Viviendo entre volcanes, lecciones y legados

Marco Buestán 1 Julio 2018 12:52
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Durante su estadía en Ecuador, entonces Audiencia de Quito, entre junio de 1802 a enero de 1803, el científico alemán Alexander von Humboldt dijo: «No es digno del hombre aceptar con naturalidad lo que es propio de la naturaleza». Añadió en sus escritos, «los ecuatorianos son seres raros y únicos: duermen tranquilos en medio de crujientes volcanes, viven pobres en medio de incomparables riquezas y se alegran con música triste». De los 10 volcanes más peligrosos de América Latina, Ecuador posee tres, el Tungurahua, Cotopaxi y Reventador, ahora, qué es lo que marca la diferencia para que en ocasión de sus erupciones no exista tragedia similar a la que provocó el volcán del Fuego, aunque sea tedioso comparar, vale señalar aspectos que aprendió Ecuador para que logremos sumar a la experiencia local, lo que Ecuador asimiló. GUATEMALA Y SUS VOLCANES En Guatemala existen aproximadamente 288 volcanes o estructuras de origen volcánico. Solo ocho de estos tienen reportes de actividad en tiempos históricos y tres son los más activos en la actualidad. Treinta y siete son reconocidos oficialmente como volcanes por la Federación Nacional de Andinismo. En cambio, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología –Insivumeh– reconoce 32. La cantidad de estas formaciones, junto a las cuatro fallas tectónicas, convierten al país en una zona sísmica. La mayoría de volcanes en el país están colocados sobre la Sierra Madre, en las cercanías del océano Pacífico. Volcanes activos Fuego: 3,830 msnm Pacaya: 2,550 msnm Santiaguito: alrededor de 2,510 msnm Datos curiosos El volcán más alto de Guatemala es el Tajumulco, ubicado en el departamento de San Marcos, con 4,220 metros sobre el nivel del mar. En cambio, el más activo y violento es el Santiaguito, Quetzaltenango. ECUADOR Y SU EXPERIENCIA El volcán Tungurahua inició un proceso eruptivo en septiembre de 1999. Hasta julio de 2006, los fenómenos volcánicos que afectaron a la población fueron las caídas de ceniza y los lahares. Sin embargo, en julio y agosto de 2006 se produjeron dos erupciones más explosivas que generaron, por primera vez desde la reactivación, flujos piroclásticos. Estos flujos pudieron afectar gravemente a la población y a la infraestructura local. Recordar eventos como este, que representan una historia trascendental, debe permitirnos ampliar nuestra visión y perspectivas respecto a la ocurrencia de fenómenos volcánicos. De modo que así se llegue a fortalecer la educación y conservación de este laboratorio natural llamado volcán Tungurahua. A lo largo de estos años, el personal que constituye el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional –IG EPN – ha contribuido al conocimiento científico relacionado con los procesos eruptivos del volcán Tungurahua. En la actualidad, el volcán Tungurahua es el mejor monitoreado de América Latina, pues gracias al esfuerzo de quienes han sido parte del IG EPN a lo largo de los años. Hoy en día cuenta con monitoreo de punta y en tiempo real de la actividad interna y superficial del volcán, no solo desde el Instituto Geofísico en Quito, sino también desde el Observatorio Volcanológico Tungurahua (OVT), ubicado a 15 km del volcán en el valle del río Patate. Este sistema de monitoreo funciona muy bien, pues además de instrumentos cuenta con un grupo de vigías del volcán. Este excepcional conjunto está constituido por voluntarios locales, quienes de manera desinteresada y comprometida han trabajado por una convivencia armónica entre el volcán, sus comunidades y los científicos para que el amor a su tierra y la seguridad de sus comunidades sea la prioridad durante este largo periodo de actividad eruptiva del volcán Tungurahua, que empezó hace 16 años. Se puede ver en línea en tiempo real. Cuando vino la gran erupción, la ciudad de Baños, que es la segunda más turística de Ecuador, fue desalojada en su totalidad, sin generar fallecimientos, heridos, el ejército, la policía civil, la Secretaría de Gestión de Riesgos (que tiene grado de ministerio) coordinó las actividades, las autoridades trabajan en coordinación, cuyo centro de operaciones es el ECU 911. QUÉ MARCA LA DIFERENCIA: · El Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional tiene autonomía, presupuesto, investigadores y un equipo de alto nivel, trabajando de forma exclusiva para dos fines, volcanes, movimientos telúricos y probables tsunamis, nada más. · Las zonas de influencia donde es probable un desastre por lahares, tienen prohibición de ser habitadas, existe alguna actividad agrícola, pero los habitantes en lo posible evitan dormir en estos lugares, y si lo hacen, se turnan para vigilar las propiedades junto a la policía. · Los pobladores de estas zonas fueron reubicados y el Gobierno generó emprendimientos que les permitió tener estabilidad económica, psicológica y laboral. · Hay continua información respecto a la posibilidad de erupción, en todos los medios de comunicación, de forma obligatoria y gratuita. · Los niños, población en general, empleados públicos y privados reciben capacitación, y se hace simulacros de forma continua, las empresas privadas y públicas, centros de educación de todo nivel, deben llevar registros de cumplimiento de estas actividades. · Las poblaciones cercanas tienen un sistema de alarmas de gran alcance, por lo que es difícil no lograr escuchar las mismas. · El número de entidades vinculadas para tomar las decisiones son máximo seis, de tal manera que la comunicación es fluida, y es pública. · La información y desarrollo de protocolos sobre los siniestros son comunicados por la máxima autoridad del lugar, normalmente es el gobernador, él es quien genera las alertas, y si es del caso ordena y coordina la evacuación. · Las poblaciones cercanas tienen una señalética propia para fines de movilización en caso extremo, se respetan las vías de evacuación, allí por ejemplo nadie estaciona autos, y la población tiene monitores capacitados para dirigir simulacros y casos verdaderos. · Existe un fondo permanente que permite atender las contingencias en caso sea necesario. Los ecuatorianos y guatemaltecos somos dos poblaciones muy parecidas, con las mismas capacidades y fuerza de voluntad, ¿dónde está la diferencia? Estimo que es la capacitación oportuna, basada en la educación desde niños, en haber logrado un grado de conciencia y saber los pasos a seguir en los momentos de desastres, las autoridades municipales jamás dan autorizaciones o darían paso a asentamientos humanos en la magnitud que se tiene aquí. Y adicional hay menos burocracia, existen más técnicos, y personal calificado para el manejo de estas contingencias. La magnitud de la tragedia sucedida en Guatemala no podrá ser cuantificada en su totalidad, aún se siguen encontrando restos humanos. ¿Se pudo haber evitado? sí. Que nos quede de lección y que la naturaleza conviva con nosotros en armonía. La preparación corre de nuestra parte, no cabe duda, después de todo, que Dios es guatemalteco.


