Aldo Herrera: “Cuando SBX gane vamos a hacer que el Centro Intercultural esté realmente al servicio de la población”
Aldo Fernando Herrera Scheel busca llegar a la alcaldía de Xela por el comité cívico SBX. Participa la serie de entrevistas Conociendo a los candidatos a la alcaldía de Xela con el director de La Voz de Xela, César Pérez Méndez.
¿Quién es el candidato?
Soy Aldo Fernando Herrera Scheel, tengo 32 años, soy abogado y notario por la Universidad Francisco Marroquín. Tengo estudios de posgrado en la Universidad de San Carlos, en el TEC de Monterrey, México, en la Universidad Católica de Chile y realmente a mí me apasiona mucho los temas de urbanismo y por eso estamos participando aquí.
Aldo, revisando la hoja de vida, no encontré participación política partidista en el candidato, ha representado a la organización civil, a una asociación de Sacándole Brillo a Xela. Otro detalle es que es hijo del exgobernador de Quetzaltenango, Marco Aníbal Herrera Alvarado. ¿Qué más tenemos en la presentación? ¿Quién es Aldo Herrera en el ámbito general?
Sí, en efecto, mi papá es Marco Herrera, él estuvo muchos años aquí tratando de mejorar la ciudad, también fue concejal y fue gobernador.
¿Fue concejal también verdad?
Sí y mi abuelo es German Scheel Montes. Fue alcalde, muchos dicen el mejor alcalde de la historia de Xela. Fue gobernador, diputado, también asesor presidencial, así que tengo excelentes ejemplos en el tema de la política y ellos mucho de lo que me enseñaron es la ética política, que creo que es un faltante que podemos ver en nuestra coyuntura hoy.
Eso quiere decir que en los genes corre la política. Históricamente la familia ha estado involucrada en la política de Quetzaltenango.
Pienso que lo que corre es el amor por Xela. Eso es lo que corre. Las ganas de ver que esta ciudad sea pujante, que esté siempre liderando y que no nos quedemos atrás. Creo que eso es lo que aprendí en casa, más que temas de política.
¿Qué está pasando con la familia del candidato? En los últimos días ¿Cuál es la noticia?
Tuve la bendición de ser padre, una experiencia realmente linda. Quiero mucho a mi hijo. Nunca pensé tener ese sentimiento y no me lo esperaba, realmente. Es una experiencia muy linda que comparto con mi esposa y es un acontecimiento muy especial en mi vida. Bienvenido al mundo Aldo Julián.
¿Aldo Julián se llama?
Así es. Bienvenido a Xela, bienvenido al mundo y yo quisiera siempre ser su amigo y su guía en esta vida.
¿Cómo es la relación del candidato con su papá?
Tengo una buena relación con mi papá, tengo tres hermanos y la verdad es que siempre hemos sido muy unidos, siempre estamos juntos y yo agradezco mucho la familia en la que estoy.
¿Con quién vive?
Con mi esposa y mi hijo. Vivimos solo los tres.
Hace 13 años nació esa iniciativa de Sacándole Brillo a Xela. ¿Cómo surgió?
Surgió como un movimiento ciudadano de jóvenes. A veces creo que cualquier quezalteco se puede dar cuenta de que vamos a un parque, a la naturaleza, a la esquina de nuestra colonia y los encontramos lleno de basura. Encontramos las cosas muy descuidadas y eso fue lo que lo que promovió a Sacándole Brillo a Xela. Mi abuelo y mi papá me han contado de las grandezas de Xela, pero luego las vamos a conocer y las vemos completamente descuidadas, verdad. Entonces es importante que nos involucremos, que cambiemos algo sencillo como ir a limpiar su parque, algo que hicimos hace dos fines de semana, ir a recoger la basura en un parque le cambia completamente la vista, le saca el brillo al parque y es así como nació Sacándole Brillo a Xela.
¿Cuál es el estatus de SBX en este momento?
Actualmente es un comité cívico. Y regresando un poco a una pregunta del inicio, usted me dijo que siempre he sido apartidista. Siento que todavía lo soy.
¿No es político?
Sí, somos políticos, pero no somos partidistas.
¿Por qué?
Porque no somos parte de un partido político, no somos parte de esas estructuras nacionales que se han visto tan afectadas con esta reciente ola de la corrupción en nuestra política. Somos un comité, somos locales, somos independientes y creo que eso es una gran fortaleza de Sacándole Brillo a Xela.
Para que nuestra audiencia tome el dato, efectivamente es una organización, es un comité, es la figura, pero dentro de la Ley Electoral, es una organización política que participa en un proceso.
Pero lo que cuenta el candidato es que la filosofía de ustedes es ciudadana. ¿Ese es el punto?
Es una organización ciudadana. Fue constituido por ciudadanos, recolectamos firmas, 3 mil firmas, más de 3 mil firmas estuvimos recolectando.
¿Pero se necesitan menos para hacer comité?
Sí, mil 500. Pero el ejercicio era muy beneficioso no solo para la ciudadanía, sino para el equipo. Conocer las diferentes zonas, las diferentes colonias, llegarles a las personas, y comentarles sobre esto que queremos hacer con este proyecto de Sacándole Brillo a Xela.
Contémosle al público la temporalidad que tiene un comité cívico porque muchas personas creen que es permanente, pero esto es coyuntural, que va a pasar después de las elecciones, por ejemplo, independientemente del resultado.
Cuando se adjudiquen las elecciones, cuando ganemos, se disuelve para volver a participar. Lo tenemos que volver a armar y creo que es algo beneficioso tener que volver a hacerlo porque nos obliga otra vez a ir a conocer a las nuevas generaciones que van a estar en cuatro años, ya participando políticamente a visitar las diferentes colonias y zonas nuevamente. La naturaleza de SBX siempre ha sido el voluntariado y esto de recolectar firmas y constituirlo para mí fue como seguir haciendo el mismo trabajo que veníamos haciendo.
¿Qué ha hecho por Xela Sacándole Brillo Xela?
Por muchos años tuvimos el proyecto de Pasos y Pedales. Empezó en la 21 avenida y luego en la 4a calle de la zona 3. Nos fuimos capacitando y con la municipalidad de Guatemala y consultores de diferentes países, nos decían, miren, tiene que ser una calle principal, porque lo que uno está haciendo es generar ese cambio de jerarquía. Tenemos que hacer ver a la población que el carro no es lo más importante, sino las personas y eso es lo que se hacía todos los domingos de 8 a 13 horas. Lamentablemente nos cerraron ese proyecto.
¿Quién les cerró el proyecto?
El primero en cerrarnos fue la pandemia de covid-19, pero luego la actual administración no permitió que reiniciar el proyecto y lamentablemente se cortaron los árboles del espacio, que los árboles son súper importantes para la movilidad peatonal porque nos dan sombra. No sé si se han dado cuenta que cuando uno camina en una calle sin árboles, realmente se vuelve algo muy desagradable versus caminar en un lugar con sombra, con menos temperatura, no nos quemamos, hay que tomar en cuenta mucho otras maneras de movilidad que no sean de carro.
