Fines de la educación superior

La Voz de Xela · Redacción 29 Enero 2019 07:00
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Tratar de determinar y explicar los fines de la educación en el nivel superior, entendidos como los motivos por los cuales se ejecuta o lleva a cabo el proceso formativo, implica ver atrás y comprender antes de dónde se origina la educación en su escencia y cómo el educando ha accedido a ese nivel. Para ello es necesario conocer cuáles han sido los fines de la educación en los niveles anteriores; partir de esto permite a la universidad plantear el objeto de su actividad, qué debe aportar a quien ingresa a la misma y establecer un perfil de egresado.

Considerando, bajo la idea de la causalidad aristótelica, que todo tiene una causa y un efecto, la educación no escapa a ello, pero, ¿cuáles son esos fines que persigue, o en todo caso debería alcanzar? Sin ver al educando como un objeto, o un simple engranaje de la sociedad, sí se le tiene que formar con un objetivo colectivo, cierto es que cada quien tiene la libertad para alcanzar la plenitud de la manera que lo desee, esa libertad tiene límites ante otros conceptos más importantes: la dignidad, la igualidad y la justicia.

La condición individual del ser humano no debe apartarse, entonces, de su entorno y menos aún de la necesidad de que como miembro de la sociedad tenga que aportar al desarrollo de la misma. Bajo esa premisa inicial, los fines de la educación en general tienen que ir en función de la autorrealización del ser humano, según Maslow fin último en la pirámide de necesidades, pero también del desarrollo de una sociedad más digna, igualitaria y justa.

Sin embargo, para llegar a este tipo de conclusiones, se tiene que reflexionar sobre cuál es la razón de ser del ser humano, un cuestionamiento no menos sencillo de responder, abordado por diversos autores y que continúa siendo objeto de análisis. Lo anterior sirve para comprender que la educación es solo un espacio y aporte más para que el educando, visto como tal en este ámbito, alcance un fin superior, y no que la educación sea en sí un fin superior. Por ello la academia tiene que considerar, no cuáles son motivos para formar, sino qué es lo que motiva al ser para educarse.

Las razones del ser humano, que son muy diversas como el mismo hombre lo es, dan la idea de hacia dónde tiene que orientarse la educación y cuáles deben ser en realidad sus fines, más aún en la formación superior, que en muchos casos en nuestro medio es vista como una posibilidad a la que no todos tienen acceso, y que debería permitir al educando ser mejor -no entendido como superior- persona entre sus semejantes.

Por otra parte, para conocer los fines, también influyen las condiciones en las cuales se desarrolla el proceso educativo; los objetivos cambian con relación al entorno, principio básico administrativo. Ya decía Ortega y Gasset: Yo soy y mi circunstancia. Aun cuando los fines fundamentales tendrían que mantenerse, de formar a un ser humano, cada vez más humano y pensante, no se puede decir que la educación superior, por ejemplo, en Europa, persiga lo mismo que en Latinoamérica o en Asia, por hablar de continentes. No se plantea igual la educación en ese nivel en una democracia que frente a un gobierno absolutista. Los fines tampoco serán los mismos si se vive en un conflicto interno que si se dan las condiciones para que se cumplan los derechos fundamentales.

Todo esto plantea la idea, que algunas veces de manera lamentable, la educación responde a las circunstancias y se adecúa a las necesidades del momento, cambiando la manera en que es formado el educando.

Cuáles deben ser esos motivos de la educación superior, tienen en principio que responder a un ideal de hombre y a un ideal de sociedad; es decir, un concepto integrado y no uno simplista que vaya en función de un enfoque instrumentalista a través del cual el educando solo pretende alcanzar un grado superior de formación para mejorar sus condiciones de vida y las de su familia mediante un trabajo mejor remunerado.