Marco Buestán


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Recupere la vigilancia interior

P. Orlando Pérez 12 Septiembre 2026 07:00
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“A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel” (Ez 33, 7-9). Un centinela es un soldado o una persona que vigila un lugar desde un puesto fijo, para protegerlo y dar la alarma si detecta algún peligro (IA). En la Biblia, un centinela es un guardia apostado en las murallas para dar la alarma ante un peligro. Espiritualmente, representa el llamado de Dios para advertir a las personas sobre el pecado.

El centinela, entonces, es alguien que está despierto para vigilar constantemente. Es una persona que advierte con tiempo los peligros que uno corre cuando se está alejando de Dios. En este sentido, un obispo es el centinela de la diócesis; en una parroquia, el párroco es el centinela de la parroquia; en una familia, los padres son los centinelas de su familia, etc.

El cardenal Parolín, secretario de Estado del Vaticano, nos dijo el 3 de agosto pasado: “El centinela es el responsable de quienes están bajo nuestro cuidado. Lo mismo nosotros (el sacerdote), cuida y protege al pueblo de Dios. Una tentación es dejar de ser centinelas y dedicarnos a ser administradores. Hay que recuperar la vigilancia interior ante el ruido del mundo; para esto es importante la oración. Sólo en la intimidad con el Señor lograremos la luz para desempeñar nuestro ministerio. Dios está atento a la oración de sus sacerdotes. Trabaja y sufre por ellos. Él bendecirá nuestras lágrimas. Él lo ve todo y lo cuenta todo”.

En el caso de ustedes como laicos, sean centinelas extraordinarios de lo o los que tienen a su cuidado. Jesús sufre con ustedes y Él recompensará ese rol vigilante de su matrimonio, de su trabajo y de su familia. Todos nosotros somos centinelas de esta parroquia. Cuidarla y vigilarla es responsabilidad de todos.