Si nos hubieran permitido seguir con nuestros proyectos, porque estábamos acumulando muchísimo apoyo, incluso internacional, ganamos un fondo de la embajada de los Estados Unidos por 1.2 millones de quetzales, cosa que estuvo en la cuenta bancaria de Ciudades Sostenibles como se constituyó legalmente la Asociación y la actual administración rechazó que usáramos ese fondo para restaurar la estación del Ferrocarril de Los Altos, el actual Centro Intercultural, y asimismo, nos cerraron Pasos y Pedales. Así es que por eso tomamos esta decisión de participar, porque en Pasos y Pedales muchas familias se iban a recrear, ahí en la biblioteca muchos estudiantes iban a estudiar sus privados, no nos íbamos a quedar con los brazos cruzados y por eso decidimos constituir este comité.
Bueno, no permitirle que alguien haga algo bondadoso, que haga un proyecto que va a generar bienestar es ilógico. Seguramente la interpretación es que ustedes tenían otra vocación o que estaban viendo otras cosas. ¿Qué pasó en realidad?
Si usted se pone a analizar la política del país va a ver muchas cosas ilógicas. Para la mente sana, de buena fe, pero cuando estamos hablando de personas que están viendo muchos intereses personales dentro de la política es donde empiezan a actuar de forma ilógica. Le pongo un ejemplo, viene una gran oportunidad para la ciudad, una autoridad que quiera el beneficio de la población la pone primera a ella y si viene un gran beneficio internacional y una autoridad que quiere el beneficio de él mismo, va a actuar de una manera que parece ilógica, pero para él no es ilógico, porque es un beneficio personal, así es que si para alguien le afecta que una organización crezca que se vuelva más fuerte. Entonces, debería preguntarse cuáles son sus convicciones. Ahorita si vamos al Centro Intercultural está cerrado ese establecimiento. No está generando cultura como debía de hacerlo, entonces solo se abre cuando viene un gran concierto como recientemente con Nodal. Ahí si abre las puertas, pero si el estudiante quiere ir a estudiar para sus privados, ahí está cerrado, si el niño quiere ir a un parque a jugar ahí está cerrado, pero media vez algo que sea lucrativo, entonces ahí sí se abre completamente. Tenemos que cambiar la ciudad, tenemos que transformar la manera de ver nuestro territorio.
¿Cuál es el estatus legal de este centro?
Fuimos siempre una incomodidad para la administración del centro porque siempre trajimos a la luz que está pasando con el dinero que entra de los conciertos, que está pasando con los ingresos que entran del parqueo, por qué no está abierto. Por qué no le dan mantenimiento. Y eso fue lo que finalmente logró, que se unieran fuerzas todas las personas con intereses oscuros y lograrán sacar a Sacándole Brillo a Xela. Así es que de esta manera de que se está administrando tiene que cambiar completamente y cuando SBX gane vamos a hacer que ese Centro Intercultural realmente esté al servicio de la población.
¿Cuál es la diferencia de la Plataforma Ciudadana de Luis Grijalva hace 8 años con la SBX hoy?
Nuestra principal diferencia es que somos apasionados por el urbanismo, por el desarrollo urbano sostenible. Pensamos mucho en que los niños deben ir a jugar a los parques y luego, cuando esos niños entran a la escuela, tener una biblioteca para hacer sus tareas. Y cuando sean jóvenes que vayan en un transporte público digno, eléctrico, de primera a estudiar y luego cuando salgan de la Universidad que tengan oportunidades de trabajo, que exista inversión en Quetzaltenango. Cuando ese joven se case, que tenga accesibilidad a la vivienda, que haya proyectos de vivienda accesibles aquí en el Centro Urbano de Xela y luego. Y cuando ya sea un adulto mayor, que tenga un lugar, aceras donde caminar, iluminadas, seguras, que tenga parques donde visitar. Tenemos que pensar no solo en la infraestructura gris, sino en el tema humano. En Sacándole Brillo a Xela siempre hemos sido hombres de acción, apasionados por los proyectos y definitivamente vamos con una ideología de ejecutar proyectos.
¿Cuál es el número de colegiado del candidato?
26 mil 713, soy yo.
¿A qué se dedica Aldo Herrera y de qué vive?
Soy abogado y notario, soy asesor en una empresa quetzalteca y también asesoró a muchas personas sobre inversiones en Quetzaltenango, en sobre cómo tramitar licencias de construcción en Quetzaltenango, por ejemplo, ahí he conocido muchísimo sobre la municipalidad, sobre el Ministerio de Ambiente. Me he especializado en buenas prácticas empresariales, eso significa de cómo llevar una empresa ordenada a nivel jurídico y creo que vamos para adelante en temas de mi profesión, quiero seguir estudiando, me gusta mucho estudiar y por eso también estamos estudiando mucho urbanismo, tengo un posgrado en la en el TEC de Monterrey sobre urbanismo, donde yo aprendí muchísimo sobre la importancia de las ciudades y cómo va a ser el futuro de las ciudades. Muy importante, que los centros urbanos están creciendo muchísimo.
¿Está preparado para para este contexto que está presentando Aldo y en esa parte, cuáles son las principales motivaciones del candidato?
Mi motivación número uno, gracias a la teoría, hoy traemos aquí un manual de Ciudades Inteligentes, que hizo la Fundación Nauman. Estoy muy orgulloso de nuestro primer concejal, que es el arquitecto Marco Chávez que hoy nos acompaña. Él fue parte de la elaboración de este de este plan, de este manual para generar ciudades inteligentes del futuro.
Y siempre hablan de que el principal tema, la columna vertebral de una ciudad, es su transporte público y para mí mi sueño sería que nos recordaran como la administración que generó un transporte público famoso a nivel mundial. Tenemos un plan que se llama Xela Futuro, y entonces ahí hablamos de todos estos temas, del futuro de la movilidad, el futuro verde que yo le diría que tal vez es el segundo tema cómo recuperar nuestros bosques urbanos.
Transporte moderno ¿Cuál sería?
El transporte público no solo es viable, sino es una necesidad. Hay que hacerlo, generando los nodos principales, las rutas principales, norte, sur, este oeste. Desde Interplaza hasta la Rotonda y toda la 19 y 29 avenida, tenemos que conectarlo con un transporte público, generando 40 estaciones inteligentes. Se menciona que en las rutas debe haber por lo menos 100 buses para que un bus pase cada 2 minutos, entonces es importante que tengamos todas nuestras fuerzas enfocadas en lograr esto y vamos a cambiar la estación. Estaciones inteligentes, pagos electrónicos y eliminamos las extorsiones.
Es desarrollo orientado al transporte, es decir, generamos nuestro desarrollo de nuevos edificios, nuevos apartamentos de vivienda, nuevos centros comerciales basados en las líneas principales del transporte.