La realidad, no obstante, es contraria a las condiciones de lo que se plantea, porque la educación superior ha perdido el sentido de los conceptos básicos propuestos al inicio de este texto, y ha pasado a ser parte de ese carácter instrumentalista de las instituciones, siendo uno de los fines principales la obtención de ganancias económicas, respondiendo en consecuencia a otros objetivos distintos a los que incluso consigna la Constitución Política de la República de Guatemala.

La educación superior tiene que ser el nivel que le permita al educando discutir sobre la realidad para cambiarla de forma positiva, formar una ideología acorde a los valores personales y de su casa de estudios, crear conocimiento y no solo repetirlo; no puede limitarse a la simple transmisión de información, porque eso podría suplirse con una educación autodidacta, la cual, indistintamente, siempre deben exigirse los educandos. Por ello, si se analiza con mayor profundidad, existen más motivos de la razón de ser de las instituciones de educación superior, una de las principales es ser un espacio para que confluyan personas de distintas condiciones, pero que busquen el mismo ideal de una sociedad más justa, equitativa y libre.

Muchos de los cambios, de hecho, tendrían que generarse desde las universidades, públicas o privadas, como cuna de ese pensamiento reflexivo y crítico, y no ser lugares desde donde se busque mantener el poder. Por ello, la educación superior debe ser para todos, pero para todos los que en verdad sean conscientes de la necesidad de formación para mejorar las condiciones de vida en el país y no para los que, carentes de valores, solo acuden sin un sentido o para corromper y entorpecer más la sociedad a través de la legitimidad de un título o pertenencia a una casa de estudios. En esto cabe reflexionar sobre la facilidad en el acceso a la educación superior y en consecuencia la calidad de la misma. Finalmente, este proceso formativo debe apuntar hacia la perfectibilidad del ser humano.


La Voz de Xela · Redacción


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La integridad como valor y cualidad

La integridad, como valor y cualidad, es sinónimo de bienestar personal y bienestar social. Tenga siempre presente que, en la vida, todo tiene sentido.

Silvia Morales Paniagua 19 Junio 2026 17:11
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Hace unos días estaba observando cómo una compañera de trabajo compartía, en una charla, el valor del silencio. Para ejemplificarlo, realizó un ejercicio que consistía en pasar de mano en mano, entre los estudiantes, un manojo de llaves sin hacer ruido. El reto era que los 120 estudiantes participantes lograran tener en su poder el manojo de llaves en absoluto silencio.

Algunos estudiantes se reían o emitían sonidos que interrumpían el ejercicio. En la tercera oportunidad que les dio, decidí tomar mi celular y grabar el momento. Los estudiantes, al ver que estaban siendo observados a través de un dispositivo y que se evidenciaría si alguien interrumpía el ejercicio, lograron permanecer en silencio y cumplir el reto.

Esta anécdota me hizo reflexionar sobre el valor y la cualidad que tiene una persona para hacer lo correcto en diversas situaciones, aun cuando nadie la esté observando. Es muy fácil hacer lo correcto cuando estamos siendo vistos por alguien; sin embargo, somos una sociedad carente de este valor y cualidad esencial que debe acompañarnos a lo largo de la vida.

Jesús es el máximo ejemplo y modelo de integridad al hacer la voluntad de Dios en su vida. Ser íntegro significa ser honesto, coherente y respetuoso, primeramente con uno mismo y también con las demás personas. En realidad, la integridad no solo demanda honestidad externa, sino que implica tener un corazón y una mente alineados con la voluntad de Dios.

Aplicar la integridad como un valor diario fortalece la autoestima, genera bienestar emocional y propicia la toma de decisiones correctas. A nivel personal, contribuye al crecimiento individual; y, a nivel social, fomenta la confianza y la responsabilidad, construye una sociedad más armoniosa y mejora el ambiente en las relaciones sociales.

La integridad, como valor y cualidad, es sinónimo de bienestar personal y bienestar social. Tenga siempre presente que, en la vida, todo tiene sentido.


Silvia Morales Paniagua

Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.