En Rm 13, 8-10, San Pablo nos dice: “No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo ha cumplido toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: no cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás, y todos los otros se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor parte de nosotros. No puedo amar a Dios y amar al prójimo si no me amo. Si no nos amamos, viviremos mal, amargados y frustrados y culpando a todo mundo. Recordemos que el que se ama mucho es feliz y no fastidia la vida de los otros. Es importante tener amor propio del bueno. Porque una visión negativa de nosotros mismos es la causa de que aparezcan “trastornos psicológicos como las fobias, depresión, estrés, ansiedad, inseguridad personal, alteraciones psicosomáticas, problemas de pareja, bajo rendimiento académico y laboral, abuso de sustancias, problemas de imagen corporal, incapacidad de regular emociones, etc.” (Walter Riso).

En conclusión, considero que la función de centinela tenemos que comenzar a ponerla en práctica con nosotros mismos, es decir, cada uno debe ser centinela de su propia vida y controlar quién entra y quién sale de su casa, que es su cuerpo. Y esta función de vigilancia hay que hacerla con amor. Por lo tanto, sé centinela de su pareja, de su matrimonio, de su empresa, con amor. El amor permite estar atentos siempre a la voluntad de Dios en nuestras vidas.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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Otra vez, subsidio

Arnoldo Soch Tzul 10 Septiembre 2026 08:00
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El conflicto en el Medio Oriente está ocasionando serios problemas a las economías de casi todos los países, especialmente los latinoamericanos y más aún a países como Guatemala. Este conflicto tiene un objetivo: disponibilidad del oro negro —petróleo—. Entonces, no debemos perdernos: los incrementos al combustible en Guatemala son básica y principalmente geopolíticos.

Muy bien, es geopolítico, pero ¿y por qué entonces en Guatemala el incremento del combustible es abusivo y no hay poder humano que pueda o quiera investigar el verdadero costo que deben tener los importadores para ponerlo en Guatemala? Como ciudadano de a pie, pregunto: ¿el gobierno —Ejecutivo— tiene la capacidad técnica y legal para conocer el costo real de importación de esta mercancía que se llama combustible? Al final del día, esta mercancía —combustible— se ha constituido como un bien casi indispensable para mover la cadena económica del país, porque es la materia prima del transporte de carga, de pasajeros, etc., y todos sabemos de sobra que el transporte es un servicio esencial; entonces, ¿por qué jodidos —coloquialmente hablando— ni el gobierno central ni los famosos y costosos diputados hacen nada al respecto? ¡Señores diputados, señor gobierno, está prohibido constitucionalmente el monopolio!

Históricamente, el gobierno —Ejecutivo— siempre se va por las ramas, es decir, para solucionar este problema utiliza mecanismos de solución prácticos, fáciles, yo diría, serviles a los intereses del gran capital, en este caso, de tres comerciantes, negociantes, empresarios o importadores, pues. Señor gobierno, señores diputados, ¿por qué otra vez subsidio? No importa el mecanismo o nombre utilizado: subsidio directo, subsidio por medio de precios tope, el nombre que se les ocurra, siempre será nuestro dinero para darle a las importadoras o para contrarrestar los abusos de las importadoras.

No sé con exactitud cuánto dinero se ha gastado en subsidios, pero en los dos últimos gobiernos han sido más o menos 6 mil millones de quetzales. Estimado lector, ¿permitiremos que sigan malgastando nuestro dinero para subsidiar las causas y/o efectos de los desmanes y abusos de tres importadoras?

Señor gobierno —Ejecutivo—, reitero, con 18 o 20 personas que actualmente hay en la Dirección General de Hidrocarburos —DGH—, dependencia del Ministerio de Energía y Minas —MEM—, para salir a la calle a fiscalizar, supervisar, etc., tres cosas fundamentales para el consumidor final: precio, calidad y cantidad de combustible en las más de 1500 gasolineras en todo el país. Señor gobierno, usted tiene la posibilidad histórica de hacerle frente a este mal endémico. Para empezar, contrate, por lo menos, mil personas para este trabajo o, en el mejor de los casos, utilice inteligencia artificial —IA—.