Son los ejes de la ciudad
Son los ejes de la ciudad y no solo eso, sino en Brasil están haciendo algo interesante. Que todas las personas de escasos recursos y no solo de escasos recursos, sino todas las personas que quieran, al separar su basura y entregárselo a la municipalidad, les dan boletos de transporte público, entonces con el transporte público arreglamos temas medioambientales. Yo pienso que todo es posible, César y yo he visto realmente alguien que yo admiro de esta generación de la política es Nayib Bukele, yo lo admiro a él. Porque muchos en El Salvador no creían que fuera a hacer más seguro el país. Él está haciendo posible y somos ese tipo de personas. Veo muchos quezaltecos que han perdido la esperanza en la ciudad y es momento de tener esperanza otra vez y esa manera es votar por ese SBX.
¿El candidato maneja bicicleta?
Vine a esta entrevista en bici, Todos los días ando en bici, a mí me encanta la bicicleta.
¿Su mayor logro?
Ser papá, eso es increíble.
¿Su fracaso?
Cuando cerraron la biblioteca en el Centro Intercultural de Quetzaltenango.
¿Cómo lo ha superado?
Abrimos otra biblioteca, en la zona 8, en la colonia La Democracia. Y vamos a abrir una en cada colonia.
¿Cuál es el carácter de Aldo Herrera?
Soy una persona que le gusta hacer proyectos, que le gusta ejecutar proyectos. Me gusta leer los estudios, pero no hacer más estudios, sino realizarlos, probarlos, ver cómo es el contacto humano de los proyectos.
¿El credo del candidato en que personal?
Yo soy católico.
Mensaje final
A todos los quetzaltecos, les quiero decir que se pregunten cómo va a ser el futuro de Xela, cómo ven ustedes el futuro de esta ciudad y si ustedes se lo imaginan con transporte público excelente, de primera calidad, famoso, con parques, con bosques urbanos, con buena calidad de aire, con una empresa de servicios públicos, sin corrupción, con excelentes servicios públicos, con agua, con un control sobre nuestros voten por SBX, si ustedes ven ese tipo de futuro, por favor este 25 de junio vayan y en la papeleta rosada, cuando vean, SBX, márquenlo y empujemos un futuro sostenible para Quetzaltenango.
Mira la entrevista:
Para leer: La entrevista completa de Steycy Ovalle en La Voz de Xela
Lee en este artículo la entrevista completa con Steycy Ovalle y su testimonio sobre el hecho que acabó con la vida de su hijo André Ovalle.
La entrevista puede ser vista en las redes sociales de La Voz de Xela.
César Pérez Méndez:
¿Qué tal amigos? ¿Cómo están? Gracias por permitirme acompañarlos en esta ocasión. Primero quiero darles la bienvenida y contarles que esta es una entrevista especial de César Pérez Méndez, porque hoy vamos a conocer una historia. He pedido permiso para poder tocar sentimientos, fibras profundas y, por supuesto, remover un pasado reciente.
Quiero agradecerle a Steycy Ovalle, porque al mencionar su nombre muchos ya sabrán que es la mamá del bebé que lamentablemente, en las fiestas de Navidad de fin de año, perdió la vida en Salcajá, Quetzaltenango, en un incidente de tránsito.
Esta historia nos ha llamado la atención por varias razones. Primero, porque es una historia humana; es una historia de madre. Pero, sobre todo, porque es una historia que todos conocimos, que vimos y a la que le dimos seguimiento. Sin embargo, también es una historia que sigue viva, porque continúa un proceso jurídico y legal.
Estoy muy agradecido porque Steycy confió en esta entrevista, en este espacio, para poder contar su historia y conocer más detalles de este caso tan especial.
Steycy, bienvenida. ¿Cómo se encuentra?
Steycy Ovalle:
Gracias, César. Creo que hasta la fecha sigo sobreviviendo, porque realmente ha sido muy difícil el día a día. Seguir adelante no ha sido fácil, de verdad. Pero también les agradezco a ustedes por tomarse el tiempo para escuchar mi historia.
César Pérez Méndez:
Muchas gracias y gracias por confiarnos su historia. Vamos a iniciar con algunos datos precisos. ¿Cuándo fue y a qué hora ocurrió este lamentable incidente?
Steycy Ovalle:
Fue un 24 de diciembre, cuando todos ya estaban alistándose para las fiestas de la noche. Ese día mi mamá estaba haciendo paches y ya se estaba celebrando en casa.
Yo pensé: “Bueno, es 24 y no tengo regalos para mi hermana ni para una primita”. El nene ya hacía sus manitas así… y mi ilusión era que le dieran su regalito y él lo abriera. Yo sé que él era un bebé y que tal vez no lo iba a recordar, pero era mi sentimiento de madre. Era su primera Navidad.
Como soy madre soltera, yo hacía transmisiones en vivo en Facebook vendiendo cositas. Iba mucho a un centro comercial que está cerca de la salida. A veces iba sola y otras veces iba acompañada con el bebé. Entonces, para mí era como un día normal.
Ese día alisté al nene y dije: “Vamos a traer dos regalitos, unos regalitos de Q20”. No era mucho. Salí con el nene y, créeme César, yo iba tranquila. Como te digo, para mí era un día normal.
Cuando pasamos por el Rancho Rodríguez, yo llevaba el carruaje con el nene. De pronto escuché que algo se quebraba, como plástico. Iba a girar la cabeza, pero tal vez la moví apenas un centímetro y… pasó el carro.
En ese momento me quedé en shock. Lo primero que pensé fue: “Esto es un sueño”. Ni siquiera pude ver el carro. No lo escuché, no frenó, no tocó bocina, nadie gritó “¡cuidado!”. Simplemente pasó el carro y se llevó el carruaje.
Yo empecé a gritar, porque el carruaje terminó volcado frente a otro carro estacionado.
César Pérez Méndez:
¿Contra otro carro estacionado?
Steycy Ovalle:
Sí, contra otro carro estacionado.
En mi mente yo pensaba que el nene estaba en la trompa del carro, que estaba malherido. Nunca pensé que iba a estar… así. Yo decía: “Va a estar malherido”.
Empecé a gritar desesperada: “¡André! ¡André, mi hijo, André!”. Era una desesperación que nunca había sentido. Me agarraba la cabeza y gritaba: “¡Mi hijo, André!”.
Como el carro quedó volcado, yo no podía pasar hacia la parte de adelante. Cuando estaba intentando rodearlo, vi a un hombre que estaba medio afuera del vehículo. Yo ni siquiera me fijé en él. Solo quería encontrar a mi hijo.
Entonces decidí rodear el carro. En ese momento se me acerca un hombre y me dice: “¿Está buscando a su bebé? Está abajo del camión”.
Yo me quedé ahí parada y miré a André debajo del camión. Estaba muy adentro. Solo se le veían sus piecitos.