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OpiniónIntegridad

El costo oculto de hacer un trabajo a medias

Esta falta de conciencia sobre el impacto de sus errores y cuando la persona está acostumbrada a que otros resuelvan, es una persona que desarrolla dependencia laboral.

Crysta Nowell 18 Junio 2026 08:38
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En cualquier organización es normal que existan procesos de revisión, cambios, correcciones y actualizaciones, pero cuando los cambios son debido a que una persona entrega constantemente los trabajos incompletos, con errores o de baja calidad y estos deben ser corregidos por otros, surge la duda del nivel profesional que tiene esta persona.

Desde la psicología organizacional, el profesionalismo no se mide únicamente por los conocimientos técnicos, sino también por los valores de responsabilidad, compromiso, atención al detalle y la capacidad de asumir las consecuencias de sus propias acciones. Cuando una persona tiene que corregir su trabajo, aunque en el fondo el conocimiento técnico sí esté implementado, únicamente indica la mediocridad en el trabajo. Este juicio es muy duro para cualquier profesional, porque la percepción de los demás sobre su desempeño genera desconfianza; con el tiempo esta persona va a dejar de ser tomada en cuenta.

Una persona que corrige estas actitudes y con el tiempo va cambiando bajo las observaciones o las correcciones realizadas, indica que ha sido falta de capacitación o de tiempo para revisar los detalles. Sin embargo, cuando la actitud es contraria y se desentiende de esos errores y se acomoda para que alguien más los revise y los corrija y sigue repitiendo los mismos patrones, es una persona que ha desarrollado una dependencia laboral que limita su crecimiento laboral, lo que se resume a falta de interés por mejorar. Cuando esta actitud se vuelve constante, se pueden deteriorar las relaciones laborales y afecta la credibilidad de la persona sobre su trabajo.

Esta falta de conciencia sobre el impacto de sus errores y cuando la persona está acostumbrada a que otros se la resuelvan, es una persona que desarrolla dependencia laboral y su crecimiento profesional se limita. Desde la inteligencia emocional, asumir esa responsabilidad de aprender, reconocer sus errores, aprender de los mismos y mejorar la calidad de su trabajo es una señal de madurez profesional.

Al final, ser profesional no significa ser perfecto. Significa hacerse cargo de la calidad de lo que se entrega, aprender de los errores y respetar el tiempo y esfuerzo de quienes trabajan junto a nosotros. Porque el verdadero profesional no es quien nunca se equivoca, sino quien no espera que los demás arreglen constantemente lo que le corresponde hacer.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPsicología

La experiencia mundialista

Destaco tres elementos que he visto: orden, seguridad y espectáculo. Desde el traslado de Nueva York hacia el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, hasta el ingreso al recinto.

César Pérez Méndez 17 Junio 2026 16:25
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Asistir a la Copa Mundial de la FIFA 2026 ha sido una de las experiencias más extraordinarias y gratificantes de mi vida. La considero una bendición, no solo por la oportunidad de presenciar partidos de primer nivel, sino por vivir de cerca la fiesta deportiva más importante del planeta.

Durante estos días he tenido la oportunidad de asistir al encuentro entre Brasil y Marruecos, que terminó empatado 1-1, y al partido entre Francia y Senegal, en el que los franceses se impusieron 3-1. Más allá de los resultados, lo impresionante es el ambiente que se vive dentro y fuera de los estadios, donde miles de aficionados de diferentes países comparten una misma pasión.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es la organización. Estados Unidos ha demostrado una capacidad extraordinaria para desarrollar un evento de esta magnitud. Destaco tres elementos que he visto: orden, seguridad y espectáculo. Desde el traslado de Nueva York hacia el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, hasta el ingreso al recinto, todo está cuidadosamente planificado. Existen múltiples controles de seguridad que garantizan una experiencia tranquila para los asistentes.

También es admirable cómo cada partido se convierte en un espectáculo completo. La música, la animación, la tecnología y la energía de los aficionados hacen que la experiencia vaya mucho más allá de los 90 minutos de juego.

