ACCIONES PENALES CONTRA LOS AUTORES INTELECTUALES DE LA CRIMINALIZACIÓN DEL PUEBLO INDÍGENA.


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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No esperes una disculpa de quien decidió no disculparse

A veces, dejar de esperar esa disculpa no significa que no nos importó, sino que nos importa más nuestra paz mental.

Crysta Nowell 1 Octubre 2026 11:12
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Una de las experiencias más frustrantes que puede vivir una persona es esperar las disculpas de alguien que hizo daño, pero no tiene la mínima intención de reconocerlo. Cuando somos dañados por las palabras o las actitudes de otra persona, sabemos que nos ha perjudicado porque nuestras emociones nos lo indican, pero aparece una pregunta que puede quedarse por mucho tiempo: ¿Por qué no puede simplemente arrepentirse y pedir perdón?

Aunque buscamos una respuesta sencilla, para esas personas que no se arrepienten y disculpan con facilidad, tienen problemas para reconocer sus errores porque, para ellos, implica que se equivocaron, presentan una debilidad, se creen débiles si admiten la culpa o creen que actuaron correctamente bajo su perspectiva.

Es fundamental comprender que no podemos obligar a nadie a reconocer algo que, dentro de su propia interpretación, considera que hizo bien. Insistir en obtener una disculpa o esperar a que esa persona se disculpe se puede convertir en un malestar prolongado e innecesario. Estarse fijando en la situación que hizo daño puede mantenernos emocionalmente vinculados ante la situación, lo cual perjudica nuestra inteligencia emocional.

Como no podemos controlar a la otra persona ni obligarla a cambiar de actitud, podemos trabajar en nuestra tranquilidad. Esto no quiere decir que debemos justificar el comportamiento de la otra persona ni ofrecernos una explicación ante lo que nos duele; simplemente, establecer un proceso de cierre emocional nos puede llevar a perdonar a la otra persona, aunque no lo haya requerido.

Muchas veces, esa persona quizás jamás se arrepentirá ni ofrecerá una explicación o una disculpa, pero nosotros podemos procesar lo ocurrido y establecer límites ante las situaciones o las personas que nos hacen daño, y continuar sin esperar nada de los demás.

También es bueno diferenciar perdonar y reconciliarse, ya que perdonar no significa que volvamos a tener una relación con esa persona, sino que simplemente es una decisión personal para seguir adelante, sin olvidar la situación que nos causó daño. En nuestras manos está establecer límites, tomar decisiones que nos hagan bien y continuar con nuestra vida. A veces, dejar de esperar esa disculpa no significa que no nos importó, sino que nos importa más nuestra paz mental.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpinónPsicología

Hemos aprendido a hablar, pero ¿sabemos escuchar?

Solo necesitamos escucharnos mejor, porque al final, escuchar al otro es también una manera de seguir siendo humamos.

Luis Felipe Polo 29 Septiembre 2026 15:11
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Nunca habíamos tenido tantas posibilidades para comunicarnos. Hablamos, escribimos, publicamos, comentamos y reaccionamos prácticamente a toda hora. Tenemos herramientas capaces de llevar nuestras palabras al otro lado del mundo en segundos, incluso sin necesidad de escribir una palabra, con tal solo una reacción es suficiente. Sin embargo, estar permanentemente comunicados no significa necesariamente que sepamos escucharnos.

Muchas veces escuchamos mientras pensamos qué vamos a responder. En las redes sociales reaccionamos antes de comprender. En una conversación buscamos demostrar que tenemos razón. Incluso entre familiares, amigos o compañeros de trabajo, una pantalla puede terminar recibiendo más atención que la persona que tenemos enfrente. Quizá hemos aprendido a comunicarnos más, pero no necesariamente mejor. Escuchar exige algo que parece sencillo, pero no siempre lo es, saber reconocer que el otro puede tener algo que decirnos. No significa estar de acuerdo ni renunciar a nuestras convicciones, es permitir que una opinión diferente llegue hasta nosotros antes de rechazarla, porque escuchar es también una forma de reconocer la dignidad del otro.

Necesitamos recuperar esa capacidad en nuestras familias, lugares de trabajo, universidades, instituciones y también en nuestra vida pública. Una sociedad democrática necesita ciudadanos capaces de expresar sus ideas, pero también personas dispuestas a escuchar aquellas con las que no coinciden. Tal vez uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo no sea encontrar nuevas maneras de hacernos escuchar, sino recuperar nuestra capacidad para escuchar a los demás.

Escuchar no es permanecer en silencio mientras esperamos nuestro turno para hablar, es aceptar, por un momento, que el otro puede tener algo que enseñarnos. No necesitamos hablar más fuerte. Solo necesitamos escucharnos mejor, porque al final, escuchar al otro es también una manera de seguir siendo humamos.


 


Luis Felipe Polo


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