Corrí, me agaché como pude —porque yo no podía meterme completamente— y lo jalé de los piecitos. Del golpe se le salió el calcetín izquierdo.
Cuando lo jalé, incluso sus bracitos se levantaron. Yo pensé que estaba… que estaba vivo.
Lo levanté porque pesaba. Pero tenía la mollera destapada y había un charco de sangre.
Cuando lo miré… se le veía el cerebro.
Aun así lo levanté. Te juro que todavía movía los ojos. Y ahí fue cuando empecé a gritar.
De ahí lo único que recuerdo es que yo ya estaba sentada y el nene estaba tapado. Entré en shock. No recuerdo quién me lo quitó ni cómo terminé sentada.
Las personas me estaban sujetando porque yo quería volver a agarrar al nene. Lo estaba sacudiendo… no comprendía lo que estaba pasando. Todo fue tan rápido, tan horrible.
Y hasta hoy tengo esa sensación de culpa: “¿Por qué no vi el carro?”. Aunque sé que no fue mi culpa.
Steycy Ovalle (continúa):
Personas del restaurante salieron a ayudar. Me preguntaban mi nombre, dónde vivía. Yo solo repetía: “André… es mi hijo”.
No reaccionaba.
Hasta que una señora, una colochita —hasta el día de hoy no sé su nombre— me tomó la cara y me preguntó: “¿Cómo se llama?”.
Lo único que pude decir fue: “Soy hija de Freddy Ovalle, el que trabaja en el Juzgado de Paz”.
Ella me preguntó: “¿Usted es sobrina de Dani?”.
Y yo solo respondí: “Sí, sí”.
Casualmente mi papá es bastante conocido en Salcajá por su trabajo en el juzgado. La señora era vecina de mi tío, así que comenzó a llamar a mi familia para avisarles.
Yo no tenía mi teléfono. En el carruaje había una bolsita con mi cartera, mi teléfono y una pachita. Todo salió volando.
Cuando encontraron mi teléfono, estaba quebrado. Empezaron a llamar a mi familia, pero nadie contestaba.
Al final lograron comunicarse con mi hermano. Después llamaron a mi mamá y le dijeron que fuera a reconocer a su hija, porque estaba tirada en el Rancho Rodríguez.
Mi mamá empezó a gritar pensando que yo estaba muerta.
Cuando mi familia llegó, mi papá me abrazó por la espalda y me dijo:
“¿Por qué no viste el carro?”
Hasta hoy me preguntan cómo el carro me agarró por la espalda y no me llevó.
He visto el video del accidente unas 200 veces, analizando cada segundo. Y yo ni siquiera recuerdo haberme caído. En el video se ve que el carro me tira hacia atrás y yo me levanto corriendo, pero yo no lo recuerdo.
Steycy Ovalle:
En ese momento yo no sentía nada. Llegó un bombero y me dijo:
—Señora, ¿cómo está?
Yo estaba en shock. Le respondí:
—¿Cómo me está haciendo esa pregunta si mi hijo está ahí tirado? ¿Cómo quiere que esté? No estoy bien.
El bombero me pidió disculpas. Luego me tomaron la presión, el azúcar, y me preguntaban si me sentía bien. Yo solo decía que sí, pero estaba temblando y gritando por mi hijo.
En ese momento lo único que me importaba era mi hijo. Intentar entender que ya no estaba y cómo había pasado todo.
Algo que tengo muy marcado en mi corazón es que yo estaba tirada, gritando por mi hijo, cuando se me acerca mi familia y me dicen:
—Steycy… ¿y el nicho? ¿y la caja? ¿Qué vamos a hacer?
Y yo respondía:
—No sé… ahí está el niño… no me pregunten, no sé.
César Pérez Méndez:
¿Cómo le decían de cariño?
Steycy Ovalle:
André… o Pepillo. Mi mamá le decía Pepillo.
Entonces mi familia me preguntaba qué íbamos a hacer con él, con el nicho y la caja. Pero yo no sabía qué decir. No podía pensar.
Después se realizó el levantamiento del cuerpo y tuvimos que ir al Inacif para continuar con el proceso. Llegué el 24 de diciembre y me dijeron que lo entregarían hasta las 8 de la noche. Pero al final, para hacer corta la historia, me lo entregaron hasta el 25, como a las 10 u 11 de la mañana.
Y lo más duro para mí, incluso más que el accidente, fue tener que reconocerlo.
Yo le decía a la licenciada:
—Yo no quiero entrar a verlo.
Pero ella me dijo:
—Mamita, tiene que hacerlo, porque solo usted puede reconocerlo.
Cuando me pusieron la bata y caminaba por el corredor, yo pensaba: “Dios mío, los hijos tienen que enterrar a los padres… no los padres a los hijos”.
César Pérez Méndez:
No tiene nombre. Cuando muere un padre, uno queda huérfano. Pero cuando muere un hijo… ¿cómo se llama eso? No tiene nombre.
Steycy Ovalle:
Y creo que no tiene nombre porque el dolor es demasiado grande.
Entrar a ese lugar fue horrible. El olor era a carne podrida, había moscas. Me llevaron hacia los congeladores. Yo estaba temblando.
Sacaron la bandeja y estaba la bolsa negra donde estaba mi hijo. La abrieron con confianza, porque es su trabajo.
Esa fue una de las imágenes más profundas que me quedaron.
En el momento del accidente yo había visto que su cabecita estaba muy dañada. Y al verlo ahí… me preguntaba: “Dios, ¿por qué él? ¿Por qué de esa manera?”
Después también tuve que reconocerlo en la funeraria. Me dijeron que lo habían reconstruido.
Lo maquillaron para colocarlo en su cajita. Mi chiquitito era blanquito, pero se veía más morenito.
Algo que me dolió muchísimo fue que yo quería darle un último besito.
Pero el encargado de la funeraria me dijo:
—No lo puede tocar.
Yo le pregunté:
—¿Por qué no puedo tocar a mi hijo?
Y me explicó que, por el estado en que estaba, habían utilizado ciertos productos para evitar el mal olor. Me dijeron que no podía tocarlo.
César Pérez Méndez:
O sea que no pudo despedirse con un contacto de su bebé.
Steycy Ovalle:
No. No lo pude hacer.
Y eso me dolió bastante, porque era como darle su último beso. Pero me dijeron que no podía.
En todo ese tiempo, legalmente yo todavía no había actuado, porque estaba concentrada en el velorio y en despedir a mi hijo.
Incluso organizar el velorio fue muy difícil. Por la fecha, todo estaba cerrado. No se pudo hacer el estofado como es costumbre; tuvimos que hacer pollo.
Fueron gastos, deudas… porque uno no está preparado para algo así. Nadie tiene guardado dinero pensando que su hijo va a morir.
Durante el culto se me acercaron familiares y amigos y me dijeron:
—Ya le dieron arresto domiciliario a Celeste.
Y yo pregunté:
—¿Cómo que arresto domiciliario?