El Mundial no es solamente futbol. Es cultura, convivencia, emoción y aprendizaje. Es la oportunidad de observar cómo un evento deportivo puede unir a miles de personas de diferentes nacionalidades bajo un mismo sentimiento. Vivirlo en primera persona ha sido un privilegio que guardaré para siempre entre los recuerdos más valiosos de mi vida.


César Pérez Méndez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.


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OpiniónMundial 2026

Privatización e inseguridad en el Complejo Deportivo

El último fin de semana, varios niños que se encontraban jugando en la cancha de futbol (de manera individual, no en equipo) fueron retirados por guardianes del lugar.

Vilma del Rosario Xicará 17 Junio 2026 08:42
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El Complejo Deportivo de Quetzaltenango debe ser un espacio público destinado a promover el deporte en niños, jóvenes y adultos, brindando instalaciones adecuadas, seguras y accesibles. Sin embargo, es importante que se den a conocer diversas situaciones que generan preocupación.

El último fin de semana, varios niños que se encontraban jugando en la cancha de futbol (de manera individual, no en equipo) fueron retirados por guardianes del lugar, indicándoles que no podían permanecer en esa área; al preguntar las razones de esta restricción, indicaron que desconocían el motivo, pero que esa era la instrucción que tenían. Lo anterior resulta difícil de comprender, ya que no es posible que en un espacio en donde ningún equipo estaba practicando en ese momento, los niños sean limitados para practicar la actividad para la cual fueron construidas estas instalaciones.

A ello se suma otra situación, porque áreas destinadas a diferentes disciplinas permanecen ocupadas en horarios ordinarios por entrenadores que imparten clases privadas con el respaldo de las asociaciones deportivas. Esto sí debe estar prohibido, ya que se debe garantizar que los espacios públicos no se conviertan en escenarios de aprovechamiento o lucro personal, limitando el acceso de la población en general, limitando el derecho de uso de quienes sostienen estas instalaciones mediante recursos públicos.

También preocupa la falta de criterios uniformes para la supervisión de las normas de convivencia, pues mientras se prohíbe a niños jugar futbol en la cancha, se permitió que una persona adulta permaneciera sobre la pista de atletismo tomando el sol en ropa interior, sin ninguna intervención por parte de los guardianes, pese a la presencia constante de menores de edad.

Estas restricciones y poca seguridad obligan a los padres de familia a pagar en canchas, gimnasios e instalaciones privadas para la práctica de deporte de sus hijos, privatizando de esta manera la práctica de deportes.


Vilma del Rosario Xicará

Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.


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OpiniónComplejo Deportivo

El valor silencioso de un padre

Hoy honremos a los padres que aman en silencio, que perseveran con valentía y que reflejan, con sus imperfecciones y esfuerzos, destellos del amor.

Edwin Ibarra 16 Junio 2026 08:28
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En el Día del Padre solemos reconocer su esfuerzo y sacrificio, pero pocas veces hablamos de esas virtudes silenciosas que sostienen hogares enteros. Son los hombres que cargan preocupaciones sin compartirlas, que renuncian a sueños personales para abrir caminos a sus hijos, que velan en silencio por la seguridad de su familia y encuentran fuerzas aun cuando están cansados.

Un padre muchas veces ama sin esperar reconocimiento. Su presencia constante, sus consejos oportunos y su capacidad de permanecer firme en medio de las dificultades son expresiones de un amor profundo que rara vez recibe aplausos.

Estas cualidades reflejan, en parte, el corazón de nuestro Padre celestial. Dios también cuida, protege y provee aun cuando no siempre percibimos su obra. Como declara la Escritura: “Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de quienes le temen” (Salmo 103:13, NVI). Asimismo, Jesús nos recuerda el amor generoso de Dios al decir: “Si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a los que le pidan!” (Mateo 7:11, NVI).

