Gratitud que se mueve sobre dos ruedas
Para La Voz de Xela este regalo nace desde la gratitud y el respeto por nuestra audiencia.
En La Voz de Xela creemos que el periodismo no es solo informar, sino construir comunidad. Desde nuestro nacimiento, este medio ha caminado junto a sus seguidores, escuchando, contando historias y acompañando el pulso diario de Quetzaltenango, la región y el país. Nada de eso sería posible sin nuestra audiencia.
Por eso, queremos explicar con total claridad por qué estamos regalando una moto. No se trata de una promoción comercial, ni de una campaña publicitaria encubierta. No hay patrocinadores, marcas ni compromisos de por medio. Es, simplemente, un acto de gratitud.
Un agradecimiento directo a quienes nos siguen, nos leen, nos escriben, nos critican con respeto y confían en nuestro trabajo. Este obsequio simboliza ese vínculo que hemos construido con la audiencia: cercano, transparente y honesto.
El proceso para elegir al ganador o ganadora será completamente aleatorio, sin intermediarios y con reglas claras. La única condición es cumplir correctamente con las bases de esta dinámica de gratitud, pensada para reconocer a nuestra comunidad.
Queremos que todo sea público y transparente. Por eso, los invitamos a seguir la transmisión en vivo el sábado 31 de enero a las 17:00 horas, donde mostraremos paso a paso la forma en que se realizará la elección del ganador o ganadora, cumpliendo las reglas establecidas.
Este gesto no nos hace más grandes como medio; nos hace más responsables. Reafirma nuestro compromiso de seguir siendo una voz independiente, cercana y al servicio de la gente.
Para La Voz de Xela este regalo nace desde la gratitud y el respeto por nuestra audiencia.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
Pensar demasiado se convierte en una carga emocional
A veces, cuidar la mente también significa aprender a dejar de darle vueltas a aquello que no se puede resolver pensando una y otra vez.
Pensar, analizar, recordar, imaginar y buscar respuestas es algo que ocurre en la vida cotidiana. Todas las personas tenemos problemas que resolver, pero siempre existe un límite. Hay una diferencia entre reflexionar y sobrepensar. Cuando una mente queda atrapada durante horas en las mismas preguntas, posibilidades o preocupaciones, sin pensar en herramientas para solucionarlas, esto se convierte en un tormento para la persona y genera agotamiento emocional.
El sobrepensamiento, conocido como rumiación, ocurre cuando la persona se concentra en pensamientos negativos repetitivos, sobre todo cuando necesita encontrar una respuesta o solución a una situación que genera incertidumbre. Sin embargo, los pensamientos de la persona rodean el problema, pero no encuentran una solución. El cerebro intenta anticiparse, pero crea escenarios que ni siquiera existen todavía.
El problema no está en la pregunta que está envolviendo a la persona en una situación, sino en repetirla demasiadas veces sin llegar a una conclusión o solución. Una de las causas de la rumiación es la ansiedad. Cuando existe un problema, la mente busca certezas y se adelanta a ciertas posibilidades. También puede relacionarse con la inseguridad y el miedo, así como con la necesidad de control o las dificultades para tolerar la incertidumbre.
En los jóvenes, este sentimiento se está intensificando a causa de las redes sociales. Una publicación, un mensaje sin responder, un comentario, un “like” o una fotografía pueden generar interpretaciones o suposiciones que no corresponden a la realidad, o que corresponden a una realidad no aceptada. El mayor problema es que no se enfrentan a la situación y, en lugar de preguntar directamente, sacan conclusiones basadas en suposiciones.
El sobrepensamiento puede generar dificultades para conciliar el sueño, afectar la concentración, el estado de ánimo y las relaciones interpersonales. Para manejar esta situación, es importante que, cuando se esté reflexionando sobre una situación, la persona se pregunte si ese pensamiento constante le está ayudando a resolver algo o si le está generando más preocupación.
Otra forma de manejarlo es saber diferenciar entre aquello que podemos controlar y lo que no. Si se encuentra una acción concreta para resolver una situación, se debe realizar. También ayuda reducir los momentos de sobrepensamiento y enfocarse en establecer tiempos de descanso mental, disminuir la exposición al teléfono y las redes sociales, y crear una rutina para desconectarse, con periodos adecuados de sueño, actividad física y momentos para solucionar problemas.
La mente necesita respuestas, pero no todas las preguntas tienen una respuesta inmediata. Aprender a detener el ciclo de pensamientos, aceptar lo que no se puede controlar y ubicarse en el presente puede convertirse en una de las herramientas más importantes para cuidar la salud emocional.