Ahora bien, para los ilustres y honorables diputados —el 99 %—, les digo: “Te estoy hablando a ti” —esta es una frase de la famosa canción que escribió el Sr. Manuel Eduardo Toscano, en el contexto de la vivencia política de los años 90 en México y que catapultó a la famosa cantante Paquita la del Barrio; por favor, recomiendo que lean ese contexto—. No es posible semejante desfachatez politiquera, no hay peor sinvergüenzada vivida que, sin mayor tiempo y análisis técnico, económico, moral, etc., se autorrecetaron un aumento de su salario en 127 %, mientras se han pasado más de cinco meses y no han querido ni siquiera agendar la iniciativa que permite reformar el Dto. 109-97, Ley de Comercialización de Hidrocarburos. Quizá no sea la salvación para detener por completo el alza constante del combustible, pero sí sería una herramienta legal para controlar y multar los atropellos de estas tres importadoras.

Diputados, no más show politiquero. En estos 15 meses que les quedan —estoy casi seguro de que ustedes no serán reelegidos—, hagan realidad los tres primeros artículos de la CPRG; nuevamente: “Te estoy hablando a ti”.


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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¿Cómo afrontar una crisis de ansiedad?

Aunque muchas veces la persona no le encuentra explicación a la crisis, es importante que logre identificar qué está provocando esta situación.

Crysta Nowell 10 Septiembre 2026 10:34
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La ansiedad puede definirse como una situación normal, de mecanismo de defensa natural del cuerpo, que se activa cuando la persona se encuentra en una situación de peligro o amenaza. Este proceso puede empeorar y convertirse en un trastorno de ansiedad, y este ocurre cuando el estado de alerta es excesivo y que interfiere con las actividades comunes de la vida diaria, también afecta cuando las situaciones que afronta no presentan un peligro inmediato.

Una crisis de ansiedad puede comenzar en cuestión de minutos. El corazón se acelera, la respiración cambia, se siente presión en el pecho, sudoración, mareo, temblores y una sensación de que algo va a suceder. Las personas que experimentan estos síntomas pueden confundir esta sensación con un infarto.

Esta crisis puede estar relacionada con estrés acumulado, preocupaciones constantes, experiencias difíciles, cambios importantes, conflictos personales, conflictos laborales, falta de descanso; y su manifestación es cuando la persona ha llegado a su límite. Aunque muchas veces la persona no le encuentra explicación a la crisis, es importante que logre identificar qué está provocando esta situación.

Cuando esta crisis está ocurriendo, es importante reconocer que está viviendo una situación que lo desata, buscar un lugar seguro, sobre todo donde pueda sentarse, intentar respirar de manera lenta y suave, dirigir su atención hacia el entorno, identificar objetos, sentir todas las partes de su cuerpo y, si alguien está cerca, pedir compañía. Estas tácticas ayudan a regresar progresivamente al presente.

Es importante mencionar que estos síntomas no siempre están relacionados a una crisis de ansiedad, especialmente se debe tomar en cuenta que estos síntomas con mayor intensidad, como dolor importante en el pecho, desmayo, confusión, dificultad severa para respirar, son síntomas que indican que se debe buscar atención médica inmediatamente.

Una crisis de ansiedad no es una señal de debilidad, más bien, es una herramienta que el cerebro está desarrollando para que la persona preste atención a la situación. La ansiedad puede sentirse como si estuviera perdiendo el control, pero el objetivo es atravesar el momento con calma y seguridad y luego descubrir y brindarle acompañamiento a la situación que la esté desencadenando, hasta que se encuentra una solución.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPiscología

¿Quién decide cuando decide la inteligencia artificial?

El verdadero desafío no consiste entonces en decidir cuánto poder entregaremos a las máquinas, sino cuánto de nuestra responsabilidad estamos dispuestos a conservar.

Luis Felipe Polo 8 Septiembre 2026 08:52
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Cada día tomamos decisiones acompañados por algoritmos. Nos sugieren qué leer, qué comprar, qué camino seguir y hasta qué palabras utilizar. En ámbitos más sensibles, ayudan a seleccionar candidatos para un empleo, evaluar riesgos, orientar diagnósticos o determinar qué información llegará primero a nuestras pantallas. La comodidad puede hacernos olvidar algo esencial: detrás de cada sistema tecnológico existen decisiones humanas. Alguien definió sus objetivos, seleccionó los datos, estableció criterios y decidió hasta dónde podía llegar su autonomía.

Por eso resulta peligroso decir simplemente: “lo decidió el algoritmo”. La inteligencia artificial puede analizar, recomendar, clasificar, predecir y ejecutar determinadas acciones. No posee conciencia moral ni puede asumir responsabilidad por sus consecuencias. Esa responsabilidad continúa perteneciendo a las personas y a las instituciones que diseñan, implementan y utilizan la tecnología.