Hoy honremos a los padres que aman en silencio, que perseveran con valentía y que reflejan, con sus imperfecciones y esfuerzos, destellos del amor fiel de nuestro Padre celestial. Su legado no siempre se mide en palabras, sino en vidas transformadas por su ejemplo.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónDía del Padre

Cuerpo y Sangre de Cristo

P. Orlando Pérez 13 Junio 2026 07:00
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En el Antiguo Testamento, Moisés le dice al pueblo: “recuerda el camino que el Señor, tu Dios, te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba… él te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná”, (Dt 8, 2-3. 14-16).

En el camino de la vida también se experimentan diferentes situaciones, unas positivas y otras negativas. No todo es color de rosa en la vida. Y la mejor comida no es el maná que comió el pueblo de Israel; el mejor alimento es el mismo Cuerpo y Sangre de Cristo. Pero para creer que en realidad es el Cuerpo y la Sangre de Cristo, es indispensable tener fe. El Cuerpo y Sangre de Cristo tendrá efectos positivos si la fe que tengo es robusta. El Cuerpo y Sangre de Cristo es la mejor comida que los viajeros cristianos pueden llevar consigo para cuando tengan hambre.

Este Cuerpo y Sangre de Cristo lo comen buenos y malos. Es decir que, si un cristiano come el Cuerpo y Sangre de Cristo en pecado, pues está tragando su propia condenación. Entonces, al que come el Cuerpo y Sangre de Cristo en la Eucaristía, se le debe notar en su vida ordinaria. Tiene que haber coherencia entre lo que come y su modo de vida.

La solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo es una fiesta para expresar nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies del pan y del vino, (MF 56). Jesús se hace presente de una manera sacramental en cada Eucaristía. En su presencia eucarística permanece misteriosamente en medio de nosotros como quien nos amó y se entregó por nosotros.

La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento no se conoce por los sentidos, sino solo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios, (Santo Tomás de Aquino). Lo que se tiene que hacer es reconocer a Jesús en la Eucaristía por medio de una fe profunda. Jesús dice de sí mismo: “yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre”, (Jn 6, 51-58).

¿Qué tan grande es mi fe para creer realmente que Jesús se hace presente en cada Eucaristía? Si la fe es enamorarnos cada día más de Cristo, y Cristo se hace presente en cada Eucaristía, entonces lo que tenemos que hacer es enamorarnos de este sacramento en donde Jesús se hace presente.

Si de verdad somos cristianos, debemos participar en la misa mínimo los domingos. Es una obligación. Si no sentimos en nuestra vida esa necesidad de venir a misa y comulgar, hay que preocuparse, porque algo nos está pasando. Si al participar en la Eucaristía no sentimos nada, entonces vana es nuestra fe.

En el Antiguo Testamento se inmolaban novillos en honor del Señor. Y esa sangre era derramada sobre el altar, (Ex 24, 3-8). En el Nuevo Testamento, según la carta a los hebreos (9, 11-15), es la propia sangre de Cristo la que se derrama para nuestra salvación. Bien lo decía San Carlo Acutis: “La Eucaristía es la autopista para llegar al cielo”.

Mientras tenga vida, no desperdicie la oportunidad de comer el Cuerpo y Sangre de Cristo cuantas veces pueda. No se olvide también de visitarlo en el sagrario, porque ahí está él para decirle que le ama sin medida.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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La comodidad se convierte en costumbre

Carol Contreras 15 Junio 2026 17:30
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Qué inofensiva puede parecer la palabra “después”. Se vuelve constante el postergar decisiones, iniciar un proyecto, mejorar un hábito, darle continuidad a tu trabajo o hacer mejoras en el servicio que ofreces.