No todo pensamiento merece atención. A veces, cuidar la mente también significa aprender a dejar de darle vueltas a aquello que no se puede resolver pensando una y otra vez.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Se necesita un muchacho —para cuidar la Caja Chica—
Hace 102 años fue publicado el libro “Hace falta un muchacho”, escrito por Arturo Cuyás, dirigido a jóvenes; su fin era formarlos bajo principios y valores como la honradez, el trabajo, el estudio y la responsabilidad social frente a los desafíos de la sociedad ya en la adultez.
En el ámbito nuestro, recuerdo muy bien varios anuncios en medios impresos, también carteles posteados en puertas de comercios, indicando que “SE NECESITA UN MUCHACHO”, haciendo alusión a contratar un dependiente de mostrador, señorita para oficios domésticos, secretaria, contador, etc. Por supuesto, el candidato debía ser honesto, responsable, puntual, colaborador, íntegro, entre otros atributos.
Hoy por hoy, los guatemaltecos necesitamos un muchacho, sí, un muchacho con deseos de trabajar, de superación, honesto, íntegro, coherente entre lo que dice y lo que hace, o sea, capaz, idóneo y honrado, algo así como lo dicho por la Corte de Constitucionalidad en varios fallos: que la idoneidad y honradez deben ser comprobadas. Digamos, no tanto importa si tiene maestrías y doctorados, porque, a la luz de la realidad, en nuestros tiempos, el cinismo ha llegado lejos, donde hay funcionarios que confunden experiencia con ardid, artimaña y treta; se ha normalizado aquello de que “el que no transa, no avanza”. Necesitamos un muchacho que pueda comprobar su capacidad, idoneidad y honradez.
Se necesita un muchacho. Cuando digo “se necesita”, es porque nos urge, es para ayer, porque nuestra empresa está en grave crisis. Nuestra caja chica no cuadra, no hay documentación que respalde el gasto realizado; es más, hay documentos, pero están alterados —se ven borrones, tachones, etc.—, hay libros donde les hacen falta hojas, o archivos digitales perdidos; el personal de la empresa trabaja cuando quiere y donde quiere, se autorreceta su salario cuando se le pega la gana; el encargado de darle mantenimiento a las carreteras del país se llevó más de 120 millones de quetzales, el encargado de la energía eléctrica —INDE— movilizó ilícitamente más de 85 millones de quetzales, el empleado mayor —Giammattei— acumuló un saqueo de más de 2 mil 492 millones de quetzales y todos andan como Juan por su casa. Estamos atascados en el fango de la corrupción y el encargado de la caja no aparece por ningún lado.
Pero ¿de qué se trata el trabajo? Esta empresa que está urgida de un muchacho se llama Guatemala y el muchacho desarrollará su trabajo con fundamento en la Ley Orgánica de la Contraloría General de Cuentas —Dto. 31-2002—. El objetivo fundamental de esta institución es fiscalizar con total independencia los ingresos y egresos de los tres organismos del Estado, los municipios y cualquier entidad que reciba o administre fondos públicos. Para realizar su trabajo, goza de independencia funcional, técnica, financiera, presupuestaria y administrativa. El puesto de trabajo se llama: Contralor General de Cuentas; en pocas palabras, su trabajo es promover la honestidad, la transparencia y la rendición de cuentas, o sea, prevenir la corrupción y combatir la impunidad.
Estimo, muchacho, si usted tiene más de 40 años de edad y más de 10 años de ser Contador Público y Auditor, principalmente con atributos de capacidad, idoneidad y honradez comprobable, usted es el muchacho ideal para este servicio público; pero, si usted es de las personas que piensan que “el que no transa, no avanza”, por favor, hágase a un lado, no le siga haciendo daño a nuestro país.
Guatemala necesita un Contralor General de Cuentas con principios y valores. No más corrupción e impunidad.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Todo está listo para los RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26
El sábado 15 de agosto de 2026, a partir de las 19:30 horas, viviremos una noche especial que será transmitida en vivo por las plataformas digitales de La Voz de Xela.
Reconocer es también una forma de agradecer. Por segundo año consecutivo, en La Voz de Xela abrimos un espacio para destacar a personas cuya trayectoria, liderazgo, esfuerzo, ejemplo y aporte han dejado una huella positiva en Quetzaltenango y el país.
Los RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26 llegan este año con una nueva edición y con el propósito de poner en valor historias que trascienden y personas que, desde diferentes ámbitos, se esmeran y han trabajado para construir una mejor sociedad.