El verdadero desafío no consiste entonces en decidir cuánto poder entregaremos a las máquinas, sino cuánto de nuestra responsabilidad estamos dispuestos a conservar. Se trata, por sobre todas las cosas, de preservar nuestra humanidad. Necesitamos mejores tecnologías, sin duda. Pero también líderes capaces de establecer límites, instituciones que expliquen sus decisiones y ciudadanos conscientes de que la eficiencia no puede convertirse en el único criterio para decidir.

La pregunta fundamental no es si una máquina puede hacer algo mejor o más rápido que nosotros, sino si aquello que hace respeta la dignidad de las personas. La inteligencia artificial seguirá avanzando, pero nuestra responsabilidad debe avanzar con ella. Cuando una decisión afecta la vida de una persona, siempre debe existir un ser humano dispuesto a responder por ella. No podemos ser simples espectadores de esta transformación. Debemos utilizar la inteligencia artificial sin renunciar al criterio, la responsabilidad y la empatía que nos hacen humanos. La tecnología puede ayudarnos a decidir, pero nunca sustituir nuestro compromiso con los demás.


Luis Felipe Polo


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OpiniónInteligencia Artificial

Libertad del miedo al fracaso

La fe permite avanzar cuando, después de haber evaluado lo que está a nuestro alcance, todavía no podemos controlar el resultado.

Edwin Ibarra 8 Septiembre 2026 08:44
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En el artículo anterior hablamos de una libertad que comienza en la mente. Esta semana damos un paso más: ¿qué ocurre cuando nuestros pensamientos están dominados por el miedo a fracasar?

Para muchos empresarios y profesionales, el fracaso no es solamente perder dinero. Es perder prestigio, credibilidad, posición, clientes o la imagen de persona exitosa que durante años han construido.

Por eso algunos prefieren no intentar antes que equivocarse.

Hay profesionales que no aceptan nuevos desafíos porque temen no estar a la altura. Empresarios que no toman decisiones necesarias porque imaginan el peor escenario. Personas con grandes capacidades que permanecen inmóviles porque confunden prudencia con miedo.

Pero existe una diferencia.

La prudencia analiza los riesgos. El miedo nos paraliza.

La Biblia dice: “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo”(Deuteronomio 31:6).

No significa que una persona de fe nunca sienta temor. Significa que el temor no tiene que convertirse en el jefe de nuestras decisiones.

Pedro caminó sobre el agua mientras mantuvo sus ojos en Jesús; cuando concentró su atención en el viento y las circunstancias, comenzó a hundirse. La historia contiene una lección empresarial y profesional sorprendentemente actual: aquello en lo que concentramos nuestra atención puede determinar cómo respondemos ante la crisis.

Pablo escribió: “Porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7).

La fe no elimina la planificación, los presupuestos, los análisis de riesgo ni la responsabilidad. Tampoco significa tomar decisiones irresponsables esperando que Dios resuelva las consecuencias.

La fe permite avanzar cuando, después de haber evaluado lo que está a nuestro alcance, todavía no podemos controlar el resultado.

Y hay otra verdad que puede cambiar nuestra relación con el fracaso: “Aunque siete veces cayere el justo, volverá a levantarse” (Proverbios 24:16).

Caerse no siempre significa fracasar definitivamente. A veces significa aprender. Otras veces significa corregir el rumbo. Y en determinadas ocasiones significa aceptar que una etapa terminó para comenzar otra.

Quizá hoy alguien esté leyendo estas líneas después de haber perdido un negocio, un empleo, una inversión o una oportunidad. No convierta un resultado adverso en una sentencia sobre su valor como persona.

Usted puede haber cometido un error sin ser un error. Puede haber perdido un negocio sin haber perdido su propósito.

La libertad también consiste en poder levantarnos.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión

Trabaje y venza los miedos

Silvia Morales Paniagua 7 Septiembre 2026 15:00
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Recientemente escuché una historia de un creador de contenido. Él compartía emotivamente la bella experiencia de haber surfeado, haciendo referencia a que de niño tuvo un pésimo episodio en una piscina: prácticamente se iba a ahogar. Por esa razón no se animaba a entrar en aguas profundas, no porque no supiera nadar, sino porque el solo hecho de pensarlo le causaba pánico o se sentía inseguro. Pero lo que más llamó mi atención fue su conclusión: “Durante tantísimos años yo dejé que un evento del pasado escogiera por mí, pero yo ya no soy ese niño de 6 años, yo ya no tengo las mismas herramientas ni el mismo cuerpo, es otra realidad totalmente diferente; entonces, ¿cómo yo voy a dejar que un evento del pasado siga escogiendo por la persona que yo soy ahora?”, expresando para terminar su felicidad, agradecimiento y liberación.