Imagínate… la caja de mi hijo estaba ahí enfrente, lo estábamos despidiendo y me estaban diciendo eso.
César Pérez Méndez:
Antes de entrar en la parte legal, Steycy nos ha contado que todo ocurrió en un segundo, en un parpadeo. No logró ni ver hacia un lado.
Pero han pasado ya varios días desde entonces. ¿Cuántos días lleva contados desde el accidente?
Steycy Ovalle:
Aproximadamente más de 70 días.
César Pérez Méndez:
Después de este tiempo, ¿qué ha pasado en lo personal?
Steycy Ovalle:
Personalmente siento que se me acabó la vida.
Te soy sincera: he llegado incluso a planear mi suicidio. Pensaba que quizá era mejor terminar con todo el dolor.
Mi hijo era mi única compañía. Es mi único hijo y para mí él era todo.
César Pérez Méndez:
Antes de grabar este espacio, le pregunté a Steycy si estaba segura de compartir su historia y ella me dio su autorización.
Uno de los comentarios que más me estremeció cuando se hablaba de esta tragedia en las noticias era cuando la gente preguntaba: “¿Cuántos fallecidos hubo?”
Alguien respondía: “Uno, el bebé”.
Pero una mamá comentó algo que impactó mucho. Dijo:
“Hubo dos fallecidos, solo que a la mamá la dejaron viva”.
Steycy Ovalle:
Y es muy cierto.
Porque una parte de mí se fue con André.
Incluso cuando lo enterramos, yo puse dentro de su cajita una prenda mía, para que no me extrañara. Él se despertaba cuando no me sentía cerca.
Le puse una blusa mía.
También le puse su lamparita, porque le tenía miedo a la oscuridad. Yo sé que un muerto ya no siente nada, incluso lo dice la Biblia. Pero es el sentimiento de madre.
Con el nicho también fue difícil. Yo quería uno pequeño, pero me dijeron que solo había nichos grandes.
Y yo decía:
—Pero es muy grande para mi bebé.
César Pérez Méndez:
¿Qué prenda fue la que dejó con él?
Steycy Ovalle:
Una blusa mía.Sí, una blusa mía. Se llevó la mayoría de sus mordelones, se llevó toda su cajita, uno de sus zapatos de dinosaurio que estaba estrenando y sus dos lamparitas de angelitos para que él tuviera luz.
César Pérez Méndez:
Porque esa parte sí es completamente verídica: un bebé puede estar lejos de cualquiera, menos de su mamá.. Incluso hay videos donde explican que, cuando sienten el olor de la mamá, los bebés siguen durmiendo; si no, se despiertan. Bajo esa creencia, yo mandé mi ropa en la cajita de André.
Steycy Ovalle:
Y es que, vieras César, yo siempre le decía a mi bebé: “¿Por qué estás llorando? Si mamá no te va a dejar, nunca te va a dejar”. Y el día que yo lo dije en el cementerio sentí que rompí esa promesa. Porque yo siempre le prometí: “Donde va mamá, va bebé”.
Pero ahora bebé está en otro… En otro lado. ¿Cómo te podría decir? En otra dimensión. Él ya trascendió, gracias a Dios. Quiero pensar que está en otro lugar.
Fíjate que después del accidente yo me quedé bastante mal, porque yo decía: “No, yo me morí en el accidente. Yo me morí y no estoy reaccionando”. Sentía que el carro también me había llevado a mí, porque los primeros días fueron fatales.
Yo no entendía cómo había salido viva. No te voy a decir que salí ilesa, porque la llanta me pasó por el pie. Al otro día, cuando se me fue la sensación del dolor del shock por la pérdida de mi hijo, me di cuenta de que el pie lo tenía hinchado, morado. Ni podía caminar.
Me llevaron al doctor por los golpes que tenía en el cuerpo, el dolor de la cintura, porque caí sentada con el golpe. Y el doctor me dijo:
“Mire, reposo de tres días”.
Tenía que ir a recoger el cuerpecito del nene. Tenía que hacer todas las vueltas. Porque al ser madre soltera, solo yo. Solo yo podía hacerlo.
Entonces me tuve que aguantar el dolor físico en ese momento. Una ibuprofena y vámonos. Esos días ni comí. Y hasta la fecha me está costando comer. Me está costando entender que la vida tiene que seguir, de cierta manera.
Todavía sigo tratando de buscar el propósito de todo esto. Porque soy cristiana y creo mucho en Dios. Y me pregunto: “Ok, Dios, ¿por qué lo quiso así?”
Quiero creer que Dios no permitió el accidente, pero sí permitió que mi hijo no sufriera. Porque quiero pensar que, aunque él movía los ojitos después del accidente, eran movimientos involuntarios. Quiero creer eso.
Yo me pongo a pensar que cuando el carro se llevó el carruaje, tal vez pudo haber sido peor. Pudo haber quedado completamente destrozado. Cuando pienso en cómo quedó debajo, digo: no, gracias a Dios no sufrió.
César Pérez Méndez:
Hay una premisa que se dice cuando perdemos a un ser querido: la gran pregunta es “¿por qué?”. Y muchas veces esa pregunta no tiene respuesta. Humanamente no la tiene.
Entonces, algunos dicen que más bien hay que preguntarse: “¿para qué pudo haber ocurrido?”. Tal vez esa pregunta puede aliviar un poco el dolor, porque estas pérdidas no tienen comparación, no tienen compensación.
Steycy, ¿cuál es esa interpretación que usted está buscando?
Steycy Ovalle:
Ahorita lo que quiero entender es por qué yo quedé. Por qué el carro no me llevó a mí. Porque estuve a un paso.
Por lógica, cuando yo llevaba el carruaje y el carro pasó, yo debía haber salido hacia adelante. Pero no sé por qué sentí como si algo me hubiera jalado hacia atrás.
Pero también me pregunto: “¿Cuáles son tus planes para mí?”. Porque al menos ahorita yo he sufrido demasiado.
Y digo: estos no creo que sean los planes de Dios, verme sufrir. Pero también pienso que después del sufrimiento vendrá la alegría. La pregunta es: ¿cuándo? ¿Y a qué costo?
Porque enterrar a un hijo es demasiado difícil. Y yo siempre digo algo: no es que minimice cuando un hijo muere por enfermedad, pero al menos tuviste la oportunidad de llevarlo al doctor, de luchar por él, de endeudarte si era necesario para comprar medicamentos o máquinas.
En mi caso no fue así.
Mi consuelo fue que llegó el bombero, quitó la manta, vio a mi bebé… y volvió a taparlo.
A mí me hubiera encantado llevármelo al doctor.
César Pérez Méndez:
Siempre escuchamos decir que nadie se va para siempre mientras lo recordemos. Mientras esos recuerdos sigan vivos.
Steycy, ¿cuáles son los principales recuerdos de André que guarda en su corazón?
Steycy Ovalle:
Su sonrisa. Era muy risueño ese niño. Muy risueño.