El sábado 15 de agosto de 2026, a partir de las 19:30 horas, viviremos una noche especial que será transmitida en vivo por las plataformas digitales de La Voz de Xela. Será entonces cuando conoceremos los nombres y perfiles de los 20 homenajeados de esta segunda edición, así como las historias que explican por qué han sido seleccionados para recibir este reconocimiento.
¿Quiénes son? ¿Qué han hecho? ¿Qué hacen actualmente? ¿Cuál ha sido su trayectoria y cuál es el impacto de su trabajo? Estas son algunas de las preguntas que nos permitirán conocer y valorar sus historias.
Los RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26 también son posibles gracias al respaldo de nuestros seis auspiciadores, Progreso, Banco G&T Continental, Metroproyectos, Phara, Montalvo y Verde Inmobiliario, empresas que creen en la importancia de reconocer, inspirar y construir legado.
Desde La Voz de Xela creemos que una sociedad también se fortalece cuando reconoce a quienes aportan a ella. Por eso, esta gala no solo será una ceremonia de entrega de reconocimientos: será una oportunidad para celebrar el talento, la perseverancia, el liderazgo y las historias de 20 personas que merecen ser conocidas y reconocidas.
Los esperamos este sábado 15 de agosto, a las 19:30 horas, en vivo por las plataformas de La Voz de Xela.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónRECONOCIMIENTOS LA VOZ 26
Sembrar árboles con responsabilidad
Cuando una especie de gran crecimiento se coloca en una acera o arriate, sus raíces pueden desplazar adoquines, concreto o asfalto.
La ciudad de Quetzaltenango necesita áreas verdes. En distintas calles y colonias de la ciudad se observan aceras levantadas, pavimento agrietado y bordillos deformados por raíces que, al crecer, buscan espacio, agua y nutrientes. El problema no es la existencia de los árboles, ya que estos son indispensables para mejorar el aire, brindar sombra y embellecer el entorno, sino haberlos sembrado sin considerar su tamaño adulto, el tipo de raíz y la cercanía de la infraestructura.
Cuando una especie de gran crecimiento se coloca en una acera o arriate, sus raíces pueden desplazar adoquines, concreto o asfalto, tal y como ya rompieron el asfalto en las 22, 23 y 24 avenidas de la zona 3, entre otras. Esto dificulta el paso de peatones y vehículos, aumentando el riesgo de accidentes. El daño también genera gastos de reparación para vecinos y autoridades. En algunos casos, las raíces alcanzan tuberías de agua potable o drenajes, especialmente cuando existen fisuras previas, y terminan obstruyéndolos o agravando las fugas.
La solución no consiste en eliminar indiscriminadamente los árboles. Quetzaltenango debe planificar mejor la siembra urbana y seleccionar especies pequeñas o medianas, de raíces menos agresivas y compatibles con el clima frío del altiplano. Antes de plantar, debe evaluarse el ancho de la acera o arriate e ir renovando paulatinamente en un plan a largo plazo, tomando en cuenta el espacio que necesitarán la copa y las raíces al desarrollarse estos árboles en el futuro.
La municipalidad también debería establecer criterios técnicos para cada sector, utilizar barreras para orientar las raíces y dar mantenimiento preventivo. Asimismo, los vecinos necesitan orientación antes de sembrar frente a sus viviendas.
Reforestar no significa colocar cualquier árbol en cualquier espacio. Una elección adecuada permite conservar calles transitables, aceras seguras y tuberías protegidas, sin renunciar a una ciudad verde. Sembrar hoy con planificación evitará mañana daños costosos y conflictos innecesarios en Quetzaltenango.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónÁrboles
La Biblia: el fundamento de una familia sólida
En un mundo donde los hogares enfrentan conflictos y cambios, construir una familia sólida no puede depender únicamente de intenciones.
En un mundo donde los hogares enfrentan conflictos y cambios, construir una familia sólida no puede depender únicamente de intenciones. Necesitamos un fundamento que permanezca cuando lleguen las tormentas. La Biblia ofrece ese fundamento: la verdad de Dios aplicada a la vida cotidiana.
“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). Esta declaración nos recuerda que una familia fuerte comienza reconociendo a Dios como el centro, no como visita ocasional.
La Biblia también nos desafía a vivir el amor dentro del hogar: “Maridos, amad a vuestras mujeres” (Efesios 5:25) y “Honra a tu padre y a tu madre” (Éxodo 20:12). Son principios que enseñan respeto, entrega, perdón y responsabilidad.
Y hay una invitación poderosa para cada hogar: “Yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Servir juntos significa orar juntos, conversar con honestidad, perdonar, enseñar con el ejemplo y permanecer unidos en tiempos difíciles.