Al terminar de escucharlo, terminé llorando tal como él lo hizo, haciéndome pensar que en realidad todos en la vida hemos sufrido de malas experiencias, ya sea en la niñez, la adolescencia o en cualquier etapa de la vida. En algunos casos puede ser que las experiencias sean más extremas, en otros simplemente malas, pero que aún siguen resonando, acusándonos, paralizándonos o limitándonos. Sin desestimar lo que haya vivido o experimentado en su vida, quiero animarlo a trabajar y vencer esos miedos.

La Biblia nos exhorta en Isaías 43:18 a “no recordar ni a pensar en las cosas del pasado”, afirmando seguidamente que hay cosas nuevas por delante.

Así es que esta semana le invito a que “trabaje y venza los miedos, permitiendo que la persona que usted es hoy en día lo libere de malas experiencias del pasado”. Recuerde que en la vida todo tiene sentido.


Silvia Morales Paniagua

Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.


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¿Tu imagen comunica quién eres hoy?

Carol Contreras 7 Septiembre 2026 13:00
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La versión de ti actualmente cuenta una historia distinta a la de hace 5 años. Evolucionamos a través del aprendizaje, los desafíos y las decisiones que tomamos. Cuando estás frente a tu clóset, llega invasivamente el pensamiento: “no tengo nada que ponerme”. Quizá la respuesta no está inclinada a la falta de ropa, quizá el clóset sigue hablando de una versión tuya que ya no existe. Te comparto tres señales que pueden indicar que tu imagen no está alcanzando a la persona en la que te estás convirtiendo:

1. Clóset lleno, pero no encuentras prendas que te representen: algunas de esas prendas son las que usabas en tu trabajo anterior, algunas que guardaste porque al comprarlas eran para una ocasión especial, otras que se quedaron ahí por si acaso. No tienes que deshacerte de todo, pero puedes hacer una actualización de estilo y elegir las que más representan tu nueva versión. Revisa tu clóset y haz una revisión a fondo, preguntando: ¿esta prenda representa quién soy o solamente quién fui?

2. Hay equilibrio en tu imagen: un día vistes femenina, otro día deportivo, otro día ejecutivo, otro día no sabes qué ponerte. Es importante elegir un hilo conductor que haga que todas las versiones que quieres usar se sientan auténticas, mantengan detalles en armonía y comuniquen tu estilo y personalidad. Puedes ser profesional, deportiva, casual, sofisticada… sin dejar de reconocerte en cada una de esas versiones.

3. Tu vida evolucionó, pero tu imagen no. Puedes vestir como la persona que estás construyendo, después de iniciar un negocio, asumir un nuevo rol de liderazgo, comenzar un proyecto, convertirte en una versión de ti más segura(o). Lo que piensas, lo que dices, lo que haces y cómo te ves debe ser congruente.

Empieza a proyectar la persona en la que te estás convirtiendo. Tu imagen no tiene por qué esperar a que llegues al final de tus metas, puede acompañarte en cada paso. Recuerda que, en los pequeños detalles, está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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Condiciones para seguir a Jesús

P. Orlando Pérez 5 Septiembre 2026 07:00
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“El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga”, (Mt 16, 21-27). Los cristianos entendemos qué quiere decir Jesús cuando nos invita a su seguimiento. Lo primero que pide a sus discípulos es “renunciar a sí mismos”. Y es que es imposible seguir a Jesús como laicos, consagrados o sacerdotes, si somos incapaces de dejar todo aquello que estorba el proceso de seguimiento. Esa renuncia a sí mismos es una renuncia válida para todos los tipos de vocaciones: solteros, casados o vida consagrada y sacerdotal.

Para que un laico haga bien su trabajo y de verdad ordene las realidades temporales en la sociedad, tiene que renunciar a sus deseos ávaros y concupiscentes. Esa es la razón por la cual Guatemala sigue siendo percibida como uno de los países más corruptos de América Latina. Esto significa que la corrupción es un problema estructural que afecta la justicia, los servicios públicos y las oportunidades para los guatemaltecos. El apego a los bienes materiales es un impedimento para seguir a Jesús.