Incluso los psicólogos me dicen: “Sonría por él. Si él era muy risueño, sonría por él”.
Pero es difícil.
Mi nene sonreía desde los cinco meses. Yo le decía: “¿Cómo te llamas?”. Y él hacía gestitos. Muy inteligente.
Le decía: “¿Mové tu chinchín?”. Hay un video que publiqué donde le digo eso y él responde con sus movimientos.
A veces yo digo en broma: los niños muy listos no son para este mundo.
Pero son recuerdos muy lindos. Cuando lo bañaba, por ejemplo. Ya empezaba a patalear, a querer jugar. Yo ya le iba a comprar sus juguetitos para la bañera.
Y son recuerdos con los que yo me quiero quedar en el corazón. Yo digo: fue feliz esos cinco meses.
César Pérez Méndez:
Cinco meses… ¿con cuántos días Dios le regaló la oportunidad de ser mamá de André?
Steycy Ovalle:
Cinco meses y veinticuatro días.
Y falleció un veinticuatro de diciembre.
César Pérez:
Una fecha exacta.
Steycy Ovalle:
Exacta. Y yo creo que uno no se va ni un segundo antes ni un segundo después de lo que le toca.
Porque en los videos el reloj marca las nueve con cuarenta y nueve minutos, con cincuenta y ocho o cincuenta y nueve segundos. Si hubiera cambiado a las nueve con cincuenta, no choca.
Entonces digo: Dios no nos dio ni un segundo más, ni un segundo menos.
Después de que murió mi hijo empecé a investigar mucho: qué pasa después de la muerte, qué pasa con el cuerpo, si hay cielo, si hay infierno… porque me entran muchas dudas como mamá: ¿dónde está mi hijo?
Y encontré algo curioso. El número 24 significa unión familiar. Y quiero creer que ese era el propósito de mi hijo: unir a la familia.
César Pérez Méndez:
¿Quiénes conforman ese núcleo familiar más cercano?
Steycy Ovalle:
Mis padres, mi hermano, mi cuñada… incluso mis tíos. Tal vez antes no teníamos una relación tan cercana, muchas veces por la distancia. Pero todo esto nos ha unido bastante.
Y yo digo: “Ok, André, lo cumpliste y lo vas a seguir cumpliendo”.
Porque considero que este caso no solo me tocó a mí, sino que tocó el corazón de muchas familias.
César Pérez Méndez:
Miles, diría yo. En Guatemala y fuera del país. Fue una noticia internacional.
Steycy Ovalle:
Sí, lastimosamente. Y lastimosamente también me ha tocado a mí contarla. Pero creo que Dios también me mandó a ser fuerte.
César Pérez Méndez:
En medio de todas esas preguntas y búsquedas… ¿qué respuestas ha encontrado sobre lo que pasa después de este capítulo terrenal?
Steycy Ovalle:
Y quiero pensar que allá el tiempo es relativo. Que mientras allá pasa una hora, aquí pueden pasar cinco años.
Quiero creer eso.
Porque entonces imagino que cuando yo llegue y voltee a ver a André, él me diga:
“¡Ah, ya vino mamá!”.
César Pérez Méndez:
Eso está fuerte, pero también da consuelo, Steycy. Nos da consuelo a quienes seguimos aquí en este mundo.
Steycy Ovalle:
Sí, yo quiero pensar eso. Y fíjate que algo bastante interesante es que algunas personas lo han soñado. Mi hermanita, por ejemplo, tiene nueve años y dice que lo soñó.
Ella me contó: “Andresito estaba abrazado por una viejita, morenita”. Y yo pensé inmediatamente en mi abuela. Dice que lo tenía abrazado y jugando. Entonces yo digo: “Bueno, ya está con mis abuelos”. Y, quiera que no, eso me da un poquito de consuelo.
También lo he soñado llorando. Y muchos me dicen: “Es que usted no lo deja descansar”, porque yo voy mucho al cementerio.
César Pérez Méndez:
¿Cada cuánto va?
Steycy Ovalle:
Cuando recién ocurrió el accidente iba cada dos días. Después, cuando pasó mi cumpleaños en enero, empecé a ir solo los sábados.
Siempre voy, lo adorno, lo pinto, llevo algo, algún juguetito. Nunca voy con las manos vacías. Pero también voy a llorarle y a pedirle perdón por no haber visto el carro.
Porque como madre uno sabe que no tuvo la culpa, pero aun así uno siente que debía proteger a su hijo.
César Pérez Méndez:
Una madre muy joven. ¿Cuántos años tiene, Steycy?
Steycy Ovalle:
Veintidós años. A los veinte me embaracé y a los veintiuno lo tuve.
Aunque soy joven, siento que he leído muchos comentarios duros. Comentarios como: “¿Dónde está el papá?”, “¿Por qué madre soltera?”, “Qué bueno que se lo llevaron”.
César Pérez Méndez:
Sí, hay comentarios muy duros. Gente sin corazón.
Steycy Ovalle:
Sí. Y yo digo: tampoco lo tuve a los catorce años. Sé que soy joven, pero sabía lo que estaba haciendo y me estaba haciendo responsable.
La relación con el papá ya había terminado, pero eso no significa que yo no estuviera asumiendo mi responsabilidad como madre.
César Pérez Méndez:
Al final, esos comentarios no tienen cabida. Porque muchas veces los planes de Dios son distintos a los que nosotros imaginamos.
Después de setenta días de este hecho, ¿qué hay en el corazón de Steycy? Más allá del proceso legal, ¿cómo se ha ayudado para seguir adelante?
Steycy Ovalle:
Cuesta buscar ayuda, cuesta mucho.
Los primeros quince días me encerré. No quería hablar con nadie, no quería que me preguntaran nada. Mi mamá me decía: “Steycy, platiquemos, ¿estás bien?”. Y yo simplemente me bloqueaba.
Pero gracias a Dios tengo el apoyo de una psicóloga que se llama Julia Ruano. Ella llega a mi casa, es un amor de persona.
César Pérez Méndez:
¿De parte de quién llega ella?
Steycy Ovalle:
Me contactó por redes sociales. Fue algo voluntario, por lo mediático que fue el accidente. Varias personas me buscaron para ayudarme.
Julia Arruano me ha ayudado mucho en la parte psicológica. Y también está Iván Tebalán, tanatólogo de aquí de Quetzaltenango.
César Pérez Méndez:
Claro, lo conocemos. Le enviamos un saludo, porque también estuvo tratando de contactarla para ayudar.
Steycy Ovalle:
Sí, Iván es un amor de persona. Ambos me han ayudado bastante, sobre todo a encontrar herramientas para salir adelante. Porque no es fácil.
A veces me siento sentada, estancada. No sé qué va a pasar en el futuro. Mis planes eran llevar a mi hijo a la playa, sacarlo a comer, hacer tantas cosas… y todo eso se fue a la basura.
Ahora vivo día a día.