La comodidad ofrece seguridad, tranquilidad, requiere menos esfuerzo y se vuelve una pausa constante que evita enfrentarnos a la incertidumbre del cambio. También es cierto que necesitamos esos momentos de descanso y estabilidad, pero, al volverse permanente, el “después” empieza a transformar:

• Después termino mi trabajo.
• Después hago ejercicio.
• Después voy al doctor.
• Después empiezo mi proyecto.
• Después envío mis propuestas.
• Después me inscribo en un curso.
• Después ordeno mi ropa.
• Después cuido mi arreglo personal.

Cada vez que eliges “después”, la probabilidad de que la oportunidad regrese o se repita es muy baja, quizá nula. Y mientras más postergas, el después se convierte en nunca.

¿Has sentido que tus sueños desaparecen? Mientras esperas que el momento sea perfecto, los sueños no desaparecen, se apagan. La vida cambia cuando decides hacer las cosas con intención, con fe, valentía y entusiasmo, avanzando un paso a la vez, pero desarrollando tus ideas, sueños y objetivos, dándoles prioridad y orden a lo que deseas lograr.

Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

¿Qué parte de tu vida estás dejando para “después” y cuánto tiempo estás dispuesto a seguir esperando para actuar? Recuerda que, en los pequeños detalles, está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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Anticonceptivos y sexualidad: ¿aliados o enemigos del placer?

Algunos estudios sugieren que entre un 10% y un 20% de las mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales experimentan sensación de sequedad vaginal. 

Sara María Mendoza G. 12 Junio 2026 09:47
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La conversación sobre anticoncepción se ha centrado principalmente en la prevención del embarazo. Sin embargo, pocas veces hablamos de un aspecto igual de importante: su impacto en la sexualidad femenina. ¿Los anticonceptivos mejoran o empeoran el deseo sexual? ¿Influyen en la lubricación vaginal? ¿Afectan la satisfacción sexual de la mujer? La respuesta no es simple, porque la sexualidad femenina está influenciada por factores hormonales, emocionales, relacionales y sociales. Sin embargo, la evidencia científica actual nos permite comprender mejor algunos de estos efectos.

El deseo sexual es una de las áreas más estudiadas. Un metaanálisis publicado en The European Journal of Contraception & Reproductive Health Care encontró que aproximadamente el 15% de las mujeres usuarias de anticonceptivos hormonales reportan una disminución del deseo sexual, mientras que cerca del 22% describen una mejoría y la mayoría no experimenta cambios significativos.

Esto demuestra que la respuesta es altamente individual. Los anticonceptivos hormonales combinados pueden disminuir los niveles de testosterona libre circulante debido al aumento de la globulina transportadora de hormonas sexuales (SHBG). Esta es una de las explicaciones fisiológicas propuestas para la disminución del deseo en algunas usuarias. La lubricación vaginal también puede verse influenciada por los cambios hormonales. Algunos estudios sugieren que entre un 10% y un 20% de las mujeres que utilizan anticonceptivos hormonales experimentan sensación de sequedad vaginal. 

Esta situación puede provocar molestias durante las relaciones sexuales y afectar indirectamente la satisfacción sexual. Existen alternativas terapéuticas y diferentes métodos anticonceptivos que permiten individualizar el manejo de cada paciente. Por otro lado, la anticoncepción también puede mejorar significativamente la vida sexual. Una encuesta realizada en más de 7 mil mujeres por el proyecto CHOICE de Estados Unidos encontró que las usuarias de métodos de larga duración, como el implante subdérmico y los dispositivos intrauterinos hormonales, reportaban mayores niveles de satisfacción sexual. La explicación parece sencilla: al reducir el miedo al embarazo no planificado, muchas mujeres experimentan mayor libertad, espontaneidad y disfrute durante sus relaciones.

Es importante recordar que no existe un anticonceptivo perfecto para todas. Lo que mejora la sexualidad de una mujer puede afectar negativamente a otra. Por ello, la elección del método debe incluir una conversación abierta sobre salud sexual, expectativas y calidad de vida.


 


Sara María Mendoza G.

Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.