Familia, el futuro de nuestros hijos se construye hoy. No esperemos una crisis para buscar dirección. Abramos la Biblia en casa, vivamos sus enseñanzas y hagamos de nuestro hogar un lugar donde la fe se vea, el amor se practique y Dios sea honrado. Una familia sólida no se improvisa: se edifica sobre la Palabra.
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Visitar el IGSS es someterse a una prueba de paciencia
Aunque esta institución autónoma tiene como finalidad la protección de trabajadores y familias del país, en muchas ocasiones resulta ser toda una experiencia en la que se pone a prueba la falta de empatía y la falta de paciencia, por el trato de trabajadores a pacientes, por la cantidad de pacientes que deben atender día a día los trabajadores, y no lo digo solo yo, es una opinión muy generalizada.
Lejos de hacer sentir a los afiliados protección y seguridad, por el contrario, la sensación es de desprotección e inseguridad en algunos casos, mientras que otros opinan lo contrario.
Hoy me refiero a las malas experiencias que se viven a través de este servicio; sin embargo, hay que realizar varias consideraciones:
Hacia los trabajadores, me pongo en sus zapatos e imagino: ¿cómo será atender a grandes cantidades de personas en un día, de todas las edades y muchos afiliados carentes de estudios básicos que les obstaculizan hasta seguir instrucciones, no digamos realizar gestiones?
Hacia los pacientes, los protagonistas, que evidentemente llegan a buscar el servicio, no por descansar, vacacionar o ir a pasear, sino por pura necesidad; en repetidas oportunidades se evidencia la ausencia de salud.
Considerar la atención masiva, porque, como dice el dicho, el que mucho abarca poco aprieta, poniendo en riesgo una atención de calidad a los afiliados.
Resaltar que no es un servicio gratuito, no es un regalo brindado por el Estado, como en ocasiones pareciera; así que, a la hora de brindar cualquier tipo de asistencia, procurar estándares de calidad, tratándose de la salud tanto física, mental y social.
En todo caso, siendo la salud un derecho que garantiza el bienestar físico, mental y social, el llamado es para las autoridades por velar por que el servicio sea humano y de calidad; tanto servidores del Estado como afiliados deben hacer uso de la inteligencia emocional, la empatía y la cordialidad.
Recordar que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
El autocuidado es la manera de recuperar tu poder
Algunas veces, cuando hablo de autoestima, arreglo personal o fortalecer las rutinas de autocuidado, me he encontrado con respuestas como “eso es vanidad”, “eso es superficial”. Pero el autocuidado es una decisión consciente de volver a ocupar un lugar importante en nuestra propia vida. Nos olvidamos de nosotros mismos cuando priorizamos a los demás, pasamos gran parte del tiempo resolviendo problemas de trabajo, atendiendo responsabilidades, dejando de escuchar nuestras propias necesidades. Por supuesto, es parte de la rutina que cumplimos día a día, pero incluir tu cuidado personal es fundamental para tu propio crecimiento.
Cuidarte puede ser: ir al gimnasio, dormir un poco más, alimentarte mejor, hidratarte más, arreglarte para estar en casa o proyectar una imagen más pulida en tu trabajo. Cuidarte también es poner límites, atender lo que pospones, pedir ayuda, enfrentar lo que evitas, regalarte unos minutos para meditar, desconectarte del celular, elegir un ambiente sano, fortalecer tu fe, rodearte de personas que influyen positivamente en tu vida, aprender nuevas habilidades o pulir las que ya tienes.
No existe una regla o ritual de autocuidado para todos, existe la que más se adecua a tus necesidades, la que resuena contigo. A veces, recuperar tu poder comienza con algo tan sencillo como:
· Elegirte incluso cuando es más fácil evitarte.
· Hacer algo por ti antes de finalizar el día.
· Aprender a escucharte.
El autocuidado impulsa tu energía, te da claridad y fortalece tu amor propio. No tienes que poder con todo, solo aprende a no abandonarte mientras lo intentas. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Sed de amor y compasión
“Todos ustedes, los que tengan sed, vengan por agua; y los que no tienen dinero, vengan, tomen trigo y coman. Escúchenme atentos y comerán bien, saborearán platillos sustanciosos” (Is 55, 1-3).
En la sociedad actual hay una gran infinidad de sedes: sed de justicia, de paz interior, de reconciliación, sed de amor, sed económica, etc. Dios nos dice hoy: vengan a mí, porque en mí van a saciar su sed. Considero que lo que más padece el mundo y, por ende, nosotros, es la sed de paz. Hay gente malhumorada por todas partes, y para que las personas que no están bien de su cabeza y de su corazón no nos hagan daño, nosotros tenemos que estar en armonía y con tranquilidad. En una sociedad tan convulsionada, mantener la serenidad es clave.