He buscado mucho a Dios, he buscado más a mi familia, he leído libros, escucho podcasts y trato de distraer mi mente. Pero algo que me está afectando mucho son los ataques de ansiedad.
Hace unos veinte días estaba teniendo hasta dos ataques de ansiedad al día. Es horrible. Sentía como si las costillas se me metieran a los pulmones, no podía respirar.
La primera vez pensé que me estaba muriendo. Le dije a mi mamá: “Llame a los bomberos, ya no puedo respirar”. Pensé que ahí se terminaba todo.
Pero mi miedo no era morirme, sino que mis papás me vieran morir. Además, estaba el proceso legal. Yo decía: si yo no estoy, todo esto va a ser peor.
Entonces tengo que ser fuerte. Y creo que hasta hoy sigo de pie por el proceso legal.
También estoy tratando de encontrarme a mí misma otra vez. Porque hasta volver a sonreír duele.
A veces estoy con amistades y me hacen reír un momento, pero inmediatamente viene ese pensamiento: “¿Por qué te estás riendo? Acabas de enterrar a tu hijo”.
César Pérez Méndez:
Es luchar con lo externo, pero también con lo interno.
Steycy Ovalle:
Totalmente. Incluso algo tan simple como ir a comprar un helado. A veces pienso: “¿Por qué estás comiendo? ¿Por qué te estás cambiando? ¿Por qué estás feliz?”.
Y no es que esté feliz. Son momentos en los que trato de distraerme un poco de mi realidad. Pero esos pensamientos vuelven y golpean.
César Pérez Méndez:
Hasta hoy, para Steycy, ¿quién iba conduciendo el vehículo?
Steycy Ovalle:
Incluso hay video de cuando la sacan del carro. La persona que conducía era María Celestre Gramajo.
Los testigos dicen que llevaba puesto el cinturón de seguridad y que tuvieron que desabrochárselo para sacarla. También mencionaron que olía a alcohol.
Dentro del carro había una botella de XL, cadenas de oro y otras pertenencias que después la familia llegó a retirar.
El accidente ocurrió cerca de donde vivimos.
César Pérez Méndez:
¿Usted conocía a esta persona?
Steycy Ovalle:
Solo de vista, porque vivimos cerca. Pero no era alguien con quien yo hablara o tuviera relación.
Tampoco conocía a las personas que llegaron a auxiliarme ese día.
César Pérez Méndez:
Ahora sí, en el ámbito legal: ¿qué ocurrió después? Porque ha sido un caso que parece haberse detenido y la sociedad quiere saber qué está pasando.
Steycy Ovalle:
En Quetzaltenango estuvimos presionando con mi primer abogado, Jonathan Tobar, para iniciar con los procedimientos.
Por ejemplo, por las lesiones que yo tuve, el homicidio culposo se agrava cuando hay lesiones. Pero nunca me mandaron al Inacif.
Me citaban para trámites y cuando llegábamos nos decían que la fiscal no estaba, que se había ido a audiencia o que regresáramos otro día.
Cuando mi abogado preguntó por las cámaras de seguridad, le dijeron que no había cámaras.
Pero en redes sociales estaban circulando videos del accidente. Entonces nos dimos cuenta de que nosotros mismos tendríamos que conseguirlos.
El día del accidente, los peritos que llegaron —Nancy Bonilla y Sergio Mijangos— me tomaron declaración. Yo les pedí ver los videos porque quería confirmar si yo no había tenido culpa.
Sergio Mijangos me mostró ese mismo día los videos del Rancho Rodríguez.
César Pérez Méndez:
¿Ese mismo día del accidente?
Steycy Ovalle:
Sí. Minutos después.
Fue muy duro, pero era necesario verlo para entender lo que había pasado.
Por eso, cuando después dijeron que no había videos en Quetzaltenango, yo me pregunté: “¿Cómo que no? Si ya me los habían mostrado”.
Luego supimos que María Celeste Gramajo tiene un hermano trabajando en el Ministerio Público de Quetzaltenango. Entonces pedimos que el caso se trasladara por conflicto de intereses.
El expediente se trasladó a Totonicapán
Ahí me mostraron algunos videos, pero no estaban los del Rancho Rodríguez ni los de la gasolinera Shell. Solo estaba una cámara del hotel que es la que circula en redes.
Las cámaras nueve y diez de la gasolinera, según dijeron, “se perdieron”.
La perito aseguró que había extraído los videos y que los entregó en un disco al fiscal Wilmer Josué Miranda Maldonado, pero ese disco ya no aparece.
También hubo problemas con las cámaras de la entrada de Marroquín. Yo tenía un video de la municipalidad, pero cuando me entregaron el material, era del 29 de diciembre, no del 24.
Y cuando le mostré al fiscal el video correcto en mi teléfono, dijo que él sí tenía el del 24.
Además, no hubo inspección ocular del vehículo. No revisaron si había alcohol, drogas o botellas dentro del carro. El vehículo quedó abandonado atrás de la PNC de Salcajá.
Tampoco me enviaron al INACIF.
Y el examen toxicológico tampoco se hizo correctamente. La doctora Roxana Rodríguez Gramajo indicó que no pudo hacer un examen de sangre porque “no había lugar para venopunción”.
Pero eso no tiene sentido, porque incluso del tobillo se puede extraer sangre.
Según el informe, solo se hizo un examen de orina, y hasta hoy no hay resultados.
Eso molesta mucho. Porque, por ejemplo, el accidente de la Sinaloa ocurrió dos días después del mío, y el responsable ya estaba en prisión preventiva con el resultado toxicológico.
En cambio, aquí, después de dos meses, no entregan el examen.
Ya se solicitó dos veces oficialmente y no lo entregan. Entonces uno empieza a preguntarse qué está pasando.
César Pérez Méndez:
Actualmente, ¿quién la está apoyando legalmente?
Steycy Ovalle:
Ahora mi abogado es Carlos Martínez.
Él es más directo y me pone en la realidad. Me dice que hay distintos escenarios posibles, pero que van a intentar que en la primera declaración el caso avance hacia prisión preventiva.
Porque como madre lo que yo quiero es justicia. No es justo que yo esté llorando y llevando flores a mi hijo cada sábado mientras la persona responsable está en arresto domiciliario.
Ese día en la audiencia la familia llegó con mascarilla. La señora ni siquiera se acercó a hablar conmigo. Solo levantaba la ceja.
Incluso llegó en silla de ruedas, pero después la han visto en la calle caminando con muletas.
César Pérez Méndez:
Después del velorio y el sepelio, ¿ha habido algún apoyo económico de parte de la familia de la persona señalada?
Steycy Ovalle:
Buscaron a mi papá. El abogado llamó y le dijo que querían hacerse cargo de los gastos funerarios para que “y que ahí se quede todo”.
Le dijeron a mi papá que eso era una relación con su hija, que él no tenía nada que ver porque era mi nieto, no su hijo. Mi papá respondió: “Hable con mi hija”. Pero conmigo nunca se han acercado personalmente ni me han llamado.
Lo que han hecho es buscar a mi papá en su trabajo. El abogado de ellos, Jorge Abundio García Morales, llegó a hablar con él. Le decía: “Mire, don Freddy, lo más que podemos ofrecer son Q50 mil”.
Pero al inicio me ofrecieron 20 mil. Y yo les decía: “Disculpen, pero solo el nicho me costó Q25 mil”. Y no es una exageración; pueden ir a preguntar a la municipalidad.
También buscaron a mi mamá. Llegó el papá de un candidato a la alcaldía de Salcajá, Daniel Ovalle, diciendo que también estaban apoyando. Su papá le dijo a mi mamá: “Por favor dígale a su hija que acepte los 50 mil. Nosotros somos personas serias”.
Mi mamá les respondió: “Mi hija está en la casa, vayan a hablar con ella”.
Porque yo no soy una persona. Sé que los accidentes pasan. Pero lo que me molesta es que se escondan y quieran arreglar todo con todos, menos conmigo.
César Pérez Méndez:
¿Los escucharía si quisieran acercarse?
Steycy Ovalle:
Claro que sí. Yo soy gente, César. Yo sé que los accidentes pasan y que nadie está libre de una tragedia.
Pero que hasta hoy ni siquiera me hayan dado el pésame… eso me duele. Porque no fue un perro al que mataron. Fue mi hijo.
César Pérez Méndez:
¿Ha buscado apoyo en otras instancias?
Steycy Ovalle:
Sí, incluso he tratado de buscar apoyo con diputados. Contacté a Byron Rodríguez, le envié toda la información del caso. Pero luego vi que publicaron una fotografía por el Día de la Mujer junto a Daniel Ovalle.
Entonces uno entiende muchas cosas. Son personas con contactos, con dinero.
Muchos dicen: “Era solo un bebé de cinco meses”. Sí, pero era mi hijo.
César Pérez:
¿Para usted qué sería justicia en este caso?
Steycy Ovalle:
Yo espero que ella esté en la cárcel. Eso es lo que espero. Que sea condenada.
Porque esta familia ya ha tenido problemas en Salcajá, la gente los conoce. Yo creo que solo así algunas personas entienden las consecuencias de sus actos.
César Pérez Méndez:
¿Cree también en una justicia divina?
Steycy:
Claro que sí. Creo que las lágrimas de una madre se pagan doble.
Yo no le deseo el mal a Celeste. Pero si algún día les toca a ellos o a su familia pasar por algo así, que entiendan el dolor que se siente.
César Pérez Méndez:
Entonces no es venganza, es justicia.
Steycy Ovalle:
Exactamente. No es venganza.
César Pérez Méndez:
¿Cómo se siente con el apoyo de la gente que ha llegado a las manifestaciones y a las audiencias para acompañarla?
Steycy Ovalle:
Siento que no estoy sola. Porque legalmente parece que todo está del lado de ellos.
Pero cuando veo a las personas con carteles, con mensajes de apoyo, siento que mi corazón sana un poquito. Es como decir: “No estoy sola”.
César Pérez Méndez:
¿Le gustaría hacer un llamado al Ministerio Público?
Steycy Ovalle:
Sí. Al Ministerio Público les pido que hagan su trabajo, no solo con mi caso, sino con todos.
Es muy desgastante tener que ir a presionar y a insistir cuando uno está atravesando un dolor tan grande. No estamos pidiendo nada fuera de la ley, solo que hagan bien la investigación.
También le pido a los jueces que sean objetivos. Que se pongan en los zapatos de las víctimas.
Porque no puede ser que por conocer a un abogado o por dinero alguien quede libre. Para nosotros, las víctimas, el dolor es muy grande.
Yo solo pido que revisen todas las pruebas y evidencias con objetividad y que se llegue a un resultados satisfactorio
César Pérez Méndez:
También es importante pedir celeridad en el caso. Los operadores de justicia saben que existe una mora judicial.
Steycy, siga luchando. La vida continúa. Siga luchando por usted, por su familia y por la memoria de André.
Estoy seguro de que mucha gente la ha llegado a querer sin siquiera conocerla. Muchas personas han orado por usted, han pedido por su corazón y por su sanación.
¿Qué mensaje quiere dar a todas esas personas que han estado pendientes de usted?
Steycy Ovalle:
Quiero agradecerles de corazón. A través del caso de André he conocido a muchas personas con corazones muy nobles.
Sé que muchas personas han encendido una vela por André, han orado por él, por mí y por mi familia. De verdad se los agradezco y espero que Dios, junto con André, se los multiplique.
También agradezco a las personas que llevaron víveres en su momento, porque realmente fueron de ayuda. Y a quienes han llegado a las manifestaciones, gracias por tomarse el tiempo, incluso bajo el sol.
Porque hoy fue André, pero mañana puede ser una familia completa.
También quiero contarles que en unas semanas haré transmisiones en vivo para recaudar fondos para la lápida de André.
César Pérez Méndez:
¿A qué número pueden comunicarse con usted?
Steycy Ovalle:
Pueden escribirme a mi WhatsApp: 4733 8053. Ahí siempre respondo.
César Pérez:
Repitamos el número.
Steycy Ovalle:
4733 8053.
César Pérez Méndez:
Ahí pueden enviar mensajes de apoyo o cualquier ayuda que deseen brindar.
¿Cuándo está programada la próxima audiencia?
Steycy Ovalle:
Si no la vuelven a suspender, será el 10 de abril a las 12 del mediodía. La vez pasada fue terrible. Nos llamaron a las diez de la mañana para decirnos que se suspendía por un “problema de agenda”. Nos pidieron que llegáramos con los medios a las dos de la tarde para explicarlo.
Corrimos todos, y al final solo utilizaron esa excusa para suspender nuevamente.
Espero que esta vez sí se realice.
César Pérez Méndez:
¿Algo más que quiera compartir?
Steycy Ovalle:
Agradezco eternamente a todas las personas que han tratado de contactarme, incluso personas que no conozco. Un señor de Cantel llegó a mi casa preguntando por mí entre los vecinos.
Como madre de André, quiero decirles algo: cuiden a sus hijos. Ámenlos, compartan con ellos.
A veces los padres nos desesperamos, pero ámenlos y disfrútenlos. Porque uno nunca sabe cuándo puede pasar algo.
A mí me arrebataron a mi hijo en un segundo, y me quedé con muchos “hubiera”.
Amen a sus hijos y disfruten cada momento con ellos.
César Pérez Méndez:
Muchas gracias, Steycy, por compartir su historia y confiar en nosotros.
Steycy Ovalle:
Gracias a ustedes.
César Pérez Méndez:
Gracias amigos por acompañarnos en este capítulo especial de La Entrevista con César Pérez Méndez. Con permiso.
Mira la entrevista a continuación:
La Entrevista con César Pérez MéndezLa Voz de XelaSteycy Ovalle