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OpiniónSexología

¿Cuál es nuestro problema: el sistema institucional o el funcionario?

Arnoldo Soch Tzul 11 Junio 2026 09:00
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Entiendo, en ningún lugar del mundo hay Estado perfecto; sin embargo, nuestro caso es sumamente preocupante, llevamos muchas décadas en esta situación, no podemos seguir así.

El 31 de mayo recién pasado, nuestra Constitución Política cumplió 40 años. En este tiempo, o quizá en los últimos ocho años, hemos visto cómo ha sido violada, ultrajada, pisoteada, etc., por personas sin escrúpulos. 

Recién estamos terminando el proceso de elección de segundo grado; es obligatorio preguntarse, si se eligieron o se impusieron a los magistrados para el Tribunal Supremo Electoral, Corte de Constitucionalidad, al Fiscal General y Jefe del Ministerio Público. Qué tanto avanzó la transparencia en este proceso, qué tanto ganó la ciudadanía para mejorar su calidad de vida. Aún falta ver si se elige o se impone al Contralor General de Cuentas. 

A este respecto, ¿cuál es nuestro problema, el sistema institucional o el funcionario? En el proceso de elección de segundo grado, muchos analistas y ciudadanía en general hemos sentenciado que las Comisiones de Postulación ya no sirven, están obsoletas. En el caso específico de la Corte de Constitucionalidad, cuyo objetivo principal es defender el orden constitucional del país, está sumido en una profunda crisis institucional, perdió legitimidad, es decir, sus resoluciones no son objetivas, son parciales —a favor de la corrupción—, hay pugna de poder; ello repercute en la toma de decisiones. Tres de los cinco integrantes no tienen ética, tienen señalamientos por escándalos de corrupción. Como decía mi abuelita: ¿Con qué cara van a defender el orden constitucional del país? Señor Molina Barreto: Mazariegos no es rector.

En otra línea: Recientemente, el nuevo fiscal del MP, doctor Gabriel García Luna, decidió liquidar la Fiscalía Especial contra la Impunidad —en sus mejores tiempos, por medio de esta fiscalía conocimos a las personas que compraron el voto para beneficiar a Jimmy Morales—, porque bajo el mando de Rafael Curruchiche la población perdió credibilidad y confianza, se desnaturalizó su razón de ser. Hay casos espurios, sin ningún fundamento legal —la CPRG fue violada, ultrajada, etc., por esta persona—; el caso emblemático de las autoridades indígenas del año 2023 de los Cuarenta y ocho Cantones, que están por cumplir 14 meses en prisión preventiva y hasta hace unos días se les asignó juez, pregunto: ¿Acaso eso no es violar las normas más elementales de la Carta Magna?

A mi parecer, tenemos dos casos importantes que deben ser objeto de análisis por parte de personas doctas en la materia, objetivas y responsables. Por supuesto, es importante tomar en cuenta que una tiene rango constitucional y la otra no lo tiene; sin embargo, fue un brazo fuerte para combatir estructuras criminales y nos mostró cómo estas estructuras fueron cooptando al Estado, en detrimento de la población. 

La CC sigue funcionando; de guardián de la Constitución pasó a ser un tirano con toga, está erosionando el Estado de derecho, hay abuso de poder. Mientras que el Fiscal General y Jefe del MP liquidó la FECI y con ello seguramente evaluarán al personal, revisarán exhaustivamente cada caso para determinar la veracidad de los hechos imputados a personas criminalizadas.

Necesitamos instituciones con un sistema bien definido, leyes modernas y sólidas —el Código Penal está vigente desde 1974—, hacer uso de tecnología de punta, transparencia absoluta, todo a favor de la población, con personal o funcionarios de carrera, éticos, que funcione la meritocracia; además, la ciudadanía debe jugar su rol, denunciar malos actos, auditoría social sobre presupuestos y desempeño de las instituciones y personal.

LO QUE SE MIDE, SE PUEDE MEJORAR. Peter Drucker


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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