“¿Qué cosa podrá apartarnos del amor con que nos ama Cristo? ¿Las tribulaciones? ¿Las angustias? ¿La persecución? ¿El hambre? ¿La desnudez? ¿El peligro? ¿La espada? (…) Nada podrá apartarnos del amor de Cristo” (Rm 8, 35.37-39).
Como ven, a quien tiene el amor de Dios en su mente y corazón nada le pasará. Podemos estar pasando por noches oscuras, podemos estar siendo perseguidos, podemos estar pasando penas económicas, podemos estar siendo amenazados, pero si tenemos a Dios dentro, nada nos pasará. A los que tenemos el amor de Dios en nosotros se nos nota, se nos ve. Quien tiene amor en su corazón, da eso: amor. Pero quien tiene el mal en su corazón vive dejando su veneno por dondequiera que pasa. Si usted quiere saber si una persona tiene a Dios o al diablo en su corazón, solo observe sus acciones y lo que dice. Cuando de nuestra boca solo salen palabras destructivas, es porque Dios no habita en nosotros.
Hoy Jesús “vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos” (Mt 14, 13-21). La “compasión” significa “sufrir juntos”. No es sentir lástima por los otros, sino mitigar el sufrimiento de los demás. Compasión es ponerse en los zapatos del otro y ver la vida desde esa persona. El psicólogo Paul Gilbert, creador de la terapia centrada en la compasión, dice que la compasión es una energía que nos mueve a ayudar a los demás para que ellos alivien su sufrimiento con nuestra ayuda (Reyes Zendera, 2017). Pero el mejor terapista es Jesús. Déjese ayudar por Él.
Los discípulos le piden que despida a la gente, porque se hacía tarde. Pero Jesús les dice: “Denles ustedes de comer”. Ellos le contestaron: “No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados”. Él les dijo: “Tráiganmelos”. Y, mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron y sobraron doce canastos. Eran más de cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.
Lo primero que podemos compartir con los demás es la palabra de Dios y nuestra fe. En segundo lugar, compartamos también un poco de tiempo con nuestros seres queridos. Y, por último, compartamos con los más pobres algo de los bienes materiales que recibimos, fruto de nuestro trabajo. Pero compartamos sin esperar nada a cambio.
No seamos tacaños. A los tacaños y egoístas les molesta que los demás sean generosos. Hay gente que no comparte, que no es generosa, pero critica a quienes dan. Seamos pequeñas gotas de generosidad en medio de una sociedad egoísta e individualista. Jesús es el modelo para imitar.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Notas de una escribiente
Con esta columna estoy siguiendo los sueños que tengo guardados en el corazón. Gracias por acompañarme en este camino.
Inicio esta columna con una pequeña reflexión sobre el nombre de la misma. Hace un tiempo yo estaba de directora editorial de un medio escrito, uno de los primeros en Quetzaltenango; conocí a un personaje que tenía una columna en el medio y su nombre era más o menos como el de esta, creo que lo estoy parafraseando, si no mal recuerdo. El nombre de este escritor era Rodrigo Tormo, uno de los mejores columnistas que he conocido y de quien aprendí mucho sobre este oficio.
Por varias situaciones dejé de escribir, se dieron varias cosas en el camino de la Comunicación, de las que aprendí y con las que he tenido que avanzar. Hoy agradezco a este medio la oportunidad de volver a la esencia, a poder compartir por medio de la palabra con la comunidad, escribir, analizar y expresar los diferentes temas, problemas y situaciones que aquejan a nuestra ciudad.
Déjenme confesar que tengo un poco de inseguridad, porque como buena comunicadora me preocupa no poder lograr el objetivo. Pero también viene a mi mente una frase que siempre me decía uno de los mejores catedráticos que tuve en la universidad: “Deja de autochingarte, Claudia”. Es como si Jon Dunn me lo estuviera diciendo al oído (por cierto, Jon está bien escrito).
Autochingarse es una palabra muy fuerte, que tiene un gran significado y que quiere decir: no seas insegura, no te compliques, confía en lo que haces. Es ese monstrito que tenemos en la cabeza, que nos complica la existencia y que no nos permite realizar lo que queremos, lo que deseamos o lo que nos llama la atención, por el miedo al qué dirán. Es la exigencia a realizar todo perfecto, es no permitirnos equivocarnos porque somos profesionales o porque tenemos un título.
Con esta columna estoy siguiendo los sueños que tengo guardados en el corazón. Gracias por acompañarme en este camino.
Claudia Yomara Mazariegos Soto
OpiniónEscritura














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