Pero además de renunciar a las cosas materiales, los cristianos tenemos que renunciar a ese viejo yo para revestirnos de hombres y mujeres nuevos. Hay que renunciar a esos paradigmas pasados de moda y que ya no son útiles en los tiempos actuales. Hay que renunciar a esa mentalidad derrotista, negativa y mediocre que se tiene. Mientras no se renuncie a todo lo negativo, viejo y mediocre que hay dentro de cada uno, difícilmente se construirá una verdadera civilización de amor dentro y fuera de la iglesia y en la sociedad en general.

Una segunda condición para seguir a Jesús es “tomar la cruz”. Todos tenemos en nuestras manos un pedacito de la cruz de Cristo. Cuando padecemos una enfermedad, un accidente, la pérdida de un ser querido o cualquier otra situación que nos genere sufrimiento, estamos participando de la cruz de Cristo. Tomar la cruz significa estar dispuesto a integrar el sufrimiento y el dolor que implica vivir. Cada uno debe estar dispuesto a seguir a Jesús cargando sus propias cruces.

Todos tenemos cruces que llevar, y a veces son muy difíciles: una enfermedad, una infidelidad matrimonial, una decisión importante que haya que tomar. A veces las cruces son muy personales: un vicio, un mal hábito, una dependencia afectiva. Pues con todo esto hay que seguir a Jesús. Hay que anunciarlo con nuestro propio testimonio de vida. La cruz de Jesús era llevar a cabo la voluntad con las consecuencias que este seguimiento implicaba. Y lo mismo para nosotros: cargar la cruz es hacer la voluntad de Dios en nuestra vida. No es nada simple, pero vale la pena intentarlo todos los días.

Una tercera condición del discipulado es “seguir” a Jesús. En la vida religiosa, laical o sacerdotal, hay que aprender el arte de seguir a Jesús en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en los éxitos y fracasos. Seguir a Jesús tiene sus espinas. No todo es color de rosa. Pedro no está de acuerdo en seguir a un Jesús sufriente. Pero seguirlo implica padecer y resucitar.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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De la Información a la prevención

También se quiere invitar a la comunidad a buscar información y saber qué hacer en caso de algún evento catastrófico.

Claudia Yomara Mazariegos Soto 4 Septiembre 2026 15:22
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Recientemente, el municipio de Salcajá estuvo de feria, con conciertos en espacios públicos donde se convocó a muchas personas. Como dice mi mamá: “Gracias a Dios, todo estuvo sin novedad”. Vienen a mi mente los conciertos de hace algunos años en la feria de Quetzaltenango que, por falta de organización, prevención o descuido de las autoridades, tuvieron consecuencias negativas.

En esta ocasión, teniendo a la puerta las festividades de Independencia, me pregunto: ¿existen protocolos de prevención para estos eventos masivos? ¿Cómo y quién los comunica? ¿Las empresas productoras o los gobiernos municipales? Son preguntas que quedan en el aire y que es urgente replantear a las autoridades, más que todo en estos momentos, después de escuchar noticias sobre eventos naturales como inundaciones, incendios y terremotos, así como por la cantidad de personas que asisten a estos eventos o, peor aún, por algún problema de inseguridad.

Al realizar un análisis de esta situación, nos damos cuenta de lo vulnerables que somos como sociedad, por lo que es URGENTE que se comuniquen, socialicen e informen los protocolos de prevención, que sean fáciles de comprender y que lleguen a todos los públicos, para saber qué hacer en una emergencia de este tipo.

Esta columna tiene como propósito hacer conciencia en las autoridades y entidades de gobierno, tanto locales como nacionales, que son responsables de evaluar y mitigar los desastres, para que comuniquen con claridad los pasos a seguir en caso de un siniestro.

También se quiere invitar a la comunidad a buscar información y saber qué hacer en caso de algún evento catastrófico. Hay diferentes instituciones de socorro, como los Bomberos Voluntarios, la CONRED y la Policía Nacional Civil, entre otras, que trabajan en la ciudad y ayudan en casos de desastres. Es necesario tener a la mano los números de teléfono de cada una de estas instituciones.

¡Felices fiestas de Independencia!


Claudia Yomara Mazariegos Soto


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OpiniónFeria de